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    <title>Ecos Diarios</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Necochea.</subtitle>
    <updated>2026-06-18T10:56:36+00:00</updated>
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            Invitan a celebrar el Día del Libro con una jornada de formación para escritores y lectores
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1ES1i5qWpvHTDQMWo1UIXiszK3k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/derechos_de_autor_en_libros.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco de las actividades por el Día del Libro, la filial Necochea de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires (SEP) y Ecos Literatura realizarán una jornada formativa abierta a la comunidad, destinada tanto a escritores como a lectores interesados en el mundo de las letras.</p><p>El encuentro se llevará a cabo este jueves 18 de junio, a las 18, en la sede del Colegio de Abogados de Necochea, ubicada en calle 62 esquina 55. Según informaron los organizadores, será una tarde pensada para compartir experiencias, aprender y fortalecer los vínculos entre quienes disfrutan de la escritura y la lectura.</p><p>Durante la jornada se abordarán temas vinculados a los derechos de autor, se compartirán espacios de poesía y habrá propuestas orientadas a la creación literaria. La actividad busca generar un ámbito de intercambio y reflexión, además de celebrar la pasión por las palabras.</p>Una fecha para promover la lectura<p>El Día del Libro se celebra en la Argentina cada 15 de junio. La fecha tiene su origen en una iniciativa impulsada en 1908 por el Consejo Nacional de Mujeres y fue oficializada años más tarde por el Gobierno nacional con el objetivo de fomentar la lectura, la producción editorial y el acceso a los libros.</p><p>La conmemoración busca destacar el valor de los libros como herramientas fundamentales para la educación, la cultura y la transmisión del conocimiento, promoviendo además el hábito de la lectura en todas las edades.</p><p>En ese contexto, la propuesta organizada por la SEP Filial Necochea y Ecos Literatura se presenta como una oportunidad para compartir saberes, conocer más sobre el trabajo de los autores y celebrar el libro como uno de los principales vehículos de expresión y crecimiento cultural.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1ES1i5qWpvHTDQMWo1UIXiszK3k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/derechos_de_autor_en_libros.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La actividad será este jueves 18 de junio en la sede del Colegio de Abogados, con charlas sobre derechos de autor, poesía y creación literaria]]>
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                                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                                <updated>2026-06-18T10:56:36+00:00</updated>
                <published>2026-06-18T10:53:15+00:00</published>
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            Observatorio
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/chOJcSSow62xsciM8bCvTWF2quc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/mar_calmo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El mar en calmaEmite una melodía angelical.Brilla, acumulandoLos rayos solares,Conservando en sus entrañasAlgo más de la vida.Testigo fiel, de las oraciones,De silencios, de vacíos.Sucesión limitada por los diosesQue conservan su belleza.</p>Sobre la autora:<p>Adela Disteffano. Escritora autodiscata, auxiliar de biblioteca y archivista. He sido premiada en varias ocasiones&nbsp;a nivel nacional e internacional. he sido jurado en certámenes literario realizados en Necochea y Quequén. he editado 10 libros con los géneros: biográfico, históricos, poesía, novela, y poesía infantil. he realizado varios talleres literarios para afianzar aun mas la escritura.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/chOJcSSow62xsciM8bCvTWF2quc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/mar_calmo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Adela Disteffano]]>
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                                <updated>2026-06-17T17:25:07+00:00</updated>
                <published>2026-06-17T17:16:39+00:00</published>
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            Por cincuenta años
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cVUuqlhNuKcr0LG4kC8h1MwJT1Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/daniela_caceres_relato.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Sonará la alarma y te despertarás. Apenas la dejarás sonar para que nadie en casa se despierte, aunque hace tiempo has notado que nadie lo hace. Te levantarás con absoluto sigilo y recogerás las ropas que has dejado preparada a los pies de la cama. Te guiarás de memoria por el pasillo oscuro. Tampoco encenderás las luces para hacerlo, no es necesario. Cada uno de tus pasos sucede al otro. Se mueven a un ritmo totalmente coordinado como si estuvieran interpretando un vals de Strauss, por lo que ya ni tocas el suelo, te deslizas.</p><p>Flotan los volados de tu camisón color cielo que vistes hace tanto tiempo. Permites que te abrigue en este duro invierno y ya no te interesa que no esté tan nuevo. Se notan sus transparencias que muchas veces, se confunde con la tuya propia. Has adelgazado demasiado. Trabajas mucho, estudias mucho, cuidas de tus hijos, tu marido, tu casa. Repartes las horas como puedes para cumplir con todos.</p><p>Sin prender las luces, encenderás la hornalla de la cocina y apenas, la lumbre de la llama ilumina el espacio. Parecerás una sombra que carga la pava y vacía el mate. Otras sombras se mueven por ahí: Ema, Ulises, Pichín, Puca… Terminarás de vestirte mientras tanto y todavía, en absoluto silencio, prepararás la mesa y correrás la silla. Te sentarás. Y mientras el agua se calienta, verás pasar los recuerdos de tu vida…</p><p>Primer mate. Silencio. Segundo mate. Mas silencio. Y así, entre mate y mate, llega el momento en que te abrigas para por fin salir. Ya has peinado tus trenzas y puesto el guardapolvo. Te colocarás la bufanda blanca de lana de oveja, con nuditos, y por fin la misma campera de abrigo que compraste una vez, cuando los cuatro fueron de paseo a Mar del Plata, un fin de semana del que ya no puedes recordar la fecha. Se trabarán tus frágiles dedos, fríos, transparentes, cuando intentes subir el cierre y colocarte la capucha. Por último, tomarás tu bolso lleno de libros y carpetas y lo cruzarás sobre tu hombro, en diagonal, para llevarlo más cómoda. Ahora te pondrás los guantes tejidos con la misma lana blanca de ovejita y abrirás la puerta levemente, no necesitas demasiado espacio. La puerta no cruje: hasta pareciera que no la has abierto.</p><p>Comenzarás a caminar bajo la lluvia y la helada profunda de la mañana. Nadie en la calle. Transitarás en soledad todo el camino hasta la ruta donde como cada mañana desde hace años, te pararás al lado del cartel de velocidad para hacer dedo.</p><p>Pocos autos transitarán hoy. El día se presentará demasiado frío y demasiado oscuro. Las luces de las columnas permanecerán apagadas hasta que los empleados de la usina puedan repararlas. Se rompieron por la tormenta de anoche.</p><p>Pasarás por el Hospital Municipal que también estará a ciegas. Usarán reflectores de emergencia y sólo verás moverse las siluetas incansables de los médicos y enfermeras que corren de un sector al otro. No verás ambulancias en la puerta. Todas se fueron a cubrir situaciones desesperadas de las familias que viven en lugares y zonas totalmente vulnerables. Eso te hará pensar en los pocos niños que asistirán hoy a tu escuela. Pararás unos segundos en este lugar porque recordarás cuando estuviste allí; primero para parir a Kevin, después para hacerte la quimio y por última vez, por el accidente… Te correrá un escalofrío por tu cuerpo gastado que nunca pudo desprenderse de esas sensaciones. Ya no las sientes…</p><p>Continuarás tu marcha hacia la ruta. Cercana y lejana a la vez. El camino se alargará y se acortará sin sentido, como si desearas llegar y no pudieras, como si la pesadilla la estuvieras viviendo despierta.</p><p>Caerá la lluvia con más intensidad. Los autos pasarán a tu lado y no se detendrán. El viento helado golpeará tu rostro, pero no lo sentirás. El frío ya no te dañará. El viento, el frío y tú, serán uno.</p><p>Nadie te verá. Todos pasarán a tu lado ignorándote. Antes, todos los autos se detenían para que vos y tus compañeras pudieran subir. Recordarás los momentos de risas y de bromas, las peleas para saber quién subiría primero y quién seguiría haciendo dedo. Hasta que todas se reencontrarían por fin, al cabo de una hora, en la cocina caliente de la escuela, con el pan tostado y la manteca esperando arriba de la mesa.</p><p>Te detendrás en la calle 106, mirarás la Rural y las sombras de las vacas que todavía no se han despertado por lo que no escucharás sus mugidos.</p><p>Llegarás a la curva de la ruta y no mirarás para atrás para cruzar, porque vas sumergida en tus pensamientos. Llegará un camión de pollos y huevos que viajará hasta Tres Arroyos, morderá la banquina y se desplomará sobre ti. Y te verás a ti misma debajo de sus ruedas, con la bufanda puesta, teñida de rojo. Verás tu cuerpo allí pero también te verás continuar tu marcha hasta el cartel de velocidad, caminando a paso lento. Demasiado lento…</p><p>Ese día no llegarás a la escuela. Los niños tampoco.</p><p>Ese día marcó un final, pero también un nuevo comienzo.</p><p>No dejarás de ir a tu casa, de levantarte cada mañana sin ser oída, de prepararte para salir hacia la ruta.</p><p>Repetirás esta rutina por los próximos cincuenta años.</p><p>Algunos viajeros te verán. Otros, preferirán no verte nunca.</p>Sobre la autora:<p>Daniela Fernanda Cáceres nació en Necochea, el 14 de octubre de 1967. Es docente de Educación Primaria, profesión que ejerce desde hace más de 30 años, de los cuales 20 fueron como maestra rural en Ramón Santamarina. También es profesora de Lengua y Literatura en decundaria de adultos y terciario.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cVUuqlhNuKcr0LG4kC8h1MwJT1Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/daniela_caceres_relato.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Daniela Fernanda Cáceres]]>
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                                <updated>2026-06-12T17:26:28+00:00</updated>
                <published>2026-06-12T17:11:32+00:00</published>
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            Seis caballos negros
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V6hCVr3JFhpE5587kBOXqieTaNg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/relato_seis_caballos_negros.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Necochea, 1950</p><p>Hermenegildo Herrera vivía feliz en su chacra de tres hectáreas, ayudado por su esposa Josefa cuidaban la huerta, los cerdos, algunas ovejas, tres vacas y cuatro caballos de montar que, circunstancialmente ataba al sulky para ir hasta el centro de la ciudad o al médico. &nbsp;&nbsp;</p><p>Como ya dijimos, Hermenegildo vivía feliz, le gustaba levantarse temprano, ordeñar las vacas, darles de comer a las gallinas, a los cerdos y tomar mate bajo el añejo nogal del patio. No había vecino que pasara por su casa y se fuera con las manos vacías, siempre había verduras y algunas botellas con leche para obsequiar.&nbsp; Algo cambió aquella mañana de octubre, cuando reparaba el alambrado que daba sobre la calle que llevaba al Cementerio. Un ruido acompasado de cascos sobre la calle empedrada y una carroza negra tirada por seis majestuosos caballos negros lo dejaron por un momento sin respiro, luego no pudo menos que admirar al cochero y a los dos lacayos que lo acompañaban, los tres vestidos de negro, con galeras y manos cubiertas con guantes blancos. Aquel cortejo impactó de tal manera en la vida de Hermenegildo Herrera que produjo un cambio total en su conducta.</p><p>Josefa lo miró extrañada cuando le dijo “desde el día de hoy, se terminaron los regalos para los vecinos, si quieren verduras que las siembren o las paguen, si quieren leche que tengan vacas. Nosotros tenemos que ahorrar dinero, no sé cuánto, pero mucho. Mañana te digo.”</p><p>A la mañana siguiente, Hermenegildo se levantó temprano, tomó unos mates, ató uno de sus caballos al sulky y comenzó a desandar las cuadras que lo separaban de la casa de pompas fúnebres. Al llegar encontró a un hombre cepillando la crin de un caballo negro y pensó “quiero seis” luego dijo “Buen día”, el hombre lo miró con desgano, sin dejar de cepillar el caballo, preguntó “¿Quién se murió?”</p><p>──Que yo sepa nadie. Quiero hablar con el dueño.</p><p>El hombre le señaló una puerta negra y le indicó que golpeara antes de entrar.</p><p>Golpeó la negra puerta y entró, lo recibió una sala en penumbra con un escritorio, dos sillas y un gran crucifijo iluminado en un lado y otra puerta también negra, más grande que la de entrada. Tosió Hermenegildo para que supieran que estaba allí y por la negra puerta apareció un hombre alto, delgado, vestido con traje negro, camisa impecablemente blanca y corbata negra, que le tendió una huesuda y flácida mano. Al estrecharla, Hermenegildo sintió un estremecimiento y tuvo miedo de quebrarla con sus rústicos dedos.</p><p>──Siéntese-dijo el hombre- es la ley de la vida, pero nosotros haremos que sea menos doloroso ¿Quién se le murió?</p><p>── Nadie-dijo Hermenegildo</p><p>── ¿Y qué hace acá? - preguntó el hombre.</p><p>──Quiero saber el precio de dos entierros.</p><p>“Nadie se muere dos veces” -pensó el hombre, pero era su negocio y preguntó:</p><p>── ¿Está enfermo?</p><p>── No. Es para cuando “me toque irme” y para mi mujer.</p><p>──Bueno mire, yo le doy todos los precios, usted los estudia y cuando esté seguro me avisa, hacemos el contrato, guardamos los ataúdes y si de una cosa tiene que estar usted seguro es que, siempre, pero siempre hemos cumplido con todos nuestros compromisos, jamás nadie se ha quejado de nuestros servicios. Acá tiene todo, lo estudia y si le parece bien, vuelve. “Este, está loco o ¿Pensará matar a su mujer y suicidarse? Qué suerte que se fue” pensó.</p><p>La puerta negra se cerró detrás de Hermenegildo Cuando salió, el hombre seguía cepillando el caballo y la calle era acariciada por una suave brisa.</p><p>Josefa lo esperaba enojada, pero no supo cómo reaccionar a lo que le estaba contando su esposo, se cruzaron por su mente mil pensamientos distintos, desde se está volviendo loco como su finado padre a le hicieron un “trabajo”.</p><p>La voz de Hermenegildo la sacó de sus cavilaciones:</p><p>── Ya elegí. Seis caballos negros. Ahora a guardar, moneda sobre moneda, para poder pagar. ¡Que sepan que el Hermenegildo no es ningún muerto de hambre! ¡Seis caballos negros, Josefa!</p><p>A partir de aquel día, trabajaban desde el amanecer hasta la noche, descuidaron su aseo y su alimentación.</p><p>&nbsp;</p><p>Los lunes eran los días que Hermenegildo llevaba el dinero hasta la casa de pompas fúnebres. Fueron cinco años.</p><p>Los encontraron muertos, en medio de la quinta, con las herramientas listas para trabajar.</p><p>Llovía torrencialmente el día que dos carros fúnebres con seis caballos negros cada uno, pasaron por el lugar desde donde los había visto Hermenegildo, solo que esta vez no había nadie mirando la calle. El cortejo era un solo señor alto, delgado, con un traje negro y guantes blancos.</p>Sobre el autor:<p>Antonio Alberto Pereyra, escritor necochense, autor de: “El Extraño Visitante” (Cuentos), “El cazador de libertades” (Cuentos) “Los Ángeles no se venden” (Novela), “Los diálogos secretos del agua” (Novela).</p><p>Exterioriza: La pasión por la lectura me ha acompañado desde la infancia, despertando en mí la necesidad de expresarme a través de la literatura. Siempre he escrito mirando lo que pasa a mi alrededor, el amor, los sueños, las alegrías, las tristezas, en definitiva, la vida misma. Necochea con su presencia mágica, su mar, su rio, la inmensidad de su cielo, es fuente constante de inspiración que motiva permanentemente y hace que nuestra imaginación creativa encuentre las palabras para comunicar el sentimiento y la entrega de vida que es la escritura. Han pasado muchos años desde la publicación de mi primer libro y hoy, veo con alegría que nuevos escritores dan a conocer sus trabajos a través de las distintas posibilidades que brindan las redes sociales.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V6hCVr3JFhpE5587kBOXqieTaNg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/relato_seis_caballos_negros.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Antonio Alberto Pereyra]]>
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                                <updated>2026-06-05T14:18:17+00:00</updated>
                <published>2026-06-05T14:17:02+00:00</published>
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            La frase
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/obCPOY6FePnudKFNqpLlEbkBhck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/senora_ciega.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El sonido del teléfono, hace que interrumpa su lectura, al atender&nbsp;oye la voz de su nieta, hablaron, como era su costumbre, largo&nbsp;rato de temas diversos, tras despedirse sonríe recordando tantasy tantas conversaciones sostenidas a través de los años, así&nbsp;viene a su mente una que el transcurrir &nbsp;del tiempo haría tan&nbsp;especial, revive aquella tarde de lectura compartida con cadauna sumergida en la magia de su libro.Cuando de pronto la niña, levantando la vista del mismo&nbsp;preguntó:¿ Qué es lo peor que podría pasar en tu vida, abuela?luego de pensar unos momentos contestó:Perder la vista y no poder leer.Con la sabiduría que suelen tener los niños, su nieta respondió:Braille, abuela, Braille... y continuó leyendo.</p><p>Hoy, después de muchos años de aquel diálogo, le resulta&nbsp;sumamente placentera la mancomunión que existe entresus dedos y cada uno de los puntos del Sistema Braille,&nbsp;que le ha permitido volver a sumergirse en la magia de la&nbsp;lectura, que la hace soñar, viajar, llorar y mucho más.</p><p>Fue una larga lucha y mucho dolor, no fue fácil la adaptación&nbsp;a esta nueva realidad en la cual su visión iba poco a poco&nbsp;desapareciendo y la depresión se hacía presente cada día.</p><p>Fue su nieta, ya adulta, quien un día se presentó con una&nbsp;decisión tomada.Vamos abuela, le dijo sin dar lugar a una respuesta negativa,hoy, empiezas a aprender Braille.</p><p>Al principio costó mucho, había resistencia de su parte, con eltiempo, el aliento de su familia y amigos lo logró.</p><p>Hoy, hay días en que siente nostalgia del olor, el dar vuelta las&nbsp;hojas de los libros que tanto la habían acompañado en otras&nbsp;épocas, cuando esto sucede toma uno, lo huele, lo acariciacomo agradeciéndole los momentos compartidos.</p><p>Estos recuerdos hacen que escuche una vez más lapremonitoria frase de su nieta:Braille, abuela, Braille.</p><p>Beby Roldán, jubilada. &nbsp;Desde pequeña evidenció su pasión por la lectura. Se formó como escritora en distintos talleres literarios. Escribe poesía y narrativa. Narradora de leyendas tradicionales. Conductora de espacios radiales.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/obCPOY6FePnudKFNqpLlEbkBhck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/senora_ciega.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Beby Roldán - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-06-03T17:16:38+00:00</updated>
                <published>2026-06-03T17:15:06+00:00</published>
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        <title>
            Sin pasado
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kmkCu9gHd6LfFDL74WD4zHqHBLw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/taxi_retrovisor.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mi taxi y yo recorríamos, indiferentes y extenuados, el pavimento caliente. A lo lejos divisé una silueta joven y esbelta que me retrotrajo a otro tiempo. Un tiempo feliz.</p><p>Conforme fui acercándome, vi que me hacía señas. Ya no tuve dudas. Y aquel “tiempo feliz” tomó la manija de la puerta y se introdujo en mi coche.</p><p>Cuando me dijo la dirección, voces de risas y juegos me invadieron; me sentí rodeado por lo brazos de esa niña de siete años, a quien tanto había amado y extrañado luego de mi repentina partida.</p><p>Hace ya treinta años, el destino me puso en un difícil trance. Tuve que huir para no comprometer a mi mujer y a mi hija. No revelé el lugar donde me había escondido.</p><p>Después todo fue muy incierto, muy complicado probar mi inocencia.</p><p>El viaje transcurrió en tedioso silencio. Los recuerdos me hablaban al oído. La miraba por el espejo retrovisor. Solo advertía en su rostro preocupación y cansancio. Estaba completamente seguro de que no me reconocería. ¡La vida me había cambiado mucho!</p><p>Al llegar a destino, advertí en sus ojos un destello, como una mueca, una sonrisa en su mirada. Por un momento sentí que sabía quién era yo. Que esa “niña” saltaría a mis brazos, como volviendo de un paréntesis en el tiempo. Que nos fundiríamos en un abrazo sin pasado en el que me ofrecería su perdón.</p><p>Ella solo extendió un billete. “Quédese con el vuelto”, dijo. Y bajó presurosa.</p><p>Maryta Laino, nació en la ciudad de Necochea el 11 de octubre de 1958.</p><p>Participó de diversos talleres literarios, programas radiales y ateneos culturales</p><p>Algunas de sus obras se encuentran publicadas en diferentes antologías.</p><p>En diciembre de 2024 presentó su primer poemario: Hacia el Atardecer.</p><p>Actualmente integra la comisión de la Sociedad de Escritores de la Pcia de BsAs, filial Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kmkCu9gHd6LfFDL74WD4zHqHBLw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/taxi_retrovisor.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Maryta Laino - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-05-29T16:28:27+00:00</updated>
                <published>2026-05-29T16:27:46+00:00</published>
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            Con ella
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VztSrQk5PFCvByGetDQqrmR_FfM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/con_ella_poesia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>De qué me sirvetener un corazónsi no explotade emocióny de excitaciónal apreciartus fríosy secoslabiosde inviernofrente al mar.Las saboreocomo sime pertenecierancomo si mi cuerpopudieracalentar el tuyo.Debo aceptarque tu almano estáconectadaa la mía.Fuimosfalsasalmas gemelassuplicandoser las correctas.Imploroser tuya.Le pido a Diosy al Diabloque me matepara poderverteotra vez.Por favor,envíenmecon ella.Una última vez.</p><p>Nicole Fernández, 21 años; nacida en Necochea. En 2026 auto publicó “Arraigada”, su primer poemario. También participó de las antologías “Trincheras de algodón” (2024) y “Matorral, feminismos entrelazados” (2025) ambos libros publicados bajo la Editorial Flor del Ceibo. (@flordelceiboed) Escribe desde chica: arrancó en mis diarios, y siguió con novelas románticas hasta llegar a la poesía. Comparte sus textos y su día a día como autora independiente en su Instagram. (@eclipsafernandez) El 11 de mayo de 2026 presentó su primera firma de libros en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Escribe para no olvidar quién fue y convierte su sentir en poesía. En “Arraigada” no hay tapujos. Se caracteriza por ser un poemario crudo y visceral. Lo pueden conseguir contactándola por Instagram (@eclipsafernandez)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VztSrQk5PFCvByGetDQqrmR_FfM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/con_ella_poesia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Nicole Fernández - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-05-28T11:27:16+00:00</updated>
                <published>2026-05-28T11:06:33+00:00</published>
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            Gustavo Pezzali presenta un libro que invita a repensar la vida después de los 50
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/G2osGEa6Bsb2MkfQLnDkl_0BNi0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/gustavo_pezzali_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El emprendedor Gustavo Pezzali presentará esta tarde su libro “Estoy en Modo Silver” en el Centro Cultural de la calle 54, una obra de carácter motivacional en la que propone repensar la vida después de los 50 años. Basado en su propia experiencia, el libro aborda cómo atravesar esta etapa desde una mirada distinta, dejando atrás la idea de que se trata de un cierre para, por el contrario, entenderla como un momento de nuevos comienzos, proyectos y desafíos.</p><p>La publicación plantea que siempre hay una segunda oportunidad, sin importar la edad, y pone el foco en la actitud como motor de cambio. A través de su historia personal, Pezzali invita a animarse a iniciar aquello que muchas veces queda postergado, destacando que cada persona puede construir su propio camino en esta etapa de la vida.</p><p>El origen del libro</p><p>En este marco, desde Ecos Literatura hablaron con el autor, quien relató que “escribí un libro a partir de un infarto que me pasó a los 49 años” y que, a partir de allí, “he transitado un largo camino hasta poder reinventarme y tener otra vida”. En ese sentido, señaló que “yo creo que el libro lo escribí para mí primero, para motivarme con los años que quedan por vivir”, aunque luego surgió la intención de compartirlo con otros.</p>Tapa del libro<p>“Después de más o menos cuatro años y medio tuve la necesidad de contarlo”, expresó, y explicó que el proyecto también tuvo un impulso particular cuando pensó en llevar su historia a una charla TED. “Me postulé pero no quedé, y un amigo me dijo ‘vos escribila igual’. Uno de los capítulos del libro empieza como esa charla”, recordó.</p><p>Sobre el mensaje de la obra, afirmó que “el libro explica que siempre hay una segunda oportunidad, no importa la edad que tengas”, y agregó que muchas veces el cambio puede surgir sin necesidad de atravesar una situación límite: “tal vez llega desde una charla, un libro, un problema de salud o algo que te mueva”.&nbsp;</p><p>Mirar la vida con actitud</p><p>Al referirse al concepto central, sostuvo que “estar en modo silver es mirar la vida desde los 50 o 55 años con actitud”, y remarcó que “la actitud es lo que depende 100% de nosotros”. En esa línea, indicó que “todo cambio empieza con un primer paso” y que cada persona puede construir su propio camino. “No es un libro que te dice lo que tenés que hacer, te acompaña en ese cambio”, detalló.</p><p>Finalmente, destacó que la presentación buscará generar un espacio de encuentro: “la idea es generar un puente generacional”, explicó, invitando a participar a personas de distintas edades. “Si tenés menos de 55, andá acompañado de alguien más grande”, propuso, con el objetivo de compartir experiencias y abrir una conversación sobre esta etapa de la vida.</p><p>La narración se encuentra disponible en Ecos Literatura, donde puede leerse un fragmento, y la presentación en el Centro Cultural será abierta al público, con la intención de promover el intercambio y la reflexión colectiva.&nbsp;</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de Ecos Diarios Necochea (@ecosdiarios)</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/G2osGEa6Bsb2MkfQLnDkl_0BNi0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/gustavo_pezzali_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“Estoy en Modo Silver” surge de una experiencia personal y propone una nueva etapa basada en la actitud y los nuevos comienzos]]>
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                                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                                <updated>2026-05-22T02:15:08+00:00</updated>
                <published>2026-05-22T03:24:00+00:00</published>
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            Vuelve “Cata de Historias”: Grupo Mar prepara un encuentro cultural abierto a la comunidad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PbP4u5VoJ1ICsknHteBzefm9K5E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/grupo_mar.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco de las columnas de Ecos Literatura que se realizan todos los lunes en el programa radial “Punto de Vista”, que se emite por Ecos Radio, Sandra Altolaguirre repasó su nuevo poema publicado en esa sección el pasado miércoles 13 de mayo, titulado “Génesis y el mar convulsionado”, y adelantó detalles de la próxima edición del evento que llevará adelante Grupo Mar, previsto para el 31 de mayo a las 16 en Cabañas Río Quequén.</p><p>El temporal como origen del poema</p><p>En diálogo con Ecos Radio, dentro del espacio a cargo de Jorgelina Serrano, Altolaguirre explicó que el poema surgió a partir del reciente temporal. “El poema salió el miércoles… ‘Génesis y el mar convulsionado’, un poco hablando de postemporal”, dijo. En ese sentido, relató que la experiencia de recorrer la ciudad tras la ciclogénesis fue determinante en su proceso creativo. Señaló que, tras caminar por Necochea y Quequén, se encontró con “la fuerza del mar” y que ese paisaje la llevó a escribir “con ese movimiento del mar, de la naturaleza”.&nbsp;</p><p>La autora también destacó el rol inspirador del entorno natural y sostuvo que “el mar siempre inspira”.</p><p>Por otra parte, se refirió al trabajo de Grupo Mar, al que definió como un colectivo independiente, autogestivo y cooperativo. Explicó que se trata de un espacio que impulsa actividades culturales, lecturas de poesía y articulaciones con otros actores sociales, con una impronta centrada en lo colectivo.</p><p>En cuanto a las propuestas de este año, indicó que está desarrollando el ciclo “Cata de historias, poesías y sabores en sintonía”, pensado para que el público no solo asista como espectador, sino que participe activamente. En ese sentido, remarcó que la iniciativa busca que los asistentes escriban, experimenten y se involucren en las producciones, bajo la premisa de que “todos podemos escribir o tenemos algo para decir”.</p><p>Un encuentro para participar</p><p>Sobre el próximo encuentro, precisó que se realizará el 31 de mayo a las 16 en Cabañas Río Quequén, ubicadas en calle 22 Nº 2400, esquina Ribera. Allí, adelantó que habrá propuestas vinculadas a la fecha patria del 25 de mayo, con sabores típicos, espacios de escritura, lectura de poesía y la participación del grupo Añoranzas Ballet Folclórico, aunque aclaró que la idea será que todos los presentes se sumen a bailar.</p><p>Finalmente, remarcó que la actividad está pensada para toda la familia, con juegos, inflables y servicio de cafetería, en una jornada que combinará arte, encuentro y participación colectiva junto al río.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PbP4u5VoJ1ICsknHteBzefm9K5E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/grupo_mar.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La propuesta participativa será el 31 de mayo y combinará escritura, poesía, sabores y danza en un entorno natural]]>
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                                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                                <updated>2026-05-18T13:56:56+00:00</updated>
                <published>2026-05-18T13:55:00+00:00</published>
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            La niña del vecindario
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l6fRuEEZuff4WcgwRF_ab-POk2M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/libro.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todos conocemos a la típica niña del barrio, esa niña inocente en la que todo el mundo confía, esa niña con cara de ángel hecha persona, esa pequeña niña que todos aman. Pero nadie sabía lo que era capaz de hacer.</p><p>Esa misma tarde, la pequeña salió de su casa como era de esperarse, pero algo cambió: salió con una expresión un tanto extraña y una sonrisa algo perversa.</p><p>A un paso lento pero seguro, caminó hacia el kiosco de la esquina. Al salir, llevaba en la mano una soga, una cinta y, asomando del bolsillo, un cuchillo recientemente afilado. Caminaba lentamente hacia el lugar menos poblado del barrio, donde la esperaban tres niños más. Aparentaban la misma edad que ella y eran los únicos en el lugar. Ella se les acercó; unos pasos detrás de ellos había dos sillas.</p><p>Les prometió jugar un juego: primero, la niña los tenía que atar a la silla y cubrir su boca con cinta; luego, lo mismo con el otro niño, pero en un palo de luz que se encontraba en el lugar.</p><p>Sacó su cuchillo e intentó atacar al niño. Abrió su garganta y su estómago con una risa malvada. Sacó sus intestinos y metió la mano, quitando cruelmente el corazón. Si antes de eso el niño hablara, sus gritos de dolor serían insoportables.</p><p>Los otros niños intentaban salir de la silla, sufriendo, intentando escapar para ayudar, pero era demasiado tarde. Los niños lloraban; había sangre por todas partes, pero la niña no tenía piedad. Por alguna razón, les enseñó un tupper lleno de agua. Entonces tiró cruelmente la silla del otro niño hacia el agua, ahogándolo.</p><p>Ella reía, el otro lloraba, uno se desangraba y otro se ahogaba. Era una escena demasiado cruel: ver a tus amigos morir frente a tus ojos sin poder hacer nada era horrible, de seguro.</p><p>Por alguna razón, el tercer niño llevaba una navaja en el bolsillo. Entonces, en silencio, cortó la soga y logró escapar. Pero antes de huir del lugar, la niña prometió encontrarlo y matarlo con sus propias manos.</p><p>Hasta hoy, el crimen de los niños asesinados era un caso sin resolver. Pero...¿Cómo sé yo esto? Porque yo soy el tercer niño y aún vivo con el miedo de que se aparezca en la puerta de mi casa y cumpla lo que algún día prometió.</p><p>Delfina Quinteros, nacida en Quequén y alumna de la escuela Nuestra Señora de la Merced, es una pequeña escritora que descubrió muy temprano que las palabras podían convertirse en aventuras. A los 5 años creó su primer cuento, El gatito Pirulín, dando inicio a un camino lleno de imaginación, ternura y creatividad.</p><p>A los nueve años, participó de la Feria del Libro de Necochea y realizó presentaciones en jardines de infantes y escuelas primarias, compartiendo con otros niños la magia de sus historias. Entre sus obras se encuentran Una desastrosa mudanza, La nueva integrante, Misterio en el barrio y una delicada antología de poesías.</p><p>Curiosa y soñadora, y ya con diez años, está comenzando a explorar el género de terror, con su cuento La niña del vecindario, animándose a escribir relatos misteriosos y emocionantes sin dejar de lado la dulzura que caracteriza su forma de contar. Su mayor deseo es seguir escribiendo, creciendo y llevando sus historias a cada vez más lectores.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l6fRuEEZuff4WcgwRF_ab-POk2M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/libro.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Delfina Quinteros]]>
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                                <updated>2026-05-16T12:24:10+00:00</updated>
                <published>2026-05-16T12:22:07+00:00</published>
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            Genesis y el mar convulsionado
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C-qtTuJAhDOsrXoTBE1LaaH_NrU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/mar_sol_tormenta.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El mar creciócual lobo de aguasaltando las murallas de la arena.Rió como fieraque huele sangre en el aire.Las olas fueron puños de salgolpeando el pecho de la tierra.El viento aulló,látigo invisible desollandola cara del cielo.El rayo coció cicatrices de fuegoen la frente del océano.Los truenos rugieron,tambor de guerra en ese encuentro entre las nubes.La noche se volvió bestiacon garras de sombray dientes de relámpago.Y el mar, aun crecido,aprendió a respirarcon ritmo de promesa.</p><p>Sandra Altolaguirre. Psicóloga, psicoanalista y escritora. Miembro de la SEP Filial Necochea (Sociedad de Escritores de la Pcia de Bs As).</p><p>Desde hace dos años integra el Grupo de Mar Necochea dedicado a gestionar eventos culturales relacionando con el arte y &nbsp;la poesía (escritores independientes 2024-2026)</p><p>Coautora del libro “Ponte en mis zapatos”, premiado por el Senado de la Nación en el año 2011 en la categoría “Mujeres Innovadoras”, coautora del libro “De Orugas a mariposas” (2017) y “El ser confinado: diarios de una pandemia”. (2021).</p><p>Participo de libros de escritura colectiva, varias antologías de alcance internacional,varias presentaciones en la Feria del Libro de Bs As hasta la actualidad. Actividad permanente en varios grupos de escritura internacional a través de las redes sociales.</p><p>Coordinadora de la antología “La voz inefable, escritos del mundo” (año 2025) y “Cosecha de sueños: poesías y experiencias artísticas” (2026), y otra antología internacional en proceso.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C-qtTuJAhDOsrXoTBE1LaaH_NrU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/mar_sol_tormenta.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Sandra Altolaguirre - Ecos Literatura]]>
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                                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                                <updated>2026-05-13T18:25:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-13T18:18:03+00:00</published>
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            Estoy en Modo Silver
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NekUNBDi4FshuKaELRUJ_NLpazY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/modo_silver.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Prólogo – Carta a mis Compañeros Silver</p><p>Al sostener este libro, ya diste un primer paso: mirar la madurez con otros ojos, reconectar con lo que viene, y sacarle el jugo a los años que todavía tenés por delante.</p><p>Porque sí, vamos a hablar de envejecer... pero no como lo hicieron nuestros padres y abuelos. A ellos les debemos respeto, caminos abiertos, gratitud. Fueron pilares en silencio. Pero lo nuestro es distinto: es otra manera de transitar el tiempo, una historia que no se resigna, que se reinventa, que elige cómo quiere envejecer.</p><p>Hace diez años, jamás me hubiera imaginado escribiendo este libro. Pero un día, la vida me sacudió, me obligó a parar, a pensar, y —sobre todo— a decidir.</p><p>Tenía 49 años cuando mi corazón decidió hacerme un llamado de atención en forma de infarto. Así, de golpe.</p><p>Se detuvo literalmente, y tuvieron que reanimarme.</p><p>Fue un despertar en todos los sentidos. Como si la vida misma me gritara desde adentro:</p><p>“Flaco, despertate... porque esto no es un ensayo.”</p><p>Y DESPERTÉ.</p><p>No fue miedo. Fue conciencia. Una brutal claridad... y la certeza de que había vuelto. Me di cuenta de que la vida después de los 55, no es cuesta abajo, sino una segunda oportunidad para hacer lo que realmente queremos. Dejar de postergar. Salir del automático. Empezar a decidir de otra manera.</p><p>Desde ese día, mi vida cambió.</p><p>Ya no me enojo tanto. No me preocupo por cosas —ni por personas— que no valen la pena. Disfruto del sol, del amor de mi familia. Vivo el presente, y sí... también empiezo a proyectar el futuro, pero sin olvidarme de que la vida se vive hoy.</p><p>Ahí entendí algo fundamental: no hay que esperar hasta los 80 para darse cuenta de que el tiempo es valioso.</p><p>Si respirás y podés moverte, todavía hay mucho por hacer.</p><p>Claro, crecer implica desafíos. La salud exige más cuidado. Las relaciones cambian. Y a veces, la jubilación —u otras circunstancias— nos sacan de la rutina que tuvimos toda la vida.</p><p>Pero en esos cambios también hay un potencial enorme.</p><p>Descubrir pasiones dormidas, afianzar vínculos, emprender nuevos proyectos (con o sin fines de lucro), o simplemente, disfrutar sin culpa de lo que antes parecía un lujo.</p><p>Así nació este libro. No de un día para el otro, sino después de un proceso largo, lleno de preguntas y silencios.</p><p>Un recorrido que me llevó a crear emprendimientos, explorar formas distintas de vivir, reinventarme más de una vez, y aprender de personas mayores que yo, que ya habían transitado un tramo del camino con más calma, con más sabiduría... o con heridas visibles.</p><p>Todo eso sembró la semilla de lo que hoy es Modo Silver.</p><p>Porque llega un momento —generalmente después de la segunda mitad de la vida— en que las preguntas cambian. Ya no se trata solo de hacer, lograr, correr. Se trata de entender para qué. De saber cómo querés vivir lo que viene y con quién.</p><p>Y quizás, al igual que yo, vos también te hiciste estas preguntas. O sentís que están por aparecer.</p><p>No vas a encontrar verdades absolutas en estas páginas. Lo que sí hay son señales, cicatrices, intuiciones y huellas de alguien que eligió no quedarse quieto.</p><p>Me gusta hablar sin levantar la voz, pero con claridad:</p><p>— Este libro no es un manual de consejos.— No te va a decir qué hacer.— No viene con respuestas mágicas.</p><p>Lo que sí hace... es mostrarte lo que a mí me da resultado, y te invita a repensar tu vida después de los 55, a cuestionar los mitos, a descubrir nuevas posibilidades.</p><p>Pero, sobre todo, este libro tiene una función clara:</p><p>DESPERTARTE</p><p>No para cambiarte, sino para recordarte que todavía podés escribir nuevos y mejores capítulos en tu vida.</p><p>Si sentís que algo se apagó, que ya es tarde, que no sabés por dónde empezar... entonces este libro es para vos.</p><p>Porque si algo me movilizó a escribir fue el deseo de sacudir mentalmente a quienes se quedaron dormidos en la rutina, atrapados en la falsa idea de que ya no hay más para dar o recibir.</p><p>Mi propósito es motivarte, desafiarte, incomodarte si hace falta, para que salgas de esa zona tibia donde te sentís a salvo... pero donde ya no pasa nada.</p><p>Esa zona en la que quizás te instalaste sin darte cuenta, para que te animes a creer, otra vez, que todavía podés, que hay mucho por hacer, por vivir, por disfrutar.</p><p>No busco aplausos fáciles, ni convencerte de nada.</p><p>Busco despertar algo que ya tenés adentro. Mi intención es que este libro se convierta en una referencia, en una especie de faro para vos. Que lo leas y sientas, aunque sea por un instante, esa chispa interna que te dice: “Sí... todavía puedo... todavía quiero... todavía estoy a tiempo.”</p><p>A veces, esa decisión llega desde una charla motivacional.</p><p>O tal vez desde un libro inspirador.</p><p>Otras veces, llega desde un golpe, desde un límite.</p><p>Es ese instante exacto en que te das cuenta de que la vida no es eterna y que el tiempo... no espera.</p><p>Modo Silver no surgió en un escritorio.Comenzó a gestarse en el momento más frágil de mi vida.</p><p>Nació con un corazón detenido... y una segunda oportunidad latiendo.</p>Sobre el autor:<p>Gustavo Pezzali es emprendedor, creador de Modo Silver y autor del libro Estoy en Modo Silver. Luego de atravesar un infarto que marcó un antes y un después en su vida, comenzó a desarrollar un proyecto orientado a acompañar e inspirar a personas mayores de 55 años a vivir esta etapa con más propósito, entusiasmo y autenticidad.</p><p>Desde Necochea impulsa Modo Silver, un movimiento que propone una mirada más humana, activa y consciente sobre la segunda mitad de la vida, a través de charlas, contenidos y experiencias reales que conectan con miles de personas que sienten que todavía están a tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NekUNBDi4FshuKaELRUJ_NLpazY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/modo_silver.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Gustavo Pezzali - Fragmento del libro]]>
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                                <updated>2026-05-11T13:08:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-11T12:57:28+00:00</published>
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            Una escritora necochense que empezó a los 5 años
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o5VA-o9k2XxfKfeZXzwnGfFY0kE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/nena_escribiendo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con apenas 10 años, la necochense Delfina Quinteros ya desarrolla cuentos propios, explora distintos géneros literarios y comparte sus producciones con docentes, compañeros y familiares. La niña participó de una entrevista en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio, donde habló sobre sus inicios en la escritura y el vínculo que mantiene con la lectura desde muy pequeña.</p><p>En la entrevista, Delfina contó que comenzó a escribir a los cinco años, cuando creó un cuento titulado “El gatito Pirulín”. “Se trataba sobre un gatito que tenía diferentes aventuras”, recordó.</p><p>Su madre relató que durante la pandemia la niña aprendió a leer sola y comenzó a desarrollar historias propias. “Ella agarraba los libros e inventaba historias ya leyendo, a través de las imágenes”, explicó.</p><p>Consultada sobre sus preferencias literarias, Delfina señaló que el género policial es uno de sus favoritos y que recientemente comenzó a escribir relatos de terror. “No encontrábamos nada de lo que necesitábamos y se me ocurrió escribir un cuento del género terror”, comentó.</p><p>Sobre su forma de escribir, explicó: “Primero pienso todo de lo que se va a tratar. Visualizo las cosas y después las escribo. Después le voy agregando otras cosas”.</p><p>La niña aseguró además que escribir le genera bienestar. “Siempre me ha gustado, me da tranquilidad, me hace sentir bien”, afirmó.</p><p>Durante la charla también contó que muchas de las historias que imagina están inspiradas en situaciones cotidianas. “La mayoría de las cosas que escribo son cosas que pueden llegar a pasar en la vida real, pero que no me pasaron”, señaló.</p><p>Además de escribir, realiza ilustraciones para algunos de sus cuentos y utiliza herramientas digitales para maquetar sus trabajos. En el estudio mostró uno de sus relatos, “Misterio en el barrio”, mientras los conductores destacaron el acompañamiento de su familia y el interés de docentes y compañeros por sus producciones literarias.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o5VA-o9k2XxfKfeZXzwnGfFY0kE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/nena_escribiendo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Delfina Quinteros contó cómo nació su vínculo con la literatura]]>
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                                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                                <updated>2026-05-08T17:54:34+00:00</updated>
                <published>2026-05-08T17:38:26+00:00</published>
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            Unai Zubillaga, con solo 19 años, tuvo su debut literario en la Feria del Libro
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wWVpKrWh-wR4DtD72vUtBtseEgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/feria_del_libro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El joven escritor Unai Zubillaga, oriundo de Necochea y ex pasante de Ecos Radio, presentó su primer libro en la Feria del Libro de Buenos Aires y compartió detalles de la obra durante una entrevista en el programa “Desde Temprano”, donde también habló sobre su presente como estudiante universitario.</p><p>El autor contó que la obra fue presentada el 24 de abril, en el pabellón azul, y explicó que se trata de un proyecto iniciado durante la escuela secundaria. “Es un proyecto el cual yo he comenzado desde el cuarto año, más o menos en secundario”, señaló. En relación al contenido, detalló: “es un libro con ciencia ficción, la cual trata acerca de un futuro distópico para la humanidad”.</p><p>Zubillaga indicó que la idea surgió a partir de lecturas del mismo género. “Se me ocurrió a partir de haber leído varios textos de este estilo como ‘Un mundo feliz’ y ‘1984’”, expresó. En ese sentido, explicó que la historia presenta una sociedad gobernada bajo un sistema centralizado: “toda la humanidad se encuentra gobernada por un Estado autocrático”.</p><p>Al ser consultado sobre ese concepto, precisó que su intención inicial fue retomar elementos del control total: “mi idea fue más o menos imitar un poco ‘1984’ con la idea de una figura líder”. Sin embargo, aclaró que el enfoque evolucionó: “me terminé llevando más hacia una figura religiosa, una especie de Dios”.</p><p>El libro, titulado “El pacífico averno del futuro”, presenta además elementos vinculados a la organización social y la religión. “Se le ora a este administrador, hay oraciones”, explicó, y agregó que buscó reflejar “el fanatismo religioso llevado a un extremo”.</p><p>En cuanto al proceso de publicación, Zubillaga detalló que trabajó con una editora independiente antes de iniciar el trámite con la editorial. “Hicimos un proceso aparte y después envié la obra”, indicó. También describió las instancias técnicas: “se envían las galeras, el autor corrige y luego se pasa a la impresión”.</p><p>Sobre el origen del proyecto, mencionó el acompañamiento familiar. “Mi mamá me incentivó a publicarlo”, afirmó, y destacó que inicialmente era una actividad recreativa: “no lo tenía como un proyecto para publicar”.</p><p>Actualmente, el libro se encuentra disponible a través de la web de Editorial Dunken. Respecto a futuras producciones, señaló que por el momento prioriza sus estudios universitarios: “estoy viendo algunas ideas, pero ahora estoy muy abocado a la carrera”.</p><p>Zubillaga cursa la licenciatura en Letras en la Universidad del Salvador, donde indicó que trabaja principalmente con textos teóricos. “Son textos abstractos, hay que estar muy concentrado para interpretarlos”, expresó.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wWVpKrWh-wR4DtD72vUtBtseEgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/feria_del_libro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Presentó su novela de ciencia ficción y contó cómo la escribió]]>
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                                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                                <updated>2026-05-06T17:40:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-06T17:29:50+00:00</published>
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            Memorias de mi voz
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-E-oNfZeT_7VlXnZzd25o-F5H6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/poesia_nunca_mas.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mi andar no era pasajero.Se hacía notar.No necesitaba hablar,pero si lo hacía, escuchaban.</p><p>Pinté.Grité.Marché.No hice nada malo.Pero eso alcanzó.</p><p>Lo sentí,caminan atrás mío,estaban cada vez más cerca.No corrí.</p><p>Seguí.Porque alguien tenía que seguir.Pero no alcanzó.Me rodearon.&nbsp;</p><p>No vi caras.Solo manos.Voces que callaban.Me ataron, me amordazaron,y el camino dejó de ser mío.</p><p>Todo se volvió oscuro.No la noche:el dolor que se mete en el cuerpo,quedándose.</p><p>Mi cuerpo dejó de ser mío.&nbsp;Y aun así, debía aguantar.&nbsp;Por mis viejos,por mis hermanos,por mi gente.Debía aguantar.&nbsp;</p><p>Tenían mi nombre,mi casa,mi vida.Pero no alcanzaba.Nunca alcanza.</p><p>Buscaban algoque ya me habían quitado:mi libertad.</p><p>Te amo, viejo.&nbsp;Te amo, vieja.&nbsp;</p><p>Si no vuelvo,no me busquen en mí.Búsquenmeen los que siguen.Porque no fui el único.</p><p>Fuimos miles.</p><p>Y si escuchan bien,todavía estamos hablando.</p><p>Nunca más.</p>Sobre el autor:<p>Nicolás Schuenemann, licenciado en logística, oriundo de nuestra ciudad, actualmente residiendo en Australia. La poesía "Memorias de mi voz" fue enviada para el 24 de marzo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-E-oNfZeT_7VlXnZzd25o-F5H6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/poesia_nunca_mas.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Nicolás Schuenemann - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-05-06T12:35:33+00:00</updated>
                <published>2026-05-06T12:35:36+00:00</published>
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            Las latas
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h3wyk9ykLnZH9IptnvZIN9NopOU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/yakutsk.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nikita caminaba a paso rápido hacia su oficina en el sector industrial de Yakutsk, para su mala suerte, durante el camino se cruzó con varios “burros”. El siberiano despreciaba a aquellos infrahumanos, incapaces de realizar múltiples tareas de manera simultánea. Cuando por fin llegó a la puerta de su delegación del municipio, entró, se dirigió directamente a su cubículo y encendió su computadora.</p><p>Empezó a revisar todos los archivos que le habían sido enviados y organizó a qué almacenes debían ser enviados los alimentos traídos desde Hong Kong. Se encargó de remitir los resultados de los sorteos semanales a las autoridades de las fábricas de los distintos distritos de la ciudad, además de calcular y enviar el presupuesto correspondiente a la FSS (Fuerza de Seguridad Siberiana).</p><p>Cuando terminó su trabajo, el reloj indicó que era hora del almuerzo, así que se dirigió al comedor y compró el combo de una lata mediana que venía acompañada de una botella de agua sin gas. Se sentó en una de las mesas y comenzó a comer el contenido de su lata. Mientras lo hacía, se preguntó qué alimentos contenía la mezcla de verduras, frutas y carnes que estaba consumiendo, aunque desconocía los ingredientes específicos.</p><p>Al terminar su comida, arrojó la lata y la botella a la basura y regresó a su cubículo, donde continuó trabajando hasta que sonó la alarma indicando que era hora de dirigirse a la capilla y expresar gratitud al Magnus Administrator por la vida que llevaban. Junto con sus compañeros, se arrodillaron en la capilla de la delegación y realizaron una reverencia ante la imagen del Magnus Administrator, comenzando todos juntos a entonar cánticos en honor a su gran señor.</p><p>Cuando terminaron de alabar al gran administrador, todos los trabajadores salieron del edificio y se dirigieron a sus hogares, pues ya había terminado su horario laboral. Nikita se dirigió a la estación de tren, pero debido a que las calles estaban plagadas de “burros”, se decidió por tomar otro camino del sector industrial para ir a la estación de tren.</p><p>Durante su trayecto hacia la estación, pasó al frente de la fábrica encargada de producir las latas de alimento. Vio que había un pequeño agujero en la pared, Nikita no puedo con su curiosidad y miró por el agujero hacia el interior de la fábrica. Descubrió horrorizado como un grupo de “burros” descuartizaban y picaban cuerpos humanos, la escena era tan grotesca que Nikita apartó rápidamente la mirada y echo a correr.</p><p>Pero un Cara Sonriente lo había visto husmeando en donde no debía, por lo que simplemente apuntó a Nikita y descargó una ráfaga de tiros sobre su cuerpo matándolo en el acto. Luego agarró su cadáver e ingreso a la fábrica, cuidando de que no lo viera ningún obrero, entro a la sala donde estaban los “burros” y les dio el cuerpo del siberiano para que los procesaran.&nbsp;&nbsp;</p>Sobre el autor:<p>Soy Unai Zubillaga, nací el 29 de octubre del 2007 en Necochea. Desde mi niñez siempre tuve un gran amor hacia la lectura. En mi cuarto año de secundario traté de realizar algunas producciones escritas sin éxito, hasta que leí 1984, la cual me inspiró a escribir este libro, que es mi única producción escrita por ahora. La publicación de dicha obra fue llevada acabo por la editorial Dunken, la cual lo coloco a la venta en su web bajo el nombre "Pacifico averno del futuro". Además, el libro se encuentra disponible en su stand de la feria del libro, el 1123.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h3wyk9ykLnZH9IptnvZIN9NopOU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/yakutsk.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Unai Zubillaga - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-05-02T14:14:54+00:00</updated>
                <published>2026-05-02T13:59:07+00:00</published>
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            Crisálida
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0kvG5jbdpgCT4t7PRhP0nqCAejA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/crisalida.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Me sacaste tantoMe sacaste la sonrisaMe sacaste el pudorArrancaste cada parte de mi cuerpoMe rompiste de un tirón.</p><p>Tan rotaQue cortoTan fríaQue quemo.</p><p>Tan rotaEstoy tan rotaQue ya no me dueleEl dolor.</p><p>Tan rota que al caminarChillan mis cristalesTan rota que sonríoDesastrosamente feliz</p><p>Sabiendo que estoySacada y jodidamenteRota.</p><p>Me rompiste tanto…Que me sacaste hasta el miedo.</p><p>Mi nombre es Camila Basualdo. Soy oriunda de San Cayetano y actualmente resido en Mar del Plata, donde estudio Derecho.</p><p>Desde siempre encontré en la literatura un espacio de expresión y refugio. Escribir me permitió poner en palabras emociones que resultaban imposibles decir en voz alta.</p><p>“Crisálida" nació en uno de los momentos más oscuros de mi vida. Fue una forma de atravesar el dolor, de transformarlo y de resignificarlo. La poesía refleja una experiencia personal que creo que puede resonar en otras mujeres que han atravesado situaciones similares. Sepan que no están solas, que sus voces sí importan y que incluso en los momentos más difíciles existe siempre la posibilidad de transformarse y renacer.Con este poema gané la medalla de oro en los Juegos Bonaerenses 2020, lo que me dio más seguridad y ganas de escribir</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0kvG5jbdpgCT4t7PRhP0nqCAejA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/crisalida.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Camila Basualdo - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-04-29T17:05:06+00:00</updated>
                <published>2026-04-29T16:43:47+00:00</published>
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            El ojo de tigre
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q7T7x2bHvLS3pQshMmrO-ki06zo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/anillo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Entró sin saludar. El tintineo de la puerta en la antigua joyería de San Francisco se detuvo de a poco. El viejo Haik se quitó la lupa que tenía incrustada en la cuenca del ojo, y guardó el cronómetro en un cajón. Al principio no lo reconoció. &nbsp;El caballero se quitó los guantes y el sombrero. Los colocó sobre el mostrador y dijo: «Quiero aquel anillo de la vidriera, el de la gema verde».</p><p>El viejo joyero armenio estaba seguro de que en algún lugar había visto esa cara. ¿Quién sería este joven misterioso? Dudó unos instantes. Abrió la vitrina y volvió con la joya.</p><p>—Un auténtico ojo de tigre, el señor tiene buen gusto —dijo Haik mientras los ojos del desconocido absorbían el brillo verde de la piedra.</p><p>Lo tomó sin pedir permiso. Cuando el joven lo deslizó en su anular el encaje fue perfecto.</p><p>—Me lo llevo —dijo—.</p><p>—Lo lamento, caballero, pero esta joya no está a la venta.</p><p>El galán hizo como si no lo hubiera escuchado mientras se miraba la mano y preguntó:</p><p>—¿Cuánto?</p><p>Ahora Haik estaba seguro, el hombre que tenía enfrente era aquel famoso actor de cine.</p><p>—El precio no es el problema, señor Valente —susurró el viejo—. Este anillo…, está maldito. Perteneció a un sanguinario rey de Persia, un demonio que sometió durante décadas a mi pueblo. Hágame caso, mejor le muestro otra pieza.</p><p>Robert Valente insinuó una sonrisa sarcástica, como la que usaba en sus películas.</p><p>—No estoy para perder el tiempo con supercherías, viejo. ¡Póngale precio de una vez!</p><p>—La piedra tiene propiedades maléficas, señor, no le miento —insistió el armenio—. El ojo de tigre ha estado en mi familia por años, sin embargo, ninguno de mis ancestros se ha atrevido a usarlo. Olvídese, no le conviene.</p><p>Aunque espesas gotas de sudor corrían por la frente del joyero, Valente sacó su chequera.</p><p>—¿Le parece suficiente, viejo?</p><p>—Usted gana. No será porque yo no se lo haya advertido, caballero.</p><p>La noche del estreno de El regreso del Sultán, el actor sudaba, temblaba y apenas podía mantenerse en pie sobre la alfombra roja. «Qué guapo estás, Robert», le susurró su coprotagonista mientras posaban. Él sonrió para la prensa y su cara se congeló de golpe. A mitad de la escalinata sintió un dolor insoportable que le atravesó el vientre, como si una daga filosa le perforara las entrañas.</p><p>Cuando cayó al suelo, Robert Valente solo podía ver el resplandor verdoso del ojo de tigre en su mano izquierda. Más tarde volvió a abrir los ojos, pero no vio a los médicos. Vio el techo del quirófano, o al viejo Haik detrás del mostrador cuando su corazón se detuvo. Esa misma noche, en la soledad de la morgue, las manos de la joven amante envolvieron el anillo en un pañuelo.</p><p>En la devastada Paris de 1948, el glamour de Hollywood era solo un recuerdo lejano. Simone, que alguna vez fue una joven promesa de la gran pantalla, ahora alquilaba una humilde habitación en Montmartre. El anillo que la mujer atesoró por más de veinte años ya no brillaba; estaba opaco. &nbsp;«Es todo lo que me queda de él», se decía mirándose en un espejo polvoriento que no tenía piedad.</p><p>El único amigo que la frecuentaba, Jean Claude, un artista plástico devenido a estafador y contrabandista, esa noche apareció con una botella de ron para «combatir el invierno».</p><p>—Yo podría venderlo fácilmente, mon amour —Le dijo al oído mientras acariciaba su mano huesuda —. Con lo que vale este anillo, podrías vivir un año, Simone. Conozco a alguien que paga bien, y no pregunta por el origen de las cosas.</p><p>—Está bien —suspiró ella—. Llevatelo, pero no me des detalles.</p><p>El artista manoteó el anillo y salió en medio de la noche helada, directo para su antro favorito.</p><p>La partida duró tres horas. Jean Claude, con la mirada ida de los que ya no tienen nada que perder, puso el ojo de tigre sobre el paño.</p><p>—Es el anillo de un rey. ¡Vale más que toda la plata de esta mesa, americano!</p><p>Joe ni siquiera pestañó. Bajó su póker de ases con la frialdad de un verdugo.</p><p>—Digamos que no vale nada si no tenés las bolas para merecerlo, francés —dijo el mafioso barriendo el ojo de tigre hacia su pecho.</p><p>Esa misma semana, mientras Joe Paladino cruzaba el Atlántico rumbo a Norteamérica con el anillo en su meñique, el FBI derribaba las puertas de uno de sus depósitos en Brooklyn.</p><p>Apenas Joe aterrizó en Nueva York, guardó la joya en la caja fuerte de su oficina en Little Italy. Durante los meses que siguieron, la policía interceptó sus rutas, detuvo a sus capataces y el gobierno confiscó sus cuentas. El catorce de diciembre, día de su quincuagésimo cumpleaños, el capo mafia estaba acorralado. Joe hablaba por teléfono con su hermano Salvatore, al mismo tiempo que hacía girar el dial de la caja fuerte. Sacó los dólares que había, algunos papeles y el anillo. Apenas se lo puso en el dedo, el estruendo del rompepuertas resonó en todo el edificio.</p><p>—¡¡FBI!! ¡Te tenemos rodeado, Joe! ¡Al suelo! —Las voces se escucharon seguidas de una lluvia de vidrios rotos.</p><p>No se entregó. Joe corrió hacia la salida de incendios. Unas balas pegaban y otras revotaban contra las paredes del pasillo. Bajó por las escaleras y se escabulló por el callejón donde lo esperaba Salvatore. Recién cuando el Cadillac aceleró en la avenida, Joe Paladino descubrió la sangre oscura que empapaba su camisa de seda.</p><p>— Fue bueno mientras duró —pensó y sonrió a medias—, no me arrepiento de nada. ¡Tenes que irte ahora mismo, Salvatore! —exclamó enseguida.</p><p>—No pienso dejarte, Joe.</p><p>—¡Callate! —jadeó el moribundo mientras se arrancaba el anillo—, un carguero…, el Mona Lisa, te está esperando en el puerto. Tomá, lo vas a necesitar cuando llegués a Buenos Aires.</p><p>Joe murió con los ojos abiertos reflejando el brillo de la gema verde por última vez. El muchacho cerró su puño lleno de sangre sobre el anillo, bajó del auto y desapareció por las calles de Manhattan.</p><p>Escapando de la muerte y del FBI, Salvatore Paladino llegó a Buenos Aires en 1949. A los pocos días, el italoamericano entró a una joyería de San Telmo. Era un local oscuro que olía a óxido y encierro. El dueño pesó la pieza y le entregó unos pesos que Salvatore usó para un boleto de ferrocarril hacia a La Pampa.</p><p>El ojo de tigre quedó en el fondo de la tienda, junto con algunas baratijas, sobre una bandeja de cobre envejecido durante veinte años. Hasta que una tarde, un joven cineasta extranjero, de cabello largo y ojos inquietos, entró al negocio de San Telmo con su cámara en la mano. Cuando apuntó a un antiguo cuadro de Gardel, un brillo, apenas un destello verdoso, lo distrajo.</p><p>—¿How much? — Le preguntó al viejo comerciante mientras señalaba el anillo.</p><p>Pagó con un billete de cincuenta dólares y guardó el paquete en su morral. Mientras caminaba por el empedrado, Stephen se convenció de que pronto iba a descubrir la historia de este anillo con esa rara piedra verde.&nbsp;</p>Sobre la autora:<p>Alejandra Fernández es escritora e integrante de Fabuladores, un espacio de escritura con orientación a la narrativa. Ha incursionado en diferentes géneros, como el terror y la ficción histórica.Participó en varios encuentros y talleres literarios locales. Uno de sus relatos cortos fue presentado en la Feria del Libro y las Artes 2024 de Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q7T7x2bHvLS3pQshMmrO-ki06zo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/anillo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Alejandra Fernández - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-04-24T13:33:28+00:00</updated>
                <published>2026-04-24T13:13:18+00:00</published>
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            La constante de que no encajo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KbfsjG-Qsb5sRCyakgCliaDY0NM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_constante_de_que_no_encajo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Seis a.m. suena la alarma pero mis ojos ya están clavados en el techo que es iluminado por la débil luz de la luna que se filtra a través de mi ventana; el sonido de mi alarma es como un golpe en el pecho, un recordatorio de que otro día monótono está a punto de comenzar.Me levanto de la cama y me dirijo al baño. El agua fría de la ducha es un despertar brusco para mi cuerpo adormecido. Mientras me visto, pienso en la escuela y las burlas que seguramente escucharé hoy, las risas de los demás es como un cuchillo que se clava en mi corazón, un recordatorio constante de que no encajo, me siento como un fantasma que vaga por los pasillos, un alma perdida que ronda por ese edificio.Llego a la escuela y me siento en mi lugar habitual, al centro y al fondo. El profesor comienza a hablar, pero mi mente se desvía cuando nota que soy el único que se sienta solo, una vez más me encuentro solo en estas cuatro paredes, lo raro es que me encuentro rodeado de gente. Me siento como un objeto de estudio, un espécimen bajo el microscopio de todos, hasta de mí mismo por tratar de cumplir las expectativas de los demás, quizás así logre encajar.Al llegar a casa, me encuentro con la soledad que me espera. Mi mamá está durmiendo la siesta, y yo me estoy en la cocina, comiendo un sándwich de jamón y queso mientras miro por la ventana.Mamá se levanta de la siesta y hace la pregunta de todos los días:- ¿Qué tal la escuela? –Y mi respuesta también es algo de todos los días- Bien, por suerte –Pero en realidad nada está bien. Estoy cansado de esta vida monótona, cansado de estar bajo la supervisión de todos.Al fin es de noche. Me acuesto en mi cama y saco mi celular, juego con personas que no conozco, pero que me hacen sentir conectado, importante, me tratan como si fuera uno de ellos. La pantalla del teléfono es como una ventana a un mundo diferente, un mundo donde puedo ser yo mismo sin miedo a ser juzgado. Me siento feliz, al menos por un rato.Las horas pasan y yo sigo jugando. No me importa la hora, solo quiero ser feliz un poco más, quiero seguir sintiendo que encajo. Mamá entra al cuarto.- ¿No ves la hora que es? - me dice - Deja el teléfono y dormí –Siento como si me estuvieran quitando lo único que me hace sentir vivo y me duele que ella no entienda lo que significa este momento de conexión con personas que no conozco.Seis a.m. suena la alarma y me pregunto si mañana será diferente. ¿Podré encontrar la fuerza para soportar otro día más de esta exclusión y soledad? ¿O seguiré envuelto en esta monótona rutina?</p>Sobre el autor:<p>Soy Lucciano Bachiaz. Santafesino de sangre, sancayetanense por cuestiones de la vida. Actualmente tengo 17 años y me encuentro cursando el último año de Secundaria en la EES N° 1 de San Cayetano.</p><p>La literatura no siempre fue mi pasión; sin embargo fue algo que descubrí con el tiempo. Escribir lo que el corazón grita, pero que la garganta ni siquiera susurra. Fue una vía necesaria para alguien que tenía tantas cosas por gritar.</p><p>"La constancia de que no encajo", escrito ganador del primer puesto en el concurso literario "Jóvenes escritores 2025" organizado por la Fundación La Dulce, fue inspirado por una infancia que necesitaba estar llena de escapes, de mundos imaginarios para no vivir el real porque dolía demasiado vivir ese mundo. Más allá de que es un escrito personal y que no refleja con toda precisión lo que fue, en "La constancia de que no encajo" puede verse reflejada la vida de muchas personas que pasaron por lo mismo: una vida llena de exclusión y de ser "la. segunda opción" (si es que llegaste a ser opción siquiera)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KbfsjG-Qsb5sRCyakgCliaDY0NM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_constante_de_que_no_encajo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Lucciano Bachiaz - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-04-18T13:13:46+00:00</updated>
                <published>2026-04-18T13:12:18+00:00</published>
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            Elegía para Thiago
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BOCCPKIooqNaVOwXAIMO4USBpY4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/angeles_catalina_roldan_y_thiago_baca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recuerdos grabados…Tu cara tatuada en mis párpadosTu voz instalada en mi cabeza.Me empeño en recordarte a diarioMientras convivo con el miedo de olvidar el sonido de tu voz.El dolor que tengo se va a quedar conmigoPues me niego a enterrar lo vivido.Fuiste uno de los adiós que más dolió.Fuiste amigo,Compañero,Cómplice.Costumbre de extrañarte,De llorarte y pensarte mirando el cieloRecorriendo aquellos espacios solo tuyosQue nunca más se van a volver a ocupar.No importa el poco o mucho tiempo que paseÉsto sigue doliendo sin vos.Aunque hay días que parece que recordarte dejara de dolermeY otros en los que pensarte vuelve a romperme.Vivir con tu ausenciaDolió desde el primer minuto.Duele, duele, dueleEsperar el tiempo de recordarte sin romperme.El orgullo de coincidir con vos.¡Qué bien que lo hiciste!¡Cuánta felicidad nos regalaste!Vivo extrañándotePero feliz de haberte vivido.</p><p>&nbsp;</p>Sobre la autora:<p>Ángeles Catalina Roldán. Una joven de 18 años, nacida en Mar del Plata y residente en San Cayetano, con una profunda sensibilidad hacia las palabras y los recuerdos.A los 16 años descubrió en la escritura una forma única de expresar lo que siente y de mantener vivos a quienes dejaron huella en su vida. Nunca había sido plenamente consciente de que lo que escribía era poesía.En sus comienzos, la escritura surgió como una forma de descargo, un modo de liberar aquello que le resultaba difícil expresar en palabras habladas. Volcar sus emociones en el papel se convirtió, casi sin darse cuenta, en un refugio donde el dolor encontraba una vía para transformarse.Fue a partir de una publicación en sus redes sociales que este proceso tomó un nuevo significado. Al compartir uno de sus escritos, Valeria Dahul, Profesora de Literatura en la escuela a la que concurría, la ayudó a reconocer el valor poético de sus palabras y a descubrir una nueva mirada sobre su propia escritura. Desde entonces, comenzó a acompañarla en su crecimiento, brindándole herramientas y orientación para desarrollar y fortalecer su estilo.Así, lo que comenzó como una necesidad íntima de expresión se fue consolidando como un camino creativo, en el que la escritura no solo le permite liberar emociones, sino también darles forma, sentido y trascendencia.Cursó sus estudios primarios en la Escuela N.º 1 “Remedios Escalada de San Martín” y sus estudios secundarios en la Escuela de Educación Media N.° 1 “Manuel Belgrano”, etapas en las que comenzó a desarrollar su vínculo con la escritura.A través de sus palabras empezó a rendir homenaje a los seres queridos que extraña profundamente, especialmente a Thiago, su mejor amigo, cuyo fallecimiento repentino marcó un antes y un después en su vida. Desde entonces, escribir se convirtió en un refugio: una manera de sanar y de transformar el dolor en amor y memoria.Con una de sus poesías participó en los Juegos Bonaerenses, logrando avanzar a la etapa regional, una experiencia que fortaleció aún más su camino literario.Actualmente se encuentra estudiando Psicopedagogía, mientras continúa construyendo su recorrido personal y creativo, utilizando la redacción como una herramienta para expresar sus emociones y dar sentido a su propia historia</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BOCCPKIooqNaVOwXAIMO4USBpY4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/angeles_catalina_roldan_y_thiago_baca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Ángeles Catalina Roldán - Ecos Literatura]]>
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                                <updated>2026-04-15T12:40:05+00:00</updated>
                <published>2026-04-15T12:30:45+00:00</published>
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