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    <title>Ecos Diarios</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Necochea.</subtitle>
    <updated>2026-05-08T17:54:34+00:00</updated>
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            Una escritora necochense que empezó a los 5 años
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o5VA-o9k2XxfKfeZXzwnGfFY0kE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/nena_escribiendo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con apenas 10 años, la necochense Delfina Quinteros ya desarrolla cuentos propios, explora distintos géneros literarios y comparte sus producciones con docentes, compañeros y familiares. La niña participó de una entrevista en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio, donde habló sobre sus inicios en la escritura y el vínculo que mantiene con la lectura desde muy pequeña.</p><p>En la entrevista, Delfina contó que comenzó a escribir a los cinco años, cuando creó un cuento titulado “El gatito Pirulín”. “Se trataba sobre un gatito que tenía diferentes aventuras”, recordó.</p><p>Su madre relató que durante la pandemia la niña aprendió a leer sola y comenzó a desarrollar historias propias. “Ella agarraba los libros e inventaba historias ya leyendo, a través de las imágenes”, explicó.</p><p>Consultada sobre sus preferencias literarias, Delfina señaló que el género policial es uno de sus favoritos y que recientemente comenzó a escribir relatos de terror. “No encontrábamos nada de lo que necesitábamos y se me ocurrió escribir un cuento del género terror”, comentó.</p><p>Sobre su forma de escribir, explicó: “Primero pienso todo de lo que se va a tratar. Visualizo las cosas y después las escribo. Después le voy agregando otras cosas”.</p><p>La niña aseguró además que escribir le genera bienestar. “Siempre me ha gustado, me da tranquilidad, me hace sentir bien”, afirmó.</p><p>Durante la charla también contó que muchas de las historias que imagina están inspiradas en situaciones cotidianas. “La mayoría de las cosas que escribo son cosas que pueden llegar a pasar en la vida real, pero que no me pasaron”, señaló.</p><p>Además de escribir, realiza ilustraciones para algunos de sus cuentos y utiliza herramientas digitales para maquetar sus trabajos. En el estudio mostró uno de sus relatos, “Misterio en el barrio”, mientras los conductores destacaron el acompañamiento de su familia y el interés de docentes y compañeros por sus producciones literarias.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o5VA-o9k2XxfKfeZXzwnGfFY0kE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/nena_escribiendo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Delfina Quinteros contó cómo nació su vínculo con la literatura]]>
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                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                <updated>2026-05-08T17:54:34+00:00</updated>
                <published>2026-05-08T17:38:26+00:00</published>
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            Unai Zubillaga, con solo 19 años, tuvo su debut literario en la Feria del Libro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wWVpKrWh-wR4DtD72vUtBtseEgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/feria_del_libro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El joven escritor Unai Zubillaga, oriundo de Necochea y ex pasante de Ecos Radio, presentó su primer libro en la Feria del Libro de Buenos Aires y compartió detalles de la obra durante una entrevista en el programa “Desde Temprano”, donde también habló sobre su presente como estudiante universitario.</p><p>El autor contó que la obra fue presentada el 24 de abril, en el pabellón azul, y explicó que se trata de un proyecto iniciado durante la escuela secundaria. “Es un proyecto el cual yo he comenzado desde el cuarto año, más o menos en secundario”, señaló. En relación al contenido, detalló: “es un libro con ciencia ficción, la cual trata acerca de un futuro distópico para la humanidad”.</p><p>Zubillaga indicó que la idea surgió a partir de lecturas del mismo género. “Se me ocurrió a partir de haber leído varios textos de este estilo como ‘Un mundo feliz’ y ‘1984’”, expresó. En ese sentido, explicó que la historia presenta una sociedad gobernada bajo un sistema centralizado: “toda la humanidad se encuentra gobernada por un Estado autocrático”.</p><p>Al ser consultado sobre ese concepto, precisó que su intención inicial fue retomar elementos del control total: “mi idea fue más o menos imitar un poco ‘1984’ con la idea de una figura líder”. Sin embargo, aclaró que el enfoque evolucionó: “me terminé llevando más hacia una figura religiosa, una especie de Dios”.</p><p>El libro, titulado “El pacífico averno del futuro”, presenta además elementos vinculados a la organización social y la religión. “Se le ora a este administrador, hay oraciones”, explicó, y agregó que buscó reflejar “el fanatismo religioso llevado a un extremo”.</p><p>En cuanto al proceso de publicación, Zubillaga detalló que trabajó con una editora independiente antes de iniciar el trámite con la editorial. “Hicimos un proceso aparte y después envié la obra”, indicó. También describió las instancias técnicas: “se envían las galeras, el autor corrige y luego se pasa a la impresión”.</p><p>Sobre el origen del proyecto, mencionó el acompañamiento familiar. “Mi mamá me incentivó a publicarlo”, afirmó, y destacó que inicialmente era una actividad recreativa: “no lo tenía como un proyecto para publicar”.</p><p>Actualmente, el libro se encuentra disponible a través de la web de Editorial Dunken. Respecto a futuras producciones, señaló que por el momento prioriza sus estudios universitarios: “estoy viendo algunas ideas, pero ahora estoy muy abocado a la carrera”.</p><p>Zubillaga cursa la licenciatura en Letras en la Universidad del Salvador, donde indicó que trabaja principalmente con textos teóricos. “Son textos abstractos, hay que estar muy concentrado para interpretarlos”, expresó.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wWVpKrWh-wR4DtD72vUtBtseEgk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/feria_del_libro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Presentó su novela de ciencia ficción y contó cómo la escribió]]>
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                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                <updated>2026-05-06T17:40:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-06T17:29:50+00:00</published>
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            Memorias de mi voz
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-E-oNfZeT_7VlXnZzd25o-F5H6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/poesia_nunca_mas.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mi andar no era pasajero.Se hacía notar.No necesitaba hablar,pero si lo hacía, escuchaban.</p><p>Pinté.Grité.Marché.No hice nada malo.Pero eso alcanzó.</p><p>Lo sentí,caminan atrás mío,estaban cada vez más cerca.No corrí.</p><p>Seguí.Porque alguien tenía que seguir.Pero no alcanzó.Me rodearon.&nbsp;</p><p>No vi caras.Solo manos.Voces que callaban.Me ataron, me amordazaron,y el camino dejó de ser mío.</p><p>Todo se volvió oscuro.No la noche:el dolor que se mete en el cuerpo,quedándose.</p><p>Mi cuerpo dejó de ser mío.&nbsp;Y aun así, debía aguantar.&nbsp;Por mis viejos,por mis hermanos,por mi gente.Debía aguantar.&nbsp;</p><p>Tenían mi nombre,mi casa,mi vida.Pero no alcanzaba.Nunca alcanza.</p><p>Buscaban algoque ya me habían quitado:mi libertad.</p><p>Te amo, viejo.&nbsp;Te amo, vieja.&nbsp;</p><p>Si no vuelvo,no me busquen en mí.Búsquenmeen los que siguen.Porque no fui el único.</p><p>Fuimos miles.</p><p>Y si escuchan bien,todavía estamos hablando.</p><p>Nunca más.</p>Sobre el autor:<p>Nicolás Schuenemann, licenciado en logística, oriundo de nuestra ciudad, actualmente residiendo en Australia. La poesía "Memorias de mi voz" fue enviada para el 24 de marzo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-E-oNfZeT_7VlXnZzd25o-F5H6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/poesia_nunca_mas.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Nicolás Schuenemann - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-05-06T12:35:33+00:00</updated>
                <published>2026-05-06T12:35:36+00:00</published>
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            Las latas
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h3wyk9ykLnZH9IptnvZIN9NopOU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/yakutsk.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nikita caminaba a paso rápido hacia su oficina en el sector industrial de Yakutsk, para su mala suerte, durante el camino se cruzó con varios “burros”. El siberiano despreciaba a aquellos infrahumanos, incapaces de realizar múltiples tareas de manera simultánea. Cuando por fin llegó a la puerta de su delegación del municipio, entró, se dirigió directamente a su cubículo y encendió su computadora.</p><p>Empezó a revisar todos los archivos que le habían sido enviados y organizó a qué almacenes debían ser enviados los alimentos traídos desde Hong Kong. Se encargó de remitir los resultados de los sorteos semanales a las autoridades de las fábricas de los distintos distritos de la ciudad, además de calcular y enviar el presupuesto correspondiente a la FSS (Fuerza de Seguridad Siberiana).</p><p>Cuando terminó su trabajo, el reloj indicó que era hora del almuerzo, así que se dirigió al comedor y compró el combo de una lata mediana que venía acompañada de una botella de agua sin gas. Se sentó en una de las mesas y comenzó a comer el contenido de su lata. Mientras lo hacía, se preguntó qué alimentos contenía la mezcla de verduras, frutas y carnes que estaba consumiendo, aunque desconocía los ingredientes específicos.</p><p>Al terminar su comida, arrojó la lata y la botella a la basura y regresó a su cubículo, donde continuó trabajando hasta que sonó la alarma indicando que era hora de dirigirse a la capilla y expresar gratitud al Magnus Administrator por la vida que llevaban. Junto con sus compañeros, se arrodillaron en la capilla de la delegación y realizaron una reverencia ante la imagen del Magnus Administrator, comenzando todos juntos a entonar cánticos en honor a su gran señor.</p><p>Cuando terminaron de alabar al gran administrador, todos los trabajadores salieron del edificio y se dirigieron a sus hogares, pues ya había terminado su horario laboral. Nikita se dirigió a la estación de tren, pero debido a que las calles estaban plagadas de “burros”, se decidió por tomar otro camino del sector industrial para ir a la estación de tren.</p><p>Durante su trayecto hacia la estación, pasó al frente de la fábrica encargada de producir las latas de alimento. Vio que había un pequeño agujero en la pared, Nikita no puedo con su curiosidad y miró por el agujero hacia el interior de la fábrica. Descubrió horrorizado como un grupo de “burros” descuartizaban y picaban cuerpos humanos, la escena era tan grotesca que Nikita apartó rápidamente la mirada y echo a correr.</p><p>Pero un Cara Sonriente lo había visto husmeando en donde no debía, por lo que simplemente apuntó a Nikita y descargó una ráfaga de tiros sobre su cuerpo matándolo en el acto. Luego agarró su cadáver e ingreso a la fábrica, cuidando de que no lo viera ningún obrero, entro a la sala donde estaban los “burros” y les dio el cuerpo del siberiano para que los procesaran.&nbsp;&nbsp;</p>Sobre el autor:<p>Soy Unai Zubillaga, nací el 29 de octubre del 2007 en Necochea. Desde mi niñez siempre tuve un gran amor hacia la lectura. En mi cuarto año de secundario traté de realizar algunas producciones escritas sin éxito, hasta que leí 1984, la cual me inspiró a escribir este libro, que es mi única producción escrita por ahora. La publicación de dicha obra fue llevada acabo por la editorial Dunken, la cual lo coloco a la venta en su web bajo el nombre "Pacifico averno del futuro". Además, el libro se encuentra disponible en su stand de la feria del libro, el 1123.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h3wyk9ykLnZH9IptnvZIN9NopOU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/05/yakutsk.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Unai Zubillaga - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-05-02T14:14:54+00:00</updated>
                <published>2026-05-02T13:59:07+00:00</published>
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            Crisálida
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0kvG5jbdpgCT4t7PRhP0nqCAejA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/crisalida.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Me sacaste tantoMe sacaste la sonrisaMe sacaste el pudorArrancaste cada parte de mi cuerpoMe rompiste de un tirón.</p><p>Tan rotaQue cortoTan fríaQue quemo.</p><p>Tan rotaEstoy tan rotaQue ya no me dueleEl dolor.</p><p>Tan rota que al caminarChillan mis cristalesTan rota que sonríoDesastrosamente feliz</p><p>Sabiendo que estoySacada y jodidamenteRota.</p><p>Me rompiste tanto…Que me sacaste hasta el miedo.</p><p>Mi nombre es Camila Basualdo. Soy oriunda de San Cayetano y actualmente resido en Mar del Plata, donde estudio Derecho.</p><p>Desde siempre encontré en la literatura un espacio de expresión y refugio. Escribir me permitió poner en palabras emociones que resultaban imposibles decir en voz alta.</p><p>“Crisálida" nació en uno de los momentos más oscuros de mi vida. Fue una forma de atravesar el dolor, de transformarlo y de resignificarlo. La poesía refleja una experiencia personal que creo que puede resonar en otras mujeres que han atravesado situaciones similares. Sepan que no están solas, que sus voces sí importan y que incluso en los momentos más difíciles existe siempre la posibilidad de transformarse y renacer.Con este poema gané la medalla de oro en los Juegos Bonaerenses 2020, lo que me dio más seguridad y ganas de escribir</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0kvG5jbdpgCT4t7PRhP0nqCAejA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/crisalida.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Camila Basualdo - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-04-29T17:05:06+00:00</updated>
                <published>2026-04-29T16:43:47+00:00</published>
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            El ojo de tigre
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q7T7x2bHvLS3pQshMmrO-ki06zo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/anillo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Entró sin saludar. El tintineo de la puerta en la antigua joyería de San Francisco se detuvo de a poco. El viejo Haik se quitó la lupa que tenía incrustada en la cuenca del ojo, y guardó el cronómetro en un cajón. Al principio no lo reconoció. &nbsp;El caballero se quitó los guantes y el sombrero. Los colocó sobre el mostrador y dijo: «Quiero aquel anillo de la vidriera, el de la gema verde».</p><p>El viejo joyero armenio estaba seguro de que en algún lugar había visto esa cara. ¿Quién sería este joven misterioso? Dudó unos instantes. Abrió la vitrina y volvió con la joya.</p><p>—Un auténtico ojo de tigre, el señor tiene buen gusto —dijo Haik mientras los ojos del desconocido absorbían el brillo verde de la piedra.</p><p>Lo tomó sin pedir permiso. Cuando el joven lo deslizó en su anular el encaje fue perfecto.</p><p>—Me lo llevo —dijo—.</p><p>—Lo lamento, caballero, pero esta joya no está a la venta.</p><p>El galán hizo como si no lo hubiera escuchado mientras se miraba la mano y preguntó:</p><p>—¿Cuánto?</p><p>Ahora Haik estaba seguro, el hombre que tenía enfrente era aquel famoso actor de cine.</p><p>—El precio no es el problema, señor Valente —susurró el viejo—. Este anillo…, está maldito. Perteneció a un sanguinario rey de Persia, un demonio que sometió durante décadas a mi pueblo. Hágame caso, mejor le muestro otra pieza.</p><p>Robert Valente insinuó una sonrisa sarcástica, como la que usaba en sus películas.</p><p>—No estoy para perder el tiempo con supercherías, viejo. ¡Póngale precio de una vez!</p><p>—La piedra tiene propiedades maléficas, señor, no le miento —insistió el armenio—. El ojo de tigre ha estado en mi familia por años, sin embargo, ninguno de mis ancestros se ha atrevido a usarlo. Olvídese, no le conviene.</p><p>Aunque espesas gotas de sudor corrían por la frente del joyero, Valente sacó su chequera.</p><p>—¿Le parece suficiente, viejo?</p><p>—Usted gana. No será porque yo no se lo haya advertido, caballero.</p><p>La noche del estreno de El regreso del Sultán, el actor sudaba, temblaba y apenas podía mantenerse en pie sobre la alfombra roja. «Qué guapo estás, Robert», le susurró su coprotagonista mientras posaban. Él sonrió para la prensa y su cara se congeló de golpe. A mitad de la escalinata sintió un dolor insoportable que le atravesó el vientre, como si una daga filosa le perforara las entrañas.</p><p>Cuando cayó al suelo, Robert Valente solo podía ver el resplandor verdoso del ojo de tigre en su mano izquierda. Más tarde volvió a abrir los ojos, pero no vio a los médicos. Vio el techo del quirófano, o al viejo Haik detrás del mostrador cuando su corazón se detuvo. Esa misma noche, en la soledad de la morgue, las manos de la joven amante envolvieron el anillo en un pañuelo.</p><p>En la devastada Paris de 1948, el glamour de Hollywood era solo un recuerdo lejano. Simone, que alguna vez fue una joven promesa de la gran pantalla, ahora alquilaba una humilde habitación en Montmartre. El anillo que la mujer atesoró por más de veinte años ya no brillaba; estaba opaco. &nbsp;«Es todo lo que me queda de él», se decía mirándose en un espejo polvoriento que no tenía piedad.</p><p>El único amigo que la frecuentaba, Jean Claude, un artista plástico devenido a estafador y contrabandista, esa noche apareció con una botella de ron para «combatir el invierno».</p><p>—Yo podría venderlo fácilmente, mon amour —Le dijo al oído mientras acariciaba su mano huesuda —. Con lo que vale este anillo, podrías vivir un año, Simone. Conozco a alguien que paga bien, y no pregunta por el origen de las cosas.</p><p>—Está bien —suspiró ella—. Llevatelo, pero no me des detalles.</p><p>El artista manoteó el anillo y salió en medio de la noche helada, directo para su antro favorito.</p><p>La partida duró tres horas. Jean Claude, con la mirada ida de los que ya no tienen nada que perder, puso el ojo de tigre sobre el paño.</p><p>—Es el anillo de un rey. ¡Vale más que toda la plata de esta mesa, americano!</p><p>Joe ni siquiera pestañó. Bajó su póker de ases con la frialdad de un verdugo.</p><p>—Digamos que no vale nada si no tenés las bolas para merecerlo, francés —dijo el mafioso barriendo el ojo de tigre hacia su pecho.</p><p>Esa misma semana, mientras Joe Paladino cruzaba el Atlántico rumbo a Norteamérica con el anillo en su meñique, el FBI derribaba las puertas de uno de sus depósitos en Brooklyn.</p><p>Apenas Joe aterrizó en Nueva York, guardó la joya en la caja fuerte de su oficina en Little Italy. Durante los meses que siguieron, la policía interceptó sus rutas, detuvo a sus capataces y el gobierno confiscó sus cuentas. El catorce de diciembre, día de su quincuagésimo cumpleaños, el capo mafia estaba acorralado. Joe hablaba por teléfono con su hermano Salvatore, al mismo tiempo que hacía girar el dial de la caja fuerte. Sacó los dólares que había, algunos papeles y el anillo. Apenas se lo puso en el dedo, el estruendo del rompepuertas resonó en todo el edificio.</p><p>—¡¡FBI!! ¡Te tenemos rodeado, Joe! ¡Al suelo! —Las voces se escucharon seguidas de una lluvia de vidrios rotos.</p><p>No se entregó. Joe corrió hacia la salida de incendios. Unas balas pegaban y otras revotaban contra las paredes del pasillo. Bajó por las escaleras y se escabulló por el callejón donde lo esperaba Salvatore. Recién cuando el Cadillac aceleró en la avenida, Joe Paladino descubrió la sangre oscura que empapaba su camisa de seda.</p><p>— Fue bueno mientras duró —pensó y sonrió a medias—, no me arrepiento de nada. ¡Tenes que irte ahora mismo, Salvatore! —exclamó enseguida.</p><p>—No pienso dejarte, Joe.</p><p>—¡Callate! —jadeó el moribundo mientras se arrancaba el anillo—, un carguero…, el Mona Lisa, te está esperando en el puerto. Tomá, lo vas a necesitar cuando llegués a Buenos Aires.</p><p>Joe murió con los ojos abiertos reflejando el brillo de la gema verde por última vez. El muchacho cerró su puño lleno de sangre sobre el anillo, bajó del auto y desapareció por las calles de Manhattan.</p><p>Escapando de la muerte y del FBI, Salvatore Paladino llegó a Buenos Aires en 1949. A los pocos días, el italoamericano entró a una joyería de San Telmo. Era un local oscuro que olía a óxido y encierro. El dueño pesó la pieza y le entregó unos pesos que Salvatore usó para un boleto de ferrocarril hacia a La Pampa.</p><p>El ojo de tigre quedó en el fondo de la tienda, junto con algunas baratijas, sobre una bandeja de cobre envejecido durante veinte años. Hasta que una tarde, un joven cineasta extranjero, de cabello largo y ojos inquietos, entró al negocio de San Telmo con su cámara en la mano. Cuando apuntó a un antiguo cuadro de Gardel, un brillo, apenas un destello verdoso, lo distrajo.</p><p>—¿How much? — Le preguntó al viejo comerciante mientras señalaba el anillo.</p><p>Pagó con un billete de cincuenta dólares y guardó el paquete en su morral. Mientras caminaba por el empedrado, Stephen se convenció de que pronto iba a descubrir la historia de este anillo con esa rara piedra verde.&nbsp;</p>Sobre la autora:<p>Alejandra Fernández es escritora e integrante de Fabuladores, un espacio de escritura con orientación a la narrativa. Ha incursionado en diferentes géneros, como el terror y la ficción histórica.Participó en varios encuentros y talleres literarios locales. Uno de sus relatos cortos fue presentado en la Feria del Libro y las Artes 2024 de Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q7T7x2bHvLS3pQshMmrO-ki06zo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/anillo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Alejandra Fernández - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-04-24T13:33:28+00:00</updated>
                <published>2026-04-24T13:13:18+00:00</published>
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            La constante de que no encajo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KbfsjG-Qsb5sRCyakgCliaDY0NM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_constante_de_que_no_encajo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Seis a.m. suena la alarma pero mis ojos ya están clavados en el techo que es iluminado por la débil luz de la luna que se filtra a través de mi ventana; el sonido de mi alarma es como un golpe en el pecho, un recordatorio de que otro día monótono está a punto de comenzar.Me levanto de la cama y me dirijo al baño. El agua fría de la ducha es un despertar brusco para mi cuerpo adormecido. Mientras me visto, pienso en la escuela y las burlas que seguramente escucharé hoy, las risas de los demás es como un cuchillo que se clava en mi corazón, un recordatorio constante de que no encajo, me siento como un fantasma que vaga por los pasillos, un alma perdida que ronda por ese edificio.Llego a la escuela y me siento en mi lugar habitual, al centro y al fondo. El profesor comienza a hablar, pero mi mente se desvía cuando nota que soy el único que se sienta solo, una vez más me encuentro solo en estas cuatro paredes, lo raro es que me encuentro rodeado de gente. Me siento como un objeto de estudio, un espécimen bajo el microscopio de todos, hasta de mí mismo por tratar de cumplir las expectativas de los demás, quizás así logre encajar.Al llegar a casa, me encuentro con la soledad que me espera. Mi mamá está durmiendo la siesta, y yo me estoy en la cocina, comiendo un sándwich de jamón y queso mientras miro por la ventana.Mamá se levanta de la siesta y hace la pregunta de todos los días:- ¿Qué tal la escuela? –Y mi respuesta también es algo de todos los días- Bien, por suerte –Pero en realidad nada está bien. Estoy cansado de esta vida monótona, cansado de estar bajo la supervisión de todos.Al fin es de noche. Me acuesto en mi cama y saco mi celular, juego con personas que no conozco, pero que me hacen sentir conectado, importante, me tratan como si fuera uno de ellos. La pantalla del teléfono es como una ventana a un mundo diferente, un mundo donde puedo ser yo mismo sin miedo a ser juzgado. Me siento feliz, al menos por un rato.Las horas pasan y yo sigo jugando. No me importa la hora, solo quiero ser feliz un poco más, quiero seguir sintiendo que encajo. Mamá entra al cuarto.- ¿No ves la hora que es? - me dice - Deja el teléfono y dormí –Siento como si me estuvieran quitando lo único que me hace sentir vivo y me duele que ella no entienda lo que significa este momento de conexión con personas que no conozco.Seis a.m. suena la alarma y me pregunto si mañana será diferente. ¿Podré encontrar la fuerza para soportar otro día más de esta exclusión y soledad? ¿O seguiré envuelto en esta monótona rutina?</p>Sobre el autor:<p>Soy Lucciano Bachiaz. Santafesino de sangre, sancayetanense por cuestiones de la vida. Actualmente tengo 17 años y me encuentro cursando el último año de Secundaria en la EES N° 1 de San Cayetano.</p><p>La literatura no siempre fue mi pasión; sin embargo fue algo que descubrí con el tiempo. Escribir lo que el corazón grita, pero que la garganta ni siquiera susurra. Fue una vía necesaria para alguien que tenía tantas cosas por gritar.</p><p>"La constancia de que no encajo", escrito ganador del primer puesto en el concurso literario "Jóvenes escritores 2025" organizado por la Fundación La Dulce, fue inspirado por una infancia que necesitaba estar llena de escapes, de mundos imaginarios para no vivir el real porque dolía demasiado vivir ese mundo. Más allá de que es un escrito personal y que no refleja con toda precisión lo que fue, en "La constancia de que no encajo" puede verse reflejada la vida de muchas personas que pasaron por lo mismo: una vida llena de exclusión y de ser "la. segunda opción" (si es que llegaste a ser opción siquiera)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KbfsjG-Qsb5sRCyakgCliaDY0NM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_constante_de_que_no_encajo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Lucciano Bachiaz - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-04-18T13:13:46+00:00</updated>
                <published>2026-04-18T13:12:18+00:00</published>
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            Elegía para Thiago
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BOCCPKIooqNaVOwXAIMO4USBpY4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/angeles_catalina_roldan_y_thiago_baca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recuerdos grabados…Tu cara tatuada en mis párpadosTu voz instalada en mi cabeza.Me empeño en recordarte a diarioMientras convivo con el miedo de olvidar el sonido de tu voz.El dolor que tengo se va a quedar conmigoPues me niego a enterrar lo vivido.Fuiste uno de los adiós que más dolió.Fuiste amigo,Compañero,Cómplice.Costumbre de extrañarte,De llorarte y pensarte mirando el cieloRecorriendo aquellos espacios solo tuyosQue nunca más se van a volver a ocupar.No importa el poco o mucho tiempo que paseÉsto sigue doliendo sin vos.Aunque hay días que parece que recordarte dejara de dolermeY otros en los que pensarte vuelve a romperme.Vivir con tu ausenciaDolió desde el primer minuto.Duele, duele, dueleEsperar el tiempo de recordarte sin romperme.El orgullo de coincidir con vos.¡Qué bien que lo hiciste!¡Cuánta felicidad nos regalaste!Vivo extrañándotePero feliz de haberte vivido.</p><p>&nbsp;</p>Sobre la autora:<p>Ángeles Catalina Roldán. Una joven de 18 años, nacida en Mar del Plata y residente en San Cayetano, con una profunda sensibilidad hacia las palabras y los recuerdos.A los 16 años descubrió en la escritura una forma única de expresar lo que siente y de mantener vivos a quienes dejaron huella en su vida. Nunca había sido plenamente consciente de que lo que escribía era poesía.En sus comienzos, la escritura surgió como una forma de descargo, un modo de liberar aquello que le resultaba difícil expresar en palabras habladas. Volcar sus emociones en el papel se convirtió, casi sin darse cuenta, en un refugio donde el dolor encontraba una vía para transformarse.Fue a partir de una publicación en sus redes sociales que este proceso tomó un nuevo significado. Al compartir uno de sus escritos, Valeria Dahul, Profesora de Literatura en la escuela a la que concurría, la ayudó a reconocer el valor poético de sus palabras y a descubrir una nueva mirada sobre su propia escritura. Desde entonces, comenzó a acompañarla en su crecimiento, brindándole herramientas y orientación para desarrollar y fortalecer su estilo.Así, lo que comenzó como una necesidad íntima de expresión se fue consolidando como un camino creativo, en el que la escritura no solo le permite liberar emociones, sino también darles forma, sentido y trascendencia.Cursó sus estudios primarios en la Escuela N.º 1 “Remedios Escalada de San Martín” y sus estudios secundarios en la Escuela de Educación Media N.° 1 “Manuel Belgrano”, etapas en las que comenzó a desarrollar su vínculo con la escritura.A través de sus palabras empezó a rendir homenaje a los seres queridos que extraña profundamente, especialmente a Thiago, su mejor amigo, cuyo fallecimiento repentino marcó un antes y un después en su vida. Desde entonces, escribir se convirtió en un refugio: una manera de sanar y de transformar el dolor en amor y memoria.Con una de sus poesías participó en los Juegos Bonaerenses, logrando avanzar a la etapa regional, una experiencia que fortaleció aún más su camino literario.Actualmente se encuentra estudiando Psicopedagogía, mientras continúa construyendo su recorrido personal y creativo, utilizando la redacción como una herramienta para expresar sus emociones y dar sentido a su propia historia</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BOCCPKIooqNaVOwXAIMO4USBpY4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/angeles_catalina_roldan_y_thiago_baca.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Ángeles Catalina Roldán - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-04-15T12:40:05+00:00</updated>
                <published>2026-04-15T12:30:45+00:00</published>
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            La birome
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Om_xPJG6lBFU6pG5_iOW5ahAV5E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_birome.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Oh…birome, porqué tus impulsos rasgan con letras este papel..?</p><p>soy yo quien te dirige y te dicta mi pensar,</p><p>no quieras rebelarte, o eres acaso ese otro ser que guardo dentro mío.?</p><p>piensa por un momento que te estoy leyendo, tal vez sin comprenderte,</p><p>solo atino a decirte que mis errores surgen aquí en estas letras que tu escribes,</p><p>sin pensarlo me llevas al sendero de la razón,</p><p>me ilumina el raciocinio, y he aquí que como humano te ordeno: Detente birome.</p>Sobre el autor:<p>Jorge Nista, jubilado, nació en&nbsp; Necochea en 1947. Es autor de las biografías "Un médico italiano en Necochea. Dr. Rodolfo Faggioli" (2024) y "El ing. Edgar Gatti y el Parque Miguel Lillo" (2025), y del cuento "El Oso del Quequén. Una cacería en el Cuaternario" (inédito), Es miembro de la Sociedad de Escritores de la Prov de Bs.As. Filial Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Om_xPJG6lBFU6pG5_iOW5ahAV5E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_birome.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Jorge Nista - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-04-04T17:39:07+00:00</updated>
                <published>2026-04-04T17:38:57+00:00</published>
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            Especial de Malvinas: Poesías inspiradas en el 2 de abril
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/atVO_JQnTgzwQLVy_grV7vXRM0U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/malvinas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>TIPOS MUY PIBES<p>Eran tipos muy pibesAlgunos castos. Con granos y miedo.El frío no era metáfora.Era un hueso metido en otro hueso.Era dormir rechinando dientesy soñar con una cama que no oliera a sal.</p><p>Eran tipos muy pibestratando de no llorar delante de otros pibes.Cuando los pies ya no responden,solo importa el nombre que alguiengritó antes de caer y que nadie contestó.</p><p>Los de traje hablaron después, como siempre.Eran tipos muy tipos.Palabras limpias, bien planchadas,sin barro en los bordes.Pero el barro sigue ahí,en las botas de los tipos que eran muy pibes,en la cabeza muda que aprendieron a cargar.</p><p>Hay tipos que volvierony nunca volvieron del todo.Hay madres que todavía ponen la mesacon un palto de más.</p><p>Y el país, este país agrietado,miraba al sur como quien evita un espejo.Brindamos, sí.Por los que fueron,por los que quedaron.Pero el vino, como siempre,no alcanza.Patria. Honor. Gloria.Decilas en voz altaa ver si te abrigan.</p><p>Autor: Daniel Rodríguez Cosentino</p><p>&nbsp;</p>CRUCES BLANCAS<p>Tierra de cruces, de cruces blancas,Mesetas bajas y cañadones.Triste tu suelo, isla querida,De roja sangre, turba teñida.Planicie triste, ríos de piedra,Huellas y rastros de mis soldados…Las cruces blancas forman hileras.Tiros, estruendos, muerte, desgarro.</p><p>Un cementerio en rocosa tierra,De sierras bajas, loma ondulante,Cielo tranquilo, susurra el viento,Brinda a mis hombres su homenaje.Duelo y silencio, dolor y angustia,Baño de llanto, lágrima y lluvia.</p><p>Tierra de Darwin, Isla Malvina,Duermen soldados, tierra mullida.Las cruces blancas, guardia de honores,Grito en silencio, no tienen nombres…Soldado joven, hombre valiente,Dios lo sabía y te puso al frenteDe esta Batalla, guerra perdida,Pero por SIEMPRE TIERRA ARGENTINA.</p><p>Tierra de cruces, de cruces blancas,Símbolo eterno de aquel coraje,No habrán mil vidas, soldado nuestro,Hombre valiente, para olvidarte.Tierra de cruces, de cruces blancas,Patria y soldado, soldado y Patria.</p><p>Autor:&nbsp; Daniela Fernanda Cáceres.</p>MALVINAS: ESE JIRÓN ARRANCADO<p>Malvinas es:Nostalgia por la oportunidad perdida;tristeza por el soldado muerto.Bronca por la soberbia homicida;lágrimas por el saldo sangriento.Dolor por el veterano ignorado;terror por el proyectil trazante.Horror por el refugio inundado;desazón por la derrota inevitable.Malvinas significa:Respeto por el héroe involuntario;orgullo por la gesta inconclusa.Jirón argentino que arrancaron;darlo todo, sin pedir a cambio.Unión irrompible del argentino;solemne ceremonia de recordación.Lucha eterna por nuestro destino;causa y consecuencia de llamarse Nación.Argentino que por allí transitas,no pierdas el rumbo en tu andar;en tu duda recuerda Malvinas.Y altivo, vuelve a caminar.Recuerda esos versos que amamoscuando venga este 2 de Abril:“Coronados de Gloria vivamoso juremos con Gloria morir”!!</p><p>&nbsp;</p><p>Autor: Agustín Bosch</p><p>&nbsp;</p>A VOS<p>Que tenías sueños, proyectos, ilusiones,que eras un canto a la vida.A vosque la incertidumbre, el miedote hacen temblarporque te dieron un arma y una ordenMatar.A vosQue escribiste esa cartaque nunca llegó.A vosque escribiste aquella que llegòy describías el paisaje, no el horror.A vosque no tendrás amaneceres,que no volviste, te perdiste en el frío,y no sabemos dónde es.A vosQue volviste tan rotoque no pudiste seguir.A vosQue surciste tus heridas, y hoy,envuelto en la bandera,sos memoria viviente.A vosVeterano, te abrazo.A vosVeterano, te pido perdón.</p><p>&nbsp;</p><p>Autor: Beby Roldán</p>RECUERDOS DE AQUEL ABRIL<p>(este poema evoca la gran jornada solidaria que se hizo en la Galería Central)</p><p>Sonó la música y todosenfebrecidos de patriotismoentonamos al unísononuestra marcha nacional.Mi juventudconfundidano daba créditoa tal suceso.Habíase gente por doquiertodos con igual mandatola colaboración.Calzones largos y chocolatecamisetasguantes de lanaY un entusiasmoque no alcanzabaa una absurda muerteFríaEn soledad.</p><p>Autor: Maryta Laino</p><p>&nbsp;</p>HÉROES<p>Fueron niños,inocentes héroes de la Patria,regaron la tierra con su sangre,por ella ofrendaron la vida.Hoy camino erguidacon la vista más allá de los maresy las manos vacías.Voy en pos de un sueñoque las llene de frutos tibios,devuelva el brillo a mis ojos fríos,y alivie el cansancio de mis siglos.No mastiqué el polvo de Hiroshimapero me duele la tierra que transitoy son mis manos,las mismas que enjugaronel llanto de Malvinas.</p><p>Autor: María Rita Gil</p><p>&nbsp;</p>MALVINAS<p>Emergen, australesHermanas, unidas.Ellas son tan tuyas,Como lo son mías.Es vínculo eternoDe la patria mía.Sus mares, las costasY sus rocas frías.Patrimonio nuestro,Ya reconocido.Y si faltaba algoA ese suelo mío,El gran soberanoSe lo ha concedido.La sangre, el valor,Del hombre Argentino.</p><p>&nbsp;</p><p>Autor: Marcelo Alaye.</p>EN MALVINAS<p>El rio de sangreque corre por mis venasse agota y todo se termina.No habrá más soles,ni paseos por la playani noches compartidas.Siento frio y no tengouna mano amiga que me abrigue.Pienso en mi madreque hasta ayer me acunaba¡Mamá! ¿Dónde estás?¿Por qué no vienesa calmar mi tempestad?¿Por qué esta oscuridad?No debes llorar mamá,Fue por la patriapor ella mi partida.por ella mi cuerpoquedará en Malvinas.</p><p>Autor: &nbsp;Antonio Alberto Pereyra</p><p>&nbsp;</p>SOLDADO MIO<p>Sigiloso formas la gloria en el latir de mi patria,Orgullosa relato la hazaña de tu hombría, eresLeyenda viviente en la memoria del gentío.Donde quieras que te encuentres, con vida o sin ellaAbrazo tu heroísmo con laureles. Son tuyos losDías de la historia, joven soldado de mi patria teOfrezco mis versos tan sencillos. Y con voz altiva</p><p>Mantengo vivo tu combate, niño que creciste entre fuegos, teIdolatro. Me dejaste, conociendo del mundo su furia en el torrenteOblicua decisión de un combatiente.</p><p>Autor: Adela Disteffano</p>AL CRUCERO BELGRANO<p>Noche estrellada. Veían tus ojosdespejado el cielo.Tripulaban corazones argentinos,en busca de un puerto.</p><p>Dos de Mayo. Escuchas la radio,sueño de soberanía.Navegaban más de mil almas argentinas.Ilusión fallida.</p><p>FuegoTus ojos ven incendiarsela ilusión de los tripulantes.SilencioLas manos van al rescatede sueños sobrevivientes.</p><p>FuegoSe hunden mis hermanos,celeste sobre celeste,blanco sobre blanco.</p><p>SilencioLa inocencia de los marinos agredidalágrima sobre lágrima,herida sobre herida.</p><p>Noche dolorosa. Veían tus ojosempetrolados cuerpos.Agonizaban corazones argentinosfrente al dolor de un pueblo.</p><p>Dos de mayo. Escuchas la radio.Desesperada noticia que enloquece.Ataque que desgarra las entrañasde las Islas Malvinas y del alma mía.</p><p>AtaqueSe hunde la inocencia entre las aguas.RescateSupervivientes hermanos, héroes de la patria.</p><p>Gigante blanco herido de muerte.El pueblo no olvida aquel dos de Mayo.Aún sangra tu herida en el mar austral,Crucero argentino General Belgrano.</p><p>Autor: Nancy Almassio</p>Sobre los autores:<p>Daniel Rodríguez Cosentino, "Escritor y Licenciado en psicología. Integrante de Fabuladores: un espacio de escritura con orientación narrativa. Su vocación por la escritura viene desde su adolescencia. En 2018 publicó su primer libro, un poemario llamado «Un nombre sin letras». Participó del Mundial de escritura en el año 2020. Formó parte de la primera novela colectiva llamada «¿Quién mató a Víctor?», de la editorial Deshoras, publicada en el año 2024. En septiembre de 2025, publicó «Finito en clave», 16 cuentos policiales donde los crímenes y la música son el hilo conductor del libro. Algunos de sus relatos cortos han sido publicados en las Antologías I y II de Fabuladores."</p><p>Daniela Fernanda Cáceres nació en Necochea, el 14 de octubre de 1967. Es docente de Educación Primaria, profesión que ejerce desde hace más de 30 años, de los cuales 20 fueron como maestra rural en Ramón Santamarina. También es profesora de Lengua y Literatura en decundaria de adultos y terciario.</p><p>Agustín Bosch, Nacido el 24 de enero de 1966, criado en el campo, en Energía, hasta los 7 años y de allí a la gran ciudad.&nbsp; Abogado desde 1991, fanático del rugby y de los caballos por partes iguales.&nbsp; Seis hijos y cuatro nietos me muestran todos los días las cosas importantes de la vida. La vida fue buena conmigo, siempre me trató bien y, especialmente, me devolvió a Necochea en 2025.</p><p>Beby Roldán, jubilada.&nbsp; Desde pequeña evidenció su pasión por la lectura. Se formó como escritora en distintos talleres literarios. Escribe poesía y narrativa. Narradora de leyendas tradicionales. Conductora de espacios radiales.</p><p>Maryta Laino, nació en la ciudad de Necochea el 11 de octubre de 1958. Desde pequeña sintió una fuerte inclinación hacia la literatura. Participó de diversos talleres, programas radiales y ateneos culturales. Algunas de sus obras se encuentran publicadas en diferentes antologías. En diciembre de 2024 presentó su primer poemario: Hacia el Atardecer. Actualmente integra la comisión de la Sociedad de Escritores de la Pcia de BsAs, filial Necochea</p><p>María Rita Gil, docente y escritora necochense. Como habitante de mar, de río, de parque y de tierra fértil, el paisaje me conmueve y me motiva, es el contexto que socialmente me interpela y atraviesa. Emociones, sentimientos y palabras emergen para describir espacios y situaciones reales o imaginarias.&nbsp; Conectarnos con la escritura implica mirar con el corazón y vincularnos con las palabras que es el modo más sencillo de identificarse y hermanarnos como seres humanos.</p><p>Marcelo Alaye autor autodidacta nació en Azul, radicado en Necochea.</p><p>Antonio Alberto Pereyra, escritor necochense, autor de: “El Extraño Visitante” (Cuentos), “El cazador de libertades” (Cuentos) “Los Ángeles no se venden” (Novela), “Los diálogos secretos del agua” (Novela).</p><p>Exterioriza: La pasión por la lectura me ha acompañado desde la infancia, despertando en mí la necesidad de expresarme a través de la literatura. Siempre he escrito mirando lo que pasa a mi alrededor, el amor, los sueños, las alegrías, las tristezas, en definitiva, la vida misma. Necochea con su presencia mágica, su mar, su rio, la inmensidad de su cielo, es fuente constante de inspiración que motiva permanentemente y hace que nuestra imaginación creativa encuentre las palabras para comunicar el sentimiento y la entrega de vida que es la escritura. Han pasado muchos años desde la publicación de mi primer libro y hoy, veo con alegría que nuevos escritores dan a conocer sus trabajos a través de las distintas posibilidades que brindan las redes sociales.</p><p>Su mas reciente novela, “El misterio de los ángeles” fue presentada el pasado 20 de marzo y se encuentra a la venta en la Librería Amelí.</p><p>Adela Disteffano. Escritora autodidacta, auxiliar de biblioteca y archivista. He sido premiada en varias ocasiones a nivel nacional e internacional. he sido jurado en certámenes literario realizados en Necochea y Quequen. he editado 10 libros con los géneros: biográfico, históricos, poesía, novela, y poesía infantil. he realizado varios talleres literarios para afianzar aun mas la escritura.</p><p>Nancy Almassio, nacida en Necochea, ha publicado cinco poemarios. Ellos son: Hombres Irreales (2017), Mujeres Reales (2018), Amores Invisibles (2020), Poética de la esperanza (2024) y "El exilio de las almas" (2025). En 2020 obtuvo el primer Premio en el Certamen de Poesía por la Paz organizado por la UNIVERSAL PEACE FEDERACIÓN ARGENTINA con la poesía “Mi paz, tu paz”. En mayo de 2024 y 2025 participó del VI Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin en Puebla, México. Es Presidente de la SEPBA Filial Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/atVO_JQnTgzwQLVy_grV7vXRM0U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/04/malvinas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Diversos autores se unen en una publicación conjunta de Ecos Literatura, para conmemorar el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas]]>
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                <updated>2026-04-02T17:20:07+00:00</updated>
                <published>2026-04-02T16:46:39+00:00</published>
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            Poética de la esperanza
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iNqXYmi4nqPfdrekxGtmOyowlIE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/escucha.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Quiero advertirteque escucharé tus alegatossin juzgarte.Expresa tus discursosvestidos con tus representaciones,tus ideologías,tus intencionesque yo me despojaré,me objetivaré,me deconstruiré,hasta el punto de oírsólo palabras enlazadasy decodificaré,desafiando a la inteligencia artificial,los sentidos que nazcandel entramadode tus palabrasdevenidas en declamación.Quiero advertirteque observaré tus gestossin admirarte.Despliega tu lenguajecon libertad de movimientos,sensaciones,emociones,que procuraré desentrañarel tópico de tu poética,los recursos, las metáforas,tu retórica.</p><p>Una vozpuede permanecer silenteo pronunciarsecomo gestora de derechos.Una vozpuede sonar pequeñaen un tumultopero, también,puede retumbar eterna.</p>&nbsp;Sobre la autora:<p>Nancy Almassio, nacida en Necochea, ha publicado cinco poemarios. Ellos son: Hombres Irreales (2017), Mujeres Reales (2018), Amores Invisibles (2020), Poética de la esperanza (2024) y "El exilio de las almas" (2025). En 2020 obtuvo el primer Premio en el Certamen de Poesía por la Paz organizado por la UNIVERSAL PEACE FEDERACIÓN ARGENTINA con la poesía “Mi paz, tu paz”. En mayo de 2024 y 2025 participó del VI Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin en Puebla, México. Es Presidente de la SEPBA Filial Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iNqXYmi4nqPfdrekxGtmOyowlIE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/escucha.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Nancy Almassio - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-03-25T18:02:52+00:00</updated>
                <published>2026-03-25T17:07:44+00:00</published>
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            Las gaviotas
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xd2tFBMD8_zQqdkQV8kGFns9LDw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/relato.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la escuela me gustaba sentarme cerca de la ventana. No porque quisiera escaparme, como decía el profesor de matemática. Desde ahí se veía el cielo.Había empezado segundo año en el comercial. Todavía me gustaba estrenar los cuadernos. Las hojas prolijas, la fecha en la esquina, las letras derechas.Cuando terminaba antes que los demás levantaba la vista. Dejaba de mirar el cuaderno. A veces pasaban gaviotas.No sé de dónde venían ni a dónde iban, pero me gustaba cómo se dejaban llevar por el viento. Abrían las alas y parecía que el aire las sostenía.Cuando era más chico mi mamá me leía un libro antes de dormir.Era la historia de una gaviota que quería aprender a volar más alto que todas las demás.</p><p>—Mirá —decía señalando el dibujo—. ¿Ves cómo abre las alas?A veces también me decía que las gaviotas no le tenían miedo al viento.&nbsp;Después cerraba el libro y apagaba la luz.Esa noche ya estaba dormido. Entonces escuché el golpe.Un ruido seco. Después otro.Gritos. Llantos. Pasos corriendo.Me desperté sin entender. Desde el pasillo llegó el grito de mi mamá. La puerta del cuarto se abrió de golpe.Sombras. Hombres moviéndose rápido.&nbsp;Uno me agarró de los brazos antes de que pudiera levantarme. —¿Qué pasa? —dije.&nbsp;Nadie contestó.Otro me encajó una bolsa sucia sobre la cabeza. Áspera. Con olor repugnante a grasa vieja y humedad. El aire adentro era espeso.Intenté sacármela.No me dejaron.Me arrastraron por el pasillo. Mis pies golpean el piso frío.&nbsp;—¡Dejanos! —gritaba mi mamá.&nbsp;La escuché forcejear. Después nos empujaron afuera. El aire de la noche estaba helado. Me doblaron la cabeza hacia abajo y me metieron en un auto.El motor arrancó. Durante el viaje mi mamá seguía gritando. Su voz se mezclaba con el ruido del motor y las puertas que se cerraban. Después alguien dijo algo en voz baja. Y ya no la escuché.El lugar al que nos llevaron olía a humedad, a ropa mojada que nunca termina de secarse. Siempre había pasos. Nunca silencio.Puertas metálicas.&nbsp;Cadenas arrastrándose contra el piso.&nbsp;Y a veces pájaros. Cantaban en algún lugar del techo, como si afuera, el mundo siguiera igual.Una noche, en la oscuridad, empezaron los golpes. Primero los sentí en el cuerpo: un ardor que me corría por la espalda, el estómago, las piernas.Grité, o creí gritar, pero el sonido se perdía adentro de la bolsa o la capucha.&nbsp;Después los golpes se volvieron lejanos, como si mi piel se hubiera endurecido o el dolor hubiera encontrado otro camino.&nbsp;Escuché gemidos de mujer cerca, roncos, entrecortados, una voz que intentaba decir algo, pero se ahogaba en sollozos.&nbsp;Era la voz de mi mamá. La misma que me leía antes de dormir.La llamé. Quise moverme hacia ese sonido. Entonces vino un golpe seco en la cabeza, como un trueno adentro del cráneo.&nbsp;Todo se volvió silencio. Un silencio espeso, sin pájaros ni cadenas ni respiraciones.Desperté en un cuarto oscuro, el mismo olor a humedad, pero más fuerte, pegado a la piel. El piso era frío y húmedo bajo mi espalda.&nbsp;Arriba, muy alto, una pequeña ventanita dejaba entrar un hilo de luz gris. Por ahí vi una gaviota posarse en el borde, quieta, mirando hacia adentro como si supiera algo que yo no. Abrió las alas un segundo, pero no voló. Solo se quedó, blanca contra el cielo opaco, y después desapareció.Un día me llevaron hasta una mesa. Había una olla caliente. Mate cocido.&nbsp;Antes de que la levantara alguien tiró algo adentro. Escuché pequeños golpes blandos contra el metal. Esperé. Cuando ya no hubo pasos cerca metí la mano despacio. Cucarachas. Las saqué. Una por una. Las aplasté.Las escondí en mi bolsillo.Después revolví el mate cocido con la cuchara.&nbsp;Subí la escalera con la olla entre las manos. Los escalones crujían. Arriba había gente sentada en el piso. Cuando les acercaba el jarro, por el resquicio de luz que entraba por la puerta entreabierta, veía sus caras un segundo: ojos hundidos, labios resecos, la piel marcada por moretones que parecían mapas. Respiraciones cortas, gemidos apagados, una tos seca que me recordaba a la de mi abuelo cuando se iba apagando en la cama del hospital. Alguien llorando, muy despacio. El roce de las cadenas cuando alguno intentaba acomodarse.Algunos levantaban apenas la cabeza cuando les acercaba el jarro. —Gracias —susurró una mujer una vez. Su voz era tan baja que casi no la escuché.Con los días empecé a reconocerlos por la respiración, por la tos, por la forma en que se movían en la oscuridad. Algunos ya no estaban. Venían otros. Siempre me preguntaba lo mismo: a dónde iban.Una noche creí escuchar la voz de mi mamá en algún lugar del edificio. Intenté acordarme de su voz leyendo. Las cadenas la tapaban.&nbsp;La llamé.&nbsp;Alguien me golpeó la nuca y todo se apagó por un momento.&nbsp;Cuando volví a escuchar, ya no estaba.</p><p>El día que nos sacaron hacía frío. Nos hicieron caminar rápido. Afuera el aire tenía otro olor, más abierto. Escuché motores. Pasos subiendo por una rampa. Metal alrededor. Adentro el piso vibraba. Nos sentaron juntos. Podía sentir los hombros de otros contra los míos. Nadie hablaba.Alguien me acomodó una máscara en la cara. Después sentí un pinchazo en el cuello. El sueño empezó a venir de golpe.Entre los pensamientos vi la ventana de mi aula. El cielo abierto. Las gaviotas. Después la cocina de casa. Mi mamá con el libro en las manos.&nbsp;—Mirá —decía—. ¿Ves cómo vuela?El ruido del motor cambió. De repente entró aire frío. Mucho aire. El viento golpeaba mi cara.&nbsp;Por un segundo sentí que mi cuerpo se levantaba. Como si flotara.Pensé en las gaviotas.&nbsp;Pensé en mi mamá leyendo.&nbsp;Después todo se volvió negro.Primero la ventana.Después su voz.Ya no hubo más cielo.</p>Sobre el autor:<p>Fernando Pablo Party es diseñador gráfico, programador y creador de contenidos. Nació en la Ciudad de Buenos Aires y reside en Necochea desde hace cuatro años. Proveniente de una familia de periodistas, su vínculo con la literatura se inició en la infancia y se mantuvo a lo largo del tiempo como una búsqueda paralela y persistente.</p><p>Ha desarrollado contenidos para agencias como De Luca, Young &amp; Rubicam y David Ratto, y se desempeñó como docente de creación de contenidos, diseño y comercio electrónico en el Centro Cultural Ricardo Rojas.</p><p>En el ámbito literario, participó en diversos certámenes, obteniendo recientemente el segundo puesto en el concurso “Necochea para Contar”.</p><p>Es autor del guion original de “La vieja estación”, minidocumental realizado junto al Taller de Periodismo Cultural que integra y presentado en la muestra anual de la Escuela Municipal de Arte, donde explora temas vinculados a la memoria, la identidad y el patrimonio local.</p><p>Actualmente trabaja en un libro de relatos titulado Cuentos cuánticos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xd2tFBMD8_zQqdkQV8kGFns9LDw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/relato.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por Fernando Pablo Party - Ecos Literatura]]>
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            Una docente que dedica horas extra a impulsar jóvenes escritores
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7zRW20fCzKJbViHCeUEYEdajrDg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/valeria_dahul.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la Escuela Secundaria N° 1 de San Cayetano, la figura de Valeria Dahúl trasciende su rol formal como vicedirectora y profesora de Lengua y Literatura. Con 21 años de trayectoria en la institución, Valeria ha logrado consolidar un espacio fundamental para la expresión de los jóvenes, basándose exclusivamente en su amor por las letras y en un trabajo ad honorem realizado en sus tiempos libres.</p>Un puente hacia la escritura fuera del aula<p>Lo que distingue la labor de Dahúl es que no se trata de una exigencia curricular. La docente se ha convertido en una "lectora de sus estudiantes", quienes se acercan a ella en los recreos o vía WhatsApp para compartir sus "producciones íntimas". Valeria dedica su tiempo personal en casa para realizar una cuidada labor de edición y corrección, respetando siempre la esencia del autor. Según explica, su trabajo consiste en observar el uso de los tiempos verbales, la voz del narrador y los recursos literarios —como metáforas o paralelismos en la poesía— para que los textos logren mayor impacto, pero sin "toquetear la historia" original.</p>Cosechando éxitos y confianza<p>Este acompañamiento desinteresado ha dado frutos notables en el ámbito competitivo. Desde el año 2019, Valeria convoca y abre las puertas a sus alumnos para participar en certámenes de gran prestigio. Entre los logros más destacados se encuentran:</p>Medallas de oro, plata y bronce en las categorías de cuento y poesía en los Juegos Bonaerenses, una de las competencias más grandes del país.Participación en un Mundial de Escritura con estudiantes de sexto año.Reconocimientos en certámenes regionales y provinciales en localidades como Necochea, La Dulce y Balcarce.        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de Ecos Diarios Necochea (@ecosdiarios)</p>
La escritura como refugio y sanación<p>Más allá de los premios, el objetivo primordial de Dahúl es que los adolescentes ganen confianza y encuentren en la palabra un medio para canalizar sus emociones. Para muchos de sus alumnos, este proceso se ha convertido en una herramienta vital; en palabras de los propios jóvenes, la escritura es un espacio para "sacar lo que tienen dentro" y "sanar".</p><p>A través de su compromiso voluntario, Valeria Dahúl no solo enseña gramática o métrica, sino que ofrece a los jóvenes de San Cayetano una apertura al mundo y la certeza de que sus voces merecen ser escuchadas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7zRW20fCzKJbViHCeUEYEdajrDg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/valeria_dahul.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Valeria Dahúl tiene una gran pasión y compromiso por la literatura, lo que la lleva a trabajar ad honorem para que chicos de San Cayetano puedan participar y hasta ganar importantes concursos]]>
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                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                <updated>2026-03-24T11:45:11+00:00</updated>
                <published>2026-03-24T11:36:30+00:00</published>
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            Poeta
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Fboe2VXHZ9mVCwJVCKlCiqDTtEU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/ecos_literatura_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando nace el poetauna estrella ilumina el cielo,el sol regala sus caloresy la luna inunda su reflejo.</p><p>El viento junta sus palabras,el caos ordena sus versos,silabeando estrofas rimadas,estalla el corazón en su pecho.</p><p>Poeta es quien llora;poeta es quien ríecuando la tinta se asoma,reflejando sus sentires.</p><p>Poeta que en dos palabrasderrites el frío de mi pecho,hoy te abrazo desde el almapara ofrendarte mis respetos.</p>Agustín Bosch<p>Agustín Bosch nació el 24 de enero de 1966 y pasó sus primeros años de vida en el ámbito rural, en la localidad de Energía, donde vivió hasta los 7 años antes de trasladarse a la ciudad. Abogado desde 1991, construyó su camino profesional sin dejar de lado sus pasiones: el rugby y los caballos, dos intereses que lo acompañaron a lo largo de su vida.</p><p>Padre de seis hijos y abuelo de cuatro nietos, encuentra en su familia un pilar fundamental y una fuente constante de aprendizaje. Según expresa, son ellos quienes le recuerdan a diario cuáles son las cosas verdaderamente importantes. Tras un recorrido personal y profesional, en 2025 regresó a Necochea, en lo que describe como un reencuentro significativo con sus raíces.</p><p>En paralelo a su vida profesional, Bosch cultiva una faceta artística vinculada a la escritura. A través de la poesía, canaliza emociones y reflexiones, dando lugar a una mirada íntima y sensible sobre el mundo.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Fboe2VXHZ9mVCwJVCKlCiqDTtEU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/ecos_literatura_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por  Agustín Bosch - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-03-21T20:37:56+00:00</updated>
                <published>2026-03-21T20:33:25+00:00</published>
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            Antonio Pereyra presenta este viernes su novela policial que trascurre en el Balneario Los Ángeles
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rj-X1aHHx9eNlGJNvArd78X8QVc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/novela_policial.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este viernes 20 de marzo, a las 18:30, &nbsp;el Balneario Poseidón será escenario de la presentación de El Misterio de los Ángeles, la nueva obra del escritor Antonio Alberto Pereyra.</p><p>La actividad, con entrada libre y gratuita, propone un cruce de lenguajes artísticos que amplía el formato tradicional de lanzamiento editorial.</p><p>Organizado con una impronta cultural abierta a la comunidad, el evento incluirá intervenciones musicales, danzas en vivo y una exposición pictórica y fotográfica, generando un entorno en el que la literatura dialoga con otras expresiones.</p><p>Uno de los ejes centrales de la jornada será la entrevista en vivo, mano a mano con el autor, a cargo de Jorgelina Serrano, coordinadora de Ecos Literatura. Durante el intercambio, se abordarán los procesos de escritura, los núcleos temáticos de la novela y el recorrido literario de Pereyra.</p><p>La obra se inscribe en una narrativa atravesada por el misterio y la carga simbólica, consolidando la presencia del autor dentro del circuito literario regional. En este sentido, la presentación no solo busca difundir el libro, sino también fortalecer los espacios de encuentro entre escritores, artistas y lectores.</p><p>La iniciativa se suma a la agenda cultural de la ciudad, promoviendo el acceso a la producción literaria local y reafirmando el valor de los eventos que integran distintas disciplinas en un mismo espacio.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rj-X1aHHx9eNlGJNvArd78X8QVc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/novela_policial.png" class="type:primaryImage" /></figure>El escritor necochense presenta "El Misterio de los Ángeles", en el Balneario Poseidón, desde las 18.30]]>
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                <updated>2026-03-19T11:34:50+00:00</updated>
                <published>2026-03-19T11:35:01+00:00</published>
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            Cordillera americana
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/oXss00oBQyPtJ7clGlTfRDfYkbg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/cordillera.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuánta&nbsp;vida hay en tus piedrascordillera americana.Has visto llorar tus floresporque también tienen alma,cuando el viento en su soplarcuenta las penas de hombre.</p><p>Cuánta&nbsp;vida hay en tus piedrascordillera americana.Has visto llorar las avesporque también tienen alma.Ellas saben de una tierrasin árboles para sus nidos.</p><p>Cuánta&nbsp; vida hay en tus piedrascordillera americana.Has visto reír tus flores,porque también tienen alma,cuando después de lluvialas abraza el arco iris.</p><p>Cuánta&nbsp;vida hay en tus piedrascordillera americana.Has visto bailar las avesporque también&nbsp;tienen alma,al compás de alguna rondade manos entrelazadaspor la esperanza cantada.</p>Sobre la autora:<p>Beby Roldán, jubilada. &nbsp;Desde pequeña evidenció su pasión por la lectura. Se formó como escritora en distintos talleres literarios. Escribe poesía y narrativa. Narradora de leyendas tradicionales. Conductora de espacios radiales.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/oXss00oBQyPtJ7clGlTfRDfYkbg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/cordillera.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Beby Roldán - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-03-19T01:17:18+00:00</updated>
                <published>2026-03-19T01:11:16+00:00</published>
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            Abren la inscripción al Taller de Escritura Creativa 2026 de Raly Haurat
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DzjjpDGnavIIVpxZ2CXxKTkoTqQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/raly_haurat.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ya se encuentra abierta la inscripción al Taller de Escritura Creativa 2026 que dictará el escritor marplatense Raly Haurat, una propuesta destinada tanto a quienes dan sus primeros pasos en la escritura como a quienes buscan consolidar un proyecto literario propio.</p><p>La edición de este año contará con tres grupos de cursada, que funcionarán los días lunes, miércoles y viernes, con el objetivo de ofrecer mayor flexibilidad horaria a los participantes.</p><p>Según se informó, los encuentros serán presenciales en Mar del Plata y estarán orientados al desarrollo de ejercicios narrativos, consignas de escritura para trabajar en clase y en el hogar, así como dinámicas grupales que promueven el intercambio entre los asistentes.</p><p>Asimismo, se indicó que las personas residentes en los distritos de Necochea, Lobería y San Cayetano podrán realizar el taller en modalidad online.</p><p>El taller apunta a estimular la creatividad, afianzar el hábito de la escritura y acompañar a cada participante en la construcción de una voz propia dentro del campo literario.</p><p>Haurat integró la antología Seis cuentos rioplatenses (2015) y publicó los libros Relatos porteños con vista al mar (2016) y Al blues no se llega por felicidad (2017). En 2023 lanzó su primera novela, Las cartas que no te dije, que logró una buena recepción de público y crítica.</p><p>En la actualidad, el autor tiene finalizada su segunda novela, cuya publicación está prevista para este año, mientras continúa al frente del programa radial “Faltaba más”, que se emite los domingos a las 18 por LU9 Radio Mar del Plata.</p><p>Las personas interesadas en obtener más información o inscribirse pueden comunicarse vía correo electrónico a raulhaurat@gmail.com.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DzjjpDGnavIIVpxZ2CXxKTkoTqQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/raly_haurat.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Ya se encuentra abierta la inscripción al Taller de Escritura Creativa 2026 que dictará el escritor marplatense Raly Haurat, una propuesta destinada t...]]>
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                <updated>2026-03-17T16:45:03+00:00</updated>
                <published>2026-03-17T16:42:22+00:00</published>
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            Por darle Like
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lb8_XTfRTvCJzi6OmJwkFQohLPg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/relato_daniel_r_cosentino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nunca fui de esos tipos que se ponen a revisar fotos viejas en redes sociales, pero esa noche hice una excepción. Tal vez fue el aburrimiento, o el vino que ya estaba a punto de mandarme a dormir, o el programa barato de la Televisión Pública, que me hacía sentir como si estuviera viendo a dos forr*s cagándose en la cara de la sociedad. No sé. Lo cierto es que me vi dándole vueltas a las fotos de Julián como si fuera un arqueólogo cavando en ruinas emocionales que nadie más quería escarbar. Y, como si fuera un acto fallido, mi dedo resbaló y presionó el p*to corazón rojo. No pasó ni un minuto antes de que me llegara el mensaje. «Hola, qué sorpresa verte por acá.» Me sentí como si me hubieran disparado con una Taser. Intenté ignorarlo, pero ya era tarde para hacerme el bol***. Abrí el mensaje, y mi corazón empezó un malambo. «Hola, Julián. Sí, creo que me perdí en el scroll nocturno.» Una respuesta segura. Él me respondió al instante. «Hace años que no hablamos. ¿Te parece si tomamos un café y nos ponemos al día?» Leí el mensaje tres veces, buscando alguna trampa, alguna broma del destino. ¿Por qué querría verme después de tanto tiempo? No sé por qué dije que sí. «Perfecto, mañana a las cinco en un bar nuevo que abrieron en 51 casi 6. Se llama Peor para el sol».</p><p>Nos conocimos en una Masterclass sobre Cortázar, hace diez años. Yo llegué tarde, apurado y con el café derramándose por los costados del vasito de plástico. Julián estaba sentado a mitad de aula. El orador analizaba «No se culpe a nadie». Julián levantó la mano, y con esa sonrisa de siempre, mitad burla, mitad sabiduría, dijo: «Lo curioso de este cuento es que el tipo no está buscando una solución, ni luchando contra su destino. El tipo solo está tratando de ponerse un pullover. Cortázar nos dice que las grandes tragedias no siempre tienen sentido ni culpa. A veces, solo te caés de cabeza sin saber cómo». Cuando terminó la charla, me acerqué con una excusa barata, algo para no quedar tan tonto. La conversación se deslizó como si fuéramos viejos amigos, y antes de que pudiera darme cuenta, estábamos hablando de todo menos de literatura. Nuestro primer beso fue semanas después, en una fiesta universitaria, debajo de una escalera que crujía cada vez que alguien pasaba. El final vino cuatro años después. La relación se fue deshilachando, como una remera vieja que ya no vale la pena. La última discusión fue tan cho** que del portazo que pegó se cayeron varios libros de la biblioteca.</p><p>Llegué al café quince minutos antes. Entré transpirando, con los nervios al borde de explotar. El lugar tenía un aire pretencioso. Las paredes estaban llenas de fotos en blanco y negro, para dar algún tipo de profundidad intelectual. Había fotos de Sabina por todos lados. La luz era suave, de esas que pretenden ser íntimas. Mesitas redondas de madera oscura, sillas de hierro con almohaditas gastadas. Estanterías llenas de vinilos de los 70 y libros de poesía y biografías de artistas. En el rincón más oscuro, una guitarra vieja descansaba sobre un soporte, como esperando que alguien la tocara. La música estaba en todas partes, se colaba entre las conversaciones, entre el tintinear de los vasos, entre los murmullos de los que entraban buscando olvidar o recordar. Me senté junto a la ventana. Fingí leer la carta de bebidas, pero en realidad estaba esperando que Julián apareciera, lo cual sabía que haría a la hora exacta. La puntualidad siempre le había gustado, igual que ordenar los libros por colores o evitar pisar las divisiones de las baldosas en las calles. A las cinco en punto llegó. Llevaba un abrigo azul oscuro y una bufanda a cuadros envuelta de manera desprolija. Su pelo, más corto de lo que recordaba, tenía algunas canas que, sorprendentemente, no le quedaban mal. Cuando me vio, soltó una sonrisa torcida, esa que siempre me desarmaba. «Martín», dijo, dejándose caer en la silla. Se quitó el abrigo, «¿Cuánto tiempo pasó?», preguntó. «Mucho», respondí. Pidió dos cafés sin preguntarme si quería uno. «Entonces... ¿chusmeando fotos de la prehistoria?», dijo, con una mezcla de burla y curiosidad. «Una noche aburrida y un mal manejo del pulgar», respondí, tratando de que sonar desinteresado. Y así, de repente, todo se relajó. Empezamos a hablar, primero de b***deces: el trabajo, la familia, Netflix. Pero poco a poco las preguntas se volvieron más personales, como dos boxeadores tanteando el terreno antes del primer golpe real. «¿Seguís escribiendo?», preguntó, dejando el café a medio camino de su boca. «Algo», dije. «Entre proyectos y cosas freelance, saco tiempo para mí. Nada serio», mentí. La verdad es que hacía meses que no me salía ni un p*to párrafo. «¿Y vos? ¿El arte conceptual sigue siendo tu religión?», le tiré, tratando de desviar el foco. «Algo así. Aunque creo que ahora soy más un agnóstico del arte», respondió riendo. La conversación cargaba con ese ritmo extraño de los reencuentros: cómoda en apariencia, pero con un trasfondo saturado de cosas no dichas. Después de un rato de charla vacía, Julián dejó la taza en el platito con un golpe seco, como si estuviera matando una mosca y no una conversación. «No te das una idea de cuántas veces pensé en escribirte, en llamarte, pero nunca pude hacerlo. Supongo que tenía miedo». «Me pasó lo mismo miles de veces», pude responder apenas. Él rio sin humor, pero sus ojos brillaron de una manera que no podía identificar.</p><p>El café ya estaba frío, igual que la conversación, pero sus palabras seguían rondando en mi cabeza, dándome vueltas como un perro enjaulado. Un eco que no me dejaba en paz. Nos quedamos en silencio un par de siglos. «¿Entonces… qué estamos haciendo acá, Martín?», preguntó. Levanté los hombros. Era una pregunta simple y, sin embargo, no tenía respuesta. Porque en el fondo la sabía: estábamos jugando con fuego. Ese café, ese encuentro, era un terreno resbaladizo que nos llevaría a un lugar que ninguno estaba seguro de poder manejar.</p><p>Cuando llegamos al hotel, no hubo dudas ni palabras. Julián me tomó de la mano al entrar en la habitación, y por un momento sentí que todo volvía a encajar. El tiempo se diluyó entre caricias y susurros, y cuando finalmente caímos agotados en la cama, todo parecía tan perfecto que asustaba. Julián se quedó dormido primero, respirando profundamente a mi lado. Lo miré mientras dormía, tratando de descifrar qué mierda estábamos haciendo, pero no llegué a ninguna conclusión. Cerré los ojos, y el cansancio me fue venciendo poco a poco.</p><p>No podría decir cuánto tiempo pasó antes de que lo sintiera: un peso extraño presionando mi cara. Una fuerza opresiva me devoraba. Intenté moverme, pero mi cuerpo se negó a obedecer. La asfixia se apoderó de mí, lenta, implacable, mientras el pánico hervía en mis venas. Quise gritar, pero solo un hipo ahogado escapó de mi boca. Abrí los ojos. Solo encontré oscuridad.</p>Sobre el autor:<p>Daniel A. Rodríguez Cosentino.</p><p>Escritor y Licenciado en psicología. Integrante de Fabuladores: un espacio de escritura con orientación narrativa. Su vocación por la escritura viene desde su adolescencia. Participó del Mundial de escritura en el año 2020. Formó parte de la primera novela colectiva llamada «¿Quién mató a Víctor?», de la editorial Deshoras, publicada en el año 2024. Su primer libro es un poemario llamado «Un nombre in letras» que puede adquirirse por Amazon. Algunos de sus relatos cortos han sido publicados en las Antologías I y II de Fabuladores.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lb8_XTfRTvCJzi6OmJwkFQohLPg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/relato_daniel_r_cosentino.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Daniel A. Rodríguez Cosentino - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-03-14T15:50:05+00:00</updated>
                <published>2026-03-14T15:30:28+00:00</published>
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            Florencia Di Croche: del éxito corporativo al mayor desafío de su vida, y la fuerza que nació del amor
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IvESEJTZCHIYl5vi9Yps7ck_xI8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/florencia_y_milo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La vida de María Florencia Di Croche podría resumirse como una carrera ascendente: nacida en Necochea, licenciada en marketing y con un crecimiento profesional vertiginoso en Buenos Aires, llegó a ocupar cargos de alta responsabilidad como gerente de ventas de medios digitales en el Grupo Clarín y gerente de marketing en Infobae.</p><p>Sin embargo, cuando parecía haber alcanzado la cima en materia profesional, la vida la obligó a detenerse. Y a volver a empezar desde otro lugar.</p>Milo: el nacimiento que lo cambió todo<p>El punto de quiebre llegó con el nacimiento de su hijo, Milo. Lo que debía ser un momento de felicidad se transformó en una pesadilla: decisiones médicas erradas durante el parto derivaron en una condición discapacitante severa.Los primeros seis meses fueron de internación permanente en terapia intensiva e intermedia, seguidos por tres años de internación domiciliaria compleja.</p><p>Su casa se convirtió en un hospital. Respiradores, traqueostomía, sondas. Y diagnósticos devastadores: “no va a vivir más de 15 días”, “no va a llegar a los dos años”, “nunca va a caminar, hablar ni comer solo”.</p><p>Florencia vivió escenas extremas: apneas prolongadas en las que debía ver a su hijo morir y volver a la vida, reanimado por enfermeras, entre ellas su propia hermana.</p>Cuando el miedo ya no alcanza<p>En el límite absoluto, tomó una decisión que marcaría su camino: salir del miedo y habitar la posibilidad.Mientras la medicina cerraba pronósticos, ella y su pareja eligieron sostener otra mirada.</p><p>Ese proceso la llevó a estudiar neurociencia y física cuántica, buscando coherencia entre pensamiento, emoción y acción. No como negación del dolor, sino como una forma de atravesarlo.</p><p>Contra todo pronóstico, Milo empezó a comer y caminar a los dos años. Después de los tres, lograron cerrar la traqueostomía.“Mi hijo fue y es mi mayor maestro”, repite Florencia.</p>Un libro escrito entre terapias intensivas<p>El libro Amar para sanar nació sin intención editorial.Florencia escribía para sobrevivir emocionalmente, en habitaciones de hospital, en madrugadas de incertidumbre. Primero narró el nacimiento de Milo. Luego, fue hacia atrás, revisando cómo una vida “normal” podía estallar en segundos.</p><p>Años después, al releer esos textos, entendió que ahí había algo más: una historia capaz de acompañar a otros.</p><p>La obra —de 160 páginas y nueve capítulos— combina autobiografía, herramientas prácticas y reflexiones profundas sobre el dolor, la fe y las decisiones. “Fe en lo que sea que te dé paz”, aclara.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de Ecos Diarios Necochea (@ecosdiarios)</p>
Del dolor individual a la causa colectiva<p>La experiencia también la empujó al compromiso social. Desde Change.org, impulsó junto a su pareja un proyecto de ley en el Congreso de la Nación, en el que juntaron más de 50.000 firmas para extender la licencia por maternidad en casos de niños con cuidados intensivos. Esto se debe a que Milo no tenía un diagnóstico claro, pero la ley solo ampara a las madres y padres de chicos con síndrome de Down.</p><p>El proyecto perdió estado parlamentario, pero la causa sigue viva: que ninguna madre tenga que elegir entre su trabajo y la vida de su hijo.</p>Presente: liderazgo, mentoría y propósito<p>Hoy, Florencia transformó toda su experiencia —la corporativa y la vital— en su trabajo como coach ontológica y speaker vivencial. Acompaña a mujeres profesionales que desean dejar la relación de dependencia y construir un proyecto propio, con equilibrio y sentido.</p><p>El próximo 9 de mayo, presentará oficialmente su libro en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, consolidando una misión clara: convertir el dolor en una herramienta de sanación colectiva.</p><p>📲 En Instagram: @flor_dicroche</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IvESEJTZCHIYl5vi9Yps7ck_xI8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/florencia_y_milo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Fue gerente de marketing en los medios digitales más influyentes del país. Hoy, su historia inspira a miles de personas que buscan transformar el dolor en propósito]]>
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                                <category term="ecos-literatura" label="Ecos Literatura" />
                <updated>2026-03-13T02:00:06+00:00</updated>
                <published>2026-03-13T01:03:00+00:00</published>
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            Abuelo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PO3VpAm7kvNznsJULBraRXpteNU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/anciano_abuelo_sentado_viendo_jovenes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Después que se va la belleza del cuerpoLo lindo del alma comienzo a entenderMirando hacia arriba el sol me iluminaSuerte de otro día igual que el de ayer.</p><p>Pausa en el camino para ver mas claroEl hoy es mañana que esta por llegarMuy agradecido por lo que he vividoCon la incertidumbre de cuanto quedar.</p><p>El tiempo pasado que da la experienciaDe hablar si se debe y sino no hablarSer dueño de todo lo que queda adentroSer dueño de nada dispuesto a gritar.</p><p>El lugar que ocupo ya me queda chicoEl joven que empuja me arrasa al pasarNo puedo decirles que paren el ruedoQue yendo despacio también va a llegar.</p><p>Fui niño, fui joven, soy hombre y abueloY miro que el mundo me quita el lugarMe propone el mote perverso de viejoQue aunque fuese cierto no pienso aceptar</p><p>Julio Gallegos. Mecanico de profesión, paralelamente lector. Miramarenese de nacimiento, y Necochense por circunstancias de la vida. Deportista amateur en disciplinas varias. Padre de cuatro hijos, casado, con 60 años de compartir la vida con Elba Ferreras. Ser jubilado con mas tiempo, derivó en la aficcion por ser verseador de cabotaje. Muy agradecido, de quienes me dan la oportunidad, de expresarme.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PO3VpAm7kvNznsJULBraRXpteNU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/anciano_abuelo_sentado_viendo_jovenes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Julio Gallegos - Ecos Literatura]]>
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                <updated>2026-03-10T15:07:39+00:00</updated>
                <published>2026-03-10T15:01:58+00:00</published>
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