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    <title>Ecos Diarios</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Necochea.</subtitle>
    <updated>2026-11-07T20:28:20+00:00</updated>
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            El día que un “tren de olas” arrasó con todo
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qd3ZdUNPaEfCuhblpykdQJ3kk48=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/11/historia_08_11.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>&nbsp;</p><p>El viernes 19 de febrero de 1971 un “tren de olas” pasó por encima de la escollera de Necochea y arrasó con lo que encontró a su paso: arrojó al río un auto y a decenas de personas que se encontraban en el lugar.</p><p>Si bien la furia del mar ha marcado a Necochea y Quequén a lo largo de su historia, el incidente de aquel verano de 1971 no tenía antecedentes hasta ese momento.&nbsp;</p><p>Ocurrió minutos después del mediodía, cuando decenas de personas disfrutaban de la jornada en la escollera.</p><p>Según publicó Ecos Diarios al día siguiente del hecho, eran las 12.15 cuando un “tren de olas” conformó “una gigantesca columna de agua que se abatió con inusitada fuerza arrastrando a su paso a numerosas personas, además de levantar prácticamente en vilo a un automóvil Torino allí estacionado, arrojándolo a las aguas del río Quequén”.</p><p>Pasados los primeros momentos de desconcierto, quienes habían presenciado el episodio acudieron rápidamente en ayuda de las personas arrastradas por el agua. La colaboración de los presentes permitió rescatar a la mayoría de las víctimas, mientras que personal de la Prefectura Naval de Quequén organizó las tareas de salvataje.</p><p>En el momento del incidente se encontraba en el lugar el titular de la dependencia, acompañado por autoridades de un buque de la Armada Argentina. Ante la magnitud del fenómeno, se dispuso la inmediata intervención del personal de Prefectura, que coordinó las tareas de asistencia.</p><p>&nbsp;</p><p>Pánico en la escollera</p><p>El inesperado fenómeno marítimo, que no registraba antecedentes en la ciudad, provocó una fuerte conmoción entre quienes se encontraban en el lugar. El temor a que se repitiera la gigantesca ola generó corridas y escenas de pánico.</p><p>Sin embargo, una vez superado el primer momento de confusión, numerosas personas se sumaron espontáneamente a las tareas de rescate. Los pedidos de auxilio y los esfuerzos para sacar del agua a quienes habían sido arrastrados se sucedieron durante varios minutos, en medio de escenas de gran dramatismo.</p><p>La solidaridad de los presentes resultó fundamental para asistir a las personas que habían caído al río. Algunos de los testigos participaron directamente en los rescates y ayudaron a poner a salvo a quienes no habían logrado salir por sus propios medios.</p><p>&nbsp;</p><p>El automóvil también fue arrastrado</p><p>Entre las consecuencias del fenómeno se contó el desplazamiento de un automóvil Torino que se encontraba estacionado en la escollera. La fuerza del agua lo levantó y lo arrojó al río, donde terminó golpeando contra las piedras que bordean la estructura.</p><p>Su propietario relató a Ecos Diarios la impresión que le había causado el episodio. Según contó, se dirigía hacia el vehículo cuando observó cómo una masa de agua lo levantaba “como si fuera una pluma” y lo arrojaba al río.</p><p>Afortunadamente, no había ocupantes en su interior. El automóvil permanecía cerrado y pudo ser recuperado posteriormente con la intervención de una grúa, aunque sufrió importantes daños como consecuencia de los golpes contra las piedras.</p><p>El dueño del Torino reconoció que el episodio pudo haber tenido consecuencias mucho más graves, teniendo en cuenta la cantidad de personas que fueron arrastradas por las aguas. También destacó la reacción solidaria de quienes, una vez que comprobaron que sus familiares y acompañantes estaban a salvo, se sumaron a las tareas de rescate.</p><p>El hecho dejó una profunda impresión entre los testigos y se convirtió en uno de los episodios más extraordinarios vinculados con la fuerza del mar en la historia de Necochea y Quequén.///</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qd3ZdUNPaEfCuhblpykdQJ3kk48=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/11/historia_08_11.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El viernes 19 de febrero de 1971, minutos después del mediodía, una columna de agua pasó sobre la escollera y arrastró a varias personas y a un automóvil]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-11-07T20:28:20+00:00</updated>
                <published>2026-11-07T20:28:18+00:00</published>
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            De la Rinconada del Quequén a la ciudad de Necochea
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        <link rel="alternate" href="https://elecos.com.ar/de-la-rinconada-del-quequen-a-la-ciudad-de-necochea" type="text/html" title="De la Rinconada del Quequén a la ciudad de Necochea" />
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ItxcmcVDQD909LDfkbnVCT0A6_I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/historia_111.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>&nbsp;</p><p>Mucho antes de la fundación de Necochea, los campos del sudeste bonaerense ya despertaban el interés de militares, comerciantes y particulares que buscaban obtener tierras para desarrollar la ganadería.&nbsp;</p><p>Uno de los principales protagonistas de ese proceso fue el general Eustaquio Díaz Vélez, cuya familia llegó a reunir una extensa superficie rural en la región.</p><p>Para comprender cómo se distribuyeron esos territorios es necesario remontarse a las primeras décadas del siglo XIX, cuando la campaña bonaerense todavía estaba organizada bajo jurisdicciones militares y judiciales, y el avance de la frontera hacia el sur del río Salado comenzaba a modificar el mapa provincial.</p><p>&nbsp;</p><p>Bajo la jurisdicción de Monsalvo</p><p>Antes de 1830, buena parte del sudeste bonaerense estaba comprendida en las comandancias de Monsalvo, Tandil y Azul. La primera era la más extensa: abarcaba unas 60 leguas de costa, desde el Rincón de Ajó hasta el río Quequén Grande.</p><p>No se trataba de partidos con límites municipales como los actuales, sino de grandes jurisdicciones militares y administrativas, con poblaciones dispersas y extensos territorios todavía escasamente ocupados por establecimientos rurales.</p><p>En ese contexto comenzó a adquirir importancia la denominada Rinconada del Quequén. La expresión identificaba una zona geográfica vinculada con el río Quequén Grande y los campos próximos a su desembocadura y a la costa atlántica. No era una localidad ni una división política, sino una referencia utilizada para ubicar los terrenos de aquella región.</p><p>&nbsp;</p><p>Las primeras solicitudes de tierras</p><p>Los expedientes de la Escribanía Mayor de Gobierno conservados en el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires permiten reconstruir las primeras operaciones sobre esos campos.</p><p>En 1825 aparece una de las primeras denuncias de terrenos realizada por el comandante mayor Eustaquio Díaz Vélez. Según el expediente, solicitaba una fracción ubicada del otro lado del río Quequén, de media legua de frente por otro tanto de fondo.</p><p>Díaz Vélez, militar que había participado en las guerras de la Independencia, se convertiría en uno de los principales propietarios rurales de la zona.</p><p>La expansión de la propiedad estuvo relacionada con la política de tierras impulsada durante el gobierno de Bernardino Rivadavia. Mediante el sistema de enfiteusis, el Estado entregaba tierras públicas a particulares a cambio de un canon. El beneficiario podía utilizar y explotar el terreno, e incluso transferir sus derechos, aunque el dominio directo permanecía en manos del Estado.</p><p>En 1828 fueron concedidas en enfiteusis 32 leguas cuadradas en la zona del Quequén a Calixto Oyuela, Santiago Figueredo y Francisco Cabayes. Posteriormente, esos derechos fueron transferidos al general Díaz Vélez.</p><p>En 1834, el gobierno reconoció como propiedad particular de este último 18 leguas cuadradas, en compensación por otros terrenos que había adquirido y de los cuales no había podido tomar posesión. Dos años después, Díaz Vélez adquirió el resto de los derechos enfitéuticos.</p><p>De esta manera, la familia consolidó una importante presencia territorial en los campos donde, varias décadas más tarde, se fundaría Necochea.</p><p>&nbsp;</p><p>Otros propietarios de la región</p><p>Díaz Vélez no fue el único interesado en estas tierras. Los expedientes y las mensuras de los agrimensores permiten identificar a otros propietarios que fueron incorporándose a la región.</p><p>En 1832, Ángel Fulco obtuvo derechos sobre 12 leguas de campo. En 1834 aparecen las mensuras de Francisco Andújar y Marcelino Rodríguez, realizadas por el agrimensor Marcos Chiclana.</p><p>En 1845 se registraron las mensuras correspondientes a Antonio Francisco Sánchez y Petrona Galíndez. También figuran Ambrosio Molina Torras, en 1848, y posteriormente Luis Defferrari, Victorio de la Canal, Rudecindo Funes, Nicolás Dasso, Narciso Domínguez y Mariano Pérez.</p><p>Durante la segunda mitad del siglo XIX se sumaron Santiago Larrosa y Claudio Mejía, cuyos terrenos fueron mensurados en 1861, además de Juan N. Fernández, José E. Pérez, Florencio Girado, Federico Tobal y Ramón Vitón.</p><p>También aparecen los nombres de Isidro F. Bergeire, vinculado con campos bajo arrendamiento, y otros propietarios que participaron en la ocupación rural de las tierras próximas al arroyo Cristiano Muerto y otros parajes del distrito.</p><p>La sucesión de nombres demuestra que la formación de la propiedad rural fue un proceso prolongado, con concesiones, transferencias, arrendamientos y mensuras que terminaron configurando el mapa de las grandes estancias.</p><p>&nbsp;</p><p>De las estancias a la fundación</p><p>Durante buena parte del siglo XIX, la actividad económica de la región estuvo dominada por la ganadería extensiva. Los grandes campos naturales permitían mantener importantes rodeos de vacunos y caballares, mientras que la agricultura todavía tenía un desarrollo limitado.</p><p>Las estancias de Díaz Vélez también estuvieron vinculadas con el denominado negocio pacífico con los indígenas durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Según referencias históricas, de esos establecimientos salían mensualmente alrededor de 1.000 cabezas de ganado destinadas al intercambio.</p><p>Entre los pobladores que desarrollaron actividades rurales en la región se encontraba Ángel Ignacio Murga, quien posteriormente tendría un papel fundamental en las gestiones para la fundación de Necochea. Su experiencia en las estancias y su participación en la organización de la campaña lo llevaron a ser nombrado comandante de Guardias Nacionales.</p><p>Otros nombres vinculados con el poblamiento de estos campos fueron Mariano Vampa, Domingo Ezeiza, Felipe Brizuela, José Zubiaure, Rufino y Honorio de la Canal, Ventura Murga, Gervasio Arzac, Ireneo Anasagasti, Nicolás Anchorena, Juan Aguirre y Samuel Roselli.</p><p>En julio de 1865 se creó el Partido de Necochea, que originalmente comprendía una superficie mayor que la actual, ya que incluía territorios que posteriormente formarían el Partido de San Cayetano.</p><p>La fundación de la ciudad cabecera se concretó el 12 de octubre de 1881, durante el gobierno provincial de Dardo Rocha, en tierras vinculadas a la familia Díaz Vélez.</p><p>La transformación económica se aceleró en los años siguientes. La agricultura comenzó a expandirse con la incorporación de maquinaria y nuevas explotaciones. En 1884 se registraron importantes cosechas de trigo, cebada y maíz, mientras que la llegada del ferrocarril a Quequén, en 1892, y a Necochea, en 1894, permitió mejorar la conexión con los mercados y consolidar el desarrollo agrícola.///</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ItxcmcVDQD909LDfkbnVCT0A6_I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/historia_111.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La enfiteusis, las grandes estancias ganaderas y el avance de la frontera marcaron la ocupación de una región que, varias décadas después, tendría su ciudad cabecera]]>
                </summary>
                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-10-31T19:02:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-31T19:01:59+00:00</published>
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            El tren transformó la región y marcó una época
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xb1kbUAo6W0dHKn5ZQRtj1MEus4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/nuestra_historia_ferrocarril_qqn.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>&nbsp;</p><p>La llegada del ferrocarril a Quequén, el 25 de noviembre de 1892, marcó un antes y un después en la historia de la región. A un mes de cumplirse 134 años de aquel acontecimiento, vale la pena recordar cómo el avance de las vías transformó el transporte de pasajeros y cargas, impulsó la actividad agropecuaria y contribuyó al nacimiento de numerosas localidades.</p><p>En aquellos años, el tren era mucho más que un medio de transporte. Permitía trasladar la producción agrícola hacia los centros de comercialización y los puertos, facilitaba el movimiento de personas y abría nuevas posibilidades para el desarrollo económico del sudeste de la provincia de Buenos Aires.</p><p>Durante las décadas siguientes, la expansión ferroviaria fue acompañada por la habilitación de ramales que conectaron a Necochea y Quequén con otras poblaciones de la región. El 15 de octubre de 1908 se inauguró la línea Necochea-Lobería-Tandil, mientras que el 20 de noviembre de ese año quedó habilitado el ramal Tamangueyú-Lobería-Tres Arroyos.</p><p>En apenas 16 años desde la llegada del primer tren a Quequén, el ferrocarril había ampliado considerablemente su presencia y contribuido a transformar el paisaje rural y urbano de la zona.</p><p>&nbsp;</p><p>El primer convoy</p><p>De acuerdo con los registros históricos del Museo Histórico Regional Egisto Ratti, el primer convoy ferroviario arribó a la estación de Quequén el 24 de noviembre de 1892, un día antes de la fecha que se recuerda como la llegada del tren a la localidad.</p><p>El tendido de las vías había avanzado desde Buenos Aires hacia el sur bonaerense. La línea llegó a Dolores en 1857 y, posteriormente, alcanzó Ayacucho, en 1863, para continuar hasta Balcarce. Desde allí, el recorrido de aproximadamente 105 kilómetros permitió conectar Quequén con la red ferroviaria.</p><p>La llegada del tren a la localidad vecina fue el primer paso para concretar el enlace con Necochea, separadas por apenas un kilómetro y medio, aunque divididas por el río Quequén Grande.</p><p>La construcción del puente ferroviario había comenzado en 1890. Para levantarlo participaron más de 500 trabajadores y se utilizaron materiales que llegaron en 1891 a través del incipiente puerto local.</p><p>Finalmente, el 1º de agosto de 1894, el ferrocarril llegó a Necochea. La jornada se convirtió en una verdadera fiesta para la ciudad, con el arribo de una formación que transportaba pasajeros y cargas.</p><p>Entre las personalidades que participaron de aquel acontecimiento se encontraba Carlos Pellegrini, expresidente de la Nación. El primer jefe de la estación, Lorenzo Revol, hizo repicar 21 veces la campana, mientras numerosos vecinos se acercaban para presenciar la llegada del tren.</p><p>La conexión ferroviaria representó un avance decisivo para Necochea, que quedó incorporada a una red de transporte fundamental para el crecimiento de la ciudad. También modificó la actividad comercial, que comenzó a concentrarse en torno a la estación y las calles cercanas.</p><p>&nbsp;</p><p>Un impulso para los pueblos</p><p>El ferrocarril tuvo una influencia determinante en el desarrollo de las localidades del interior del distrito y de los partidos vecinos. El tendido de ramales permitió acercar las zonas productoras a los mercados y favoreció la formación de nuevos asentamientos.</p><p>Al describir el impacto de aquella expansión, el historiador necochense Egisto Ratti señaló que la inauguración del ramal Tamangueyú-Lobería-Tres Arroyos, el 20 de noviembre de 1908, permitió atravesar importantes zonas productoras de cereales. El avance de las vías dio lugar a operaciones de compraventa y remates de tierras en una región que llegó a ser reconocida por su producción triguera.</p><p>Entre las poblaciones vinculadas con este proceso se encuentra La Dulce, una de las localidades más antiguas del interior del distrito, además de Cooper, que posteriormente pasó a denominarse Defferrari.</p><p>El 15 de octubre de 1908, la habilitación del ramal Necochea-Lobería-Tandil amplió las alternativas de comunicación. Desde entonces, los trenes comenzaron a llegar a Necochea tanto por la vía de Tandil como por la de Ayacucho.</p><p>Durante décadas, el ferrocarril fue el principal medio de transporte de pasajeros para numerosos habitantes de la región. Las estaciones concentraban buena parte de la actividad cotidiana y daban trabajo a decenas de personas.///</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xb1kbUAo6W0dHKn5ZQRtj1MEus4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/nuestra_historia_ferrocarril_qqn.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A casi 134 años de la llegada del ferrocarril a Quequén, un repaso por la historia de un medio de transporte que impulsó el crecimiento de las localidades del sudeste bonaerense]]>
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                                <updated>2026-10-24T19:42:33+00:00</updated>
                <published>2026-10-24T19:42:32+00:00</published>
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            El caballito Gaucho en la fiesta de los chicos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zkiSPrsCin0rCvxTu758FlXbWQE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/caballito_gaucho.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>&nbsp;</p><p>En enero de 1973, Necochea se preparaba para vivir una nueva edición del Festival Nacional de Espectáculos para Niños, una de las celebraciones que convocaban a numerosas familias durante el verano. Entre las atracciones de aquel año hubo una visita especial: la del caballito Gaucho, un pequeño poni que se había convertido en una verdadera estrella de la televisión argentina.</p><p>Su llegada despertó la curiosidad y el entusiasmo del público infantil. No era para menos. Gaucho había sido uno de los protagonistas de los primeros años de la televisión nacional y su figura era reconocida por los chicos que lo veían actuar en la pantalla chica. Su presencia en Necochea fue presentada por Ecos Diarios como otro de los aciertos del XII Festival Nacional de Espectáculos para Niños.</p><p>Pero el caballito no llegaba solamente con la fama de sus apariciones televisivas. Detrás de su imagen simpática había una trayectoria artística que incluía programas de gran popularidad, actuaciones junto a figuras reconocidas y hasta participaciones cinematográficas. También se había ganado un lugar por sus visitas a hospitales, escuelas y asilos, donde llevaba regalos y golosinas para compartir con quienes más lo necesitaban.</p><p>&nbsp;</p><p>Una estrella de la televisión</p><p>La historia de Gaucho había comenzado en los primeros años de Canal 7, cuando la televisión argentina daba sus primeros pasos y comenzaba a instalarse en los hogares. De raza Shetland, con madre argentina y padre escocés, el animal había nacido el 16 de enero de 1951. Tenía pelaje pelirrojo oscuro, ojos negros y grandes, y una altura de apenas 90 centímetros.</p><p>Su popularidad creció a partir de sus actuaciones en la pantalla chica. Entre los programas en los que participó se encontraban “El gallo de la veleta”, “Los tururú de Landrú”, “Club 21” y “Mendy buscando la reina”. También trabajó junto a Tato Bores, en cuyos monólogos llegó a interpretar a un diputado, y formó parte de la Revista Dislocada, en Canal 13.</p><p>La experiencia no se limitó a la televisión. Gaucho también intervino en la película de la Revista Dislocada, filmada en Mar del Plata, y viajó hasta Bariloche para participar de un documental titulado “Conociendo la Argentina”. En ese entonces, su fama era tal que los desplazamientos y las presentaciones formaban parte de una rutina digna de una figura del espectáculo.</p><p>Su dueño y entrenador, conocido por el apodo de Macro, había conseguido convertirlo en un animal extraordinariamente adiestrado. Juntos construyeron una carrera que llevó al pequeño poni desde los estudios televisivos hasta distintos escenarios del país.</p><p>&nbsp;</p><p>Una entrevista muy particular</p><p>La edición de Ecos Diarios de enero de 1973 dedicó una nota a la inminente visita del animal. El artículo tenía una particularidad: presentaba a Gaucho como si fuera una persona, con declaraciones en primera persona, humor y comentarios sobre su vida artística.</p><p>El periodista lo describía como un animal ágil y fornido, de sonrisa fácil, aunque capaz de mostrarse sobrio y recio cuando la ocasión lo requería. En la entrevista ficticia, el caballito incluso se permitía bromear sobre sus medidas físicas y los sacrificios de la profesión artística.</p><p>“Me inicié en la carrera artística [...] justamente en los primeros programas de Canal 7”, decía en el texto, antes de recordar los éxitos que habían marcado su trayectoria. También confesaba que aquella vida no era tan sencilla como podía parecer desde afuera.</p><p>Uno de los pasajes más simpáticos estaba dedicado a sus viajes. Gaucho contaba que había sentido miedo la primera vez que debió subir a un avión para llegar a Bariloche. La experiencia, sin embargo, había terminado por convertirse en otra anécdota de su carrera.</p><p>Para entonces, el animal había participado durante cuatro meses en las funciones dominicales de “Gaucho y los niños”, un espectáculo en el que era cabeza de elenco. En la entrevista también enumeraba títulos, certificados, medallas y condecoraciones obtenidos a lo largo de su vida artística. Incluso afirmaba haber instituido una orden del caballo para distinguir a quienes se destacaban por sus buenas acciones.</p><p>&nbsp;</p><p>El artista que visitaba hospitales y asilos</p><p>La nota publicada por Ecos Diarios mostraba otra faceta de Gaucho, más allá de los escenarios y los estudios de televisión. Según relataba el artículo, los lunes eran sus días de descanso, que dedicaba a su familia, integrada por su esposa y ocho hijos.</p><p>Sin embargo, aprovechaba parte de ese tiempo para visitar hospitales y asilos, adonde llevaba regalos y golosinas. También concurría a escuelas y compartía momentos con los chicos.</p><p>La visita a Necochea incluía precisamente ese costado solidario. El caballito anunciaba su intención de acercarse al asilo de ancianos, donde destacaba la tarea de las Hermanitas, y al hospital, además de otros lugares en los que hubiera niños internados.</p><p>La entrevista terminaba con una frase que contribuía a reforzar la personalidad que el periodista le había construido al personaje: Gaucho pedía que no le cambiaran ningún concepto de sus declaraciones, porque, según decía con picardía, ya había tenido demasiados problemas en ese sentido.</p><p>La nota anunciaba su llegada para el lunes 8 de enero de 1973. El pequeño artista, que había viajado desde Buenos Aires en automóvil, se preparaba para conocer la ciudad y sus playas.</p><p>&nbsp;</p><p>Gaucho y la fiesta del elefante</p><p>La visita coincidió con el desarrollo del XII Festival Nacional de Espectáculos para Niños, que tenía en el Parque Miguel Lillo uno de sus escenarios principales. La presencia del caballito fue destacada por Ecos Diarios como una de las atracciones que contribuían al éxito de la celebración.</p>El diario anunciaba una de las actividades tradicionales: la fiesta de cumpleaños del elefante<p>En otra nota publicada durante aquellos días, el diario anunciaba una de las actividades tradicionales del festival: la fiesta de cumpleaños del elefante, una celebración dedicada al animal que representaba simbólicamente al encuentro infantil.</p><p>El evento era organizado por profesores de la Dirección de Educación Física de la Provincia e incluía una torta de cumpleaños para el elefante y juegos.///</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zkiSPrsCin0rCvxTu758FlXbWQE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/caballito_gaucho.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En enero de 1973, la ciudad recibió a una de las figuras más populares de la televisión argentina. El pequeño poni Shetland, estrella de Canal 7 y protagonista de programas y películas, participó del XII Festival Nacional de Espectáculos para Niños]]>
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                                <updated>2026-10-17T19:17:49+00:00</updated>
                <published>2026-10-17T19:17:45+00:00</published>
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            Una segunda diagonal para llegar a la playa
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PCwUHBde5ZbxotwIZ7lP2rAnmJY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/segunda_diagonal.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>&nbsp;</p><p>En los primeros años de la década de 1960, cuando Necochea comenzaba a mirar con mayor atención el crecimiento de su zona balnearia, un vecino planteó una alternativa para mejorar la conexión entre el centro de la ciudad y la costa: construir una nueva avenida diagonal, casi en paralelo a la existente.</p><p>La propuesta fue formulada por Jorge Serre y publicada por Ecos Diarios el 31 de diciembre de 1961. El vecino acompañó su iniciativa con un plano del sector que pretendía atravesar con la nueva vía.</p><p>Serre consideraba que la obra sería “sumamente necesaria” ante la expansión constante del balneario. Su planteo partía de una premisa sencilla: si la zona costera continuaba creciendo, Necochea necesitaría nuevos accesos para acompañar ese desarrollo.</p><p>En su proyecto, la nueva diagonal tendría como punto de partida la intersección de las calles 58 y 75, frente a la cancha de Huracán. Desde allí, avanzaría en línea oblicua hacia la playa, atravesando el vivero municipal. Según el plano, la diagonal desembocaría en 10 y 105.</p><p>El lugar elegido no era casual. Para Serre, la calle 58 ofrecía una ventaja fundamental: era una avenida ancha y de fácil acceso. Por eso consideraba que resultaría más cómodo llegar a la nueva diagonal desde ese punto que desde otros sectores de la ciudad.</p><p>Además, destacaba la cercanía con el centro. La cabecera de la futura avenida se encontraría, según señalaba, a unas ocho cuadras de la plaza principal, ubicada entonces en el sector de mayor concentración de población.</p><p>&nbsp;</p><p>Mirar hacia la costa</p><p>La propuesta de Serre permite observar cómo, hace más de seis décadas, algunos vecinos ya advertían que el crecimiento de Necochea hacia el sector costero podía generar nuevas necesidades en materia de circulación y accesibilidad.</p><p>Pero el argumento más llamativo de la carta publicada por Ecos Diarios estaba relacionado con la disponibilidad de terrenos. El vecino aseguraba que se habían tomado fotografías aéreas para analizar el recorrido y que esas imágenes demostraban que el área por la que pasaría la diagonal se encontraba “prácticamente sin ninguna edificación”.</p><p>Es decir, Serre no sólo proponía una obra para resolver una necesidad futura. También señalaba que existía, en ese momento, una oportunidad para concretarla antes de que el avance de la urbanización hiciera más difícil y costosa cualquier modificación del trazado.</p><p>La idea consistía, en definitiva, en anticiparse al crecimiento de la ciudad.</p><p>La diagonal imaginada por Serre no era una ocurrencia aislada. La carta hacía referencia a una publicación anterior de Ecos Diarios sobre el proyecto de una nueva vía hacia la playa y explicaba que él ya había conversado sobre esa posibilidad con distintas personas.</p><p>&nbsp;</p><p>Una propuesta polémica</p><p>Las discusiones sobre cómo debía crecer Necochea no eran nuevas. Décadas antes, otro proyecto había generado una fuerte polémica en torno a uno de los espacios más importantes de la ciudad: la plaza Dardo Rocha.</p><p>En la década de 1930, Osías Shijman había planteado la posibilidad de fraccionar el espacio y lotearlo para permitir la construcción de edificios. Su argumento partía de considerar que no tenía sentido mantener un terreno de esas dimensiones sin aprovecharlo para otros usos.</p><p>La iniciativa provocó adhesiones y rechazos y abrió un debate sobre el destino que debía darse a un espacio que ya tenía un lugar central dentro de la estructura urbana de Necochea.</p><p>Shijman, autor de un libro sobre la colonización judía y de estudios urbanísticos sobre las plazas, visitó por primera vez la ciudad junto a Oscar Heisecke y cruzó por la Plaza Dardo Rocha.&nbsp;</p><p>"El primer día que pisé Necochea, el 29 de noviembre de 1930, y cuando con tanta gentileza el señor Heisecke me llevó en automóvil a conocer la ciudad, al cruzar la plaza Dardo Rocha, esta me llamó poderosamente la atención", escribió años más tarde. "Fue así que más tarde concebí la idea de transformarla y modernizarla dentro del orden estético y económico".</p><p>En 1932 Ecos Diarios publicó un artículo escrito por el propio Shijman sobre el proyecto y también un plano de la idea.</p><p>"La plaza Dardo Rocha tal como está es una joya de gran valor, pero que no luce", escribió Shijman.</p><p>La propuesta de Serre era muy diferente. No buscaba modificar una plaza ni incorporar terrenos al mercado inmobiliario, sino abrir una nueva vía de comunicación con la costa. Sin embargo, ambas iniciativas tienen un punto en común: reflejan una ciudad en transformación y las distintas miradas que, en diferentes momentos, imaginaron cómo debía organizarse su crecimiento.</p><p>En 1961, Serre miraba hacia el futuro y advertía que el desarrollo del balneario requeriría nuevos accesos. Para demostrar la viabilidad de su proyecto, incluso recurrió a fotografías aéreas que mostraban los espacios todavía libres de construcciones.///&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PCwUHBde5ZbxotwIZ7lP2rAnmJY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/segunda_diagonal.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hace 65 años un vecino propuso la construcción de una avenida que uniera el centro de la ciudad con el balneario, cruzando desde avenida 58 y 75 a 10 y 105]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-10-10T20:30:32+00:00</updated>
                <published>2026-10-10T20:30:31+00:00</published>
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            Donald, en una playa… de Necochea
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RqMNzMsIYKZzeNwj4yaDHYRLUcA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/donald.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>&nbsp;</p><p>En enero de 1971, cuando todavía faltaban varios días para que terminara una de las temporadas de verano que quedaron registradas en la memoria de los necochenses, una figura muy popular de la música argentina pasó fugazmente por la ciudad. Era Donald, el cantante que por entonces hacía bailar y cantar a buena parte del país con sus canciones de ritmo alegre.</p><p>Su visita quedó registrada unas semanas después en las páginas de Ecos Diarios. El 15 de febrero de 1971, la sección “Tu verano” publicó una extensa entrevista realizada durante aquella estadía, con un relato que permite reconstruir no sólo la presencia del artista en Necochea sino también una pequeña escena de la vida social de la ciudad durante aquellos años.</p><p>Donald había llegado desde Mar del Plata acompañado por su hermano Alex Mc Cluskey, integrante del conjunto vocal The Mac Ke Mac's y por entonces manager del cantante. Según relató Ecos Diarios, ambos arribaron junto a Tito Fernández alrededor de las 18.30 y poco después se dirigieron al Cine Gran Sud, donde se proyectaba la película En una playa junto al mar.</p>Donald. El cantante que por entonces hacía bailar y cantar a buena parte del país<p>La sala de la calle 64 estaba llena. La presencia del cantante no era casual: el filme, estrenado pocos días antes, tenía a Donald como protagonista y constituía su primera incursión importante en el cine.</p><p>Para entonces, Donald McCluskey, nacido en Buenos Aires el 9 de julio de 1946, ya era una figura reconocida de la música popular argentina. Había comenzado su carrera artística siendo muy joven y desde mediados de la década de 1960 había desarrollado una trayectoria como cantante, antes de alcanzar una gran popularidad con “Tiritando”, canción que grabó para RCA Víctor en 1968 y que se convirtió en uno de sus grandes éxitos.</p><p>La canción había adquirido una dimensión especial a partir de 1969, cuando fue utilizada en una publicidad televisiva. A partir de entonces, la imagen de Donald se volvió familiar para el público argentino y llegaron otros éxitos, entre ellos Un verano naranja, En una playa junto al mar y Siempre fuimos compañeros.</p><p>&nbsp;</p><p>Una charla en una casa de la villa balnearia</p><p>Después de la función de la tarde y antes de regresar al Gran Sud para la presentación nocturna, el cantante recibió al cronista de Ecos Diarios en la residencia de Tito Fernández, empresario dueño de las cinco salas cinematográficas de la ciudad.</p><p>El encuentro, según dejó escrito el periodista, tuvo más de charla informal que de entrevista. Allí estaban también Alex Mc Cluskey y los anfitriones, que recibieron a los visitantes en un ambiente que el cronista describió como cordial y distendido.</p><p>La escena inicial quedó retratada con un detalle casi doméstico. Al levantarse del sillón donde descansaba después del trajín de la jornada, Donald golpeó ligeramente su cabeza contra una lámpara del living.</p><p>“No pensamos que fuera usted tan alto”, le dijeron.</p><p>“No; es la altura normal. Solamente 1,78”, respondió Donald, según la nota.</p><p>La observación dio pie a una broma sobre la diferencia de estatura entre el cantante y el periodista, y la carcajada del artista terminó de romper cualquier formalidad.</p><p>Era, en definitiva, una visita breve. Donald había llegado a Necochea para acompañar la exhibición de la película y pocas horas después volvería a la sala del Gran Sud. Pero aquella conversación permitió conocer algunos detalles de un momento particularmente intenso de su carrera.</p><p>&nbsp;</p><p>Del disco al cine</p><p>Donald reconoció entonces que no se consideraba actor, aunque admitió que le gustaría serlo. Sobre En una playa junto al mar, explicó que le había gustado participar porque se trataba de una película con ritmo y juventud, en la que intervenía buena parte del elenco.</p><p>La película había sido dirigida por Enrique Cahen Salaberry y contaba, además, con las actuaciones de Evangelina Salazar, Jorge Barreiro, Joe Rígoli, Tono Andreu y Eddie Pequenino, entre otros. La filmografía posterior de Donald registra aquella producción como su debut cinematográfico de 1971.</p><p>En la entrevista, el cantante destacaba especialmente el respaldo recibido de sus compañeros y del productor Carlos García Nacson y el director Cahen Salaberry. Para él, se trataba de una oportunidad que había decidido aprovechar plenamente.</p><p>La película había sido filmada durante el verano anterior en Mar del Plata y su estreno se había reservado para la temporada estival. El 11 de febrero de 1971 tuvo su presentación exclusiva en aquella ciudad, apenas unos días antes de la llegada de Donald a Necochea.</p><p>El relato de Ecos Diarios también permite advertir la dimensión que se pretendía darle a aquella producción. Alex Mc Cluskey contó que a la presentación marplatense había asistido una delegación procedente de Hollywood, integrada por Mike Connors y Susan Strasberg, además del actor argentino Fernando Roca y el periodista León Balter.</p><p>El propósito de la película, según explicaba la nota, era ofrecer una comedia musical de verano, colorida y juvenil, inspirada en el estilo de las producciones protagonizadas por Doris Day, quien aparecía vinculada al proyecto como madrina.</p><p>Para Donald, el cine parecía ser entonces una nueva posibilidad dentro de una carrera que ya había tomado impulso en la música.</p><p>&nbsp;</p><p>“Tiritando” y el disco de oro</p><p>Pero si había una canción que inevitablemente debía aparecer en una conversación con Donald en aquel verano de 1971, era “Tiritando”.</p><p>El cronista de Ecos Diarios no dejó pasar la oportunidad de preguntarle por aquel éxito. Donald respondió que continuaba cantándolo con el mismo entusiasmo que al principio.</p><p>La conversación también pasó por Compañeros y Scaba vadi vidu. Y justamente en aquellos días se había producido otro acontecimiento importante en su carrera: el sello RCA Víctor le había entregado el disco de oro por haber alcanzado el millón de placas vendidas, según consignó el periódico.</p><p>La cifra ayuda a comprender por qué aquella visita a Necochea podía generar una sala llena y una recepción particularmente entusiasta. Donald no era simplemente un cantante que estaba promocionando una película: era uno de los artistas más populares de la época.///</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RqMNzMsIYKZzeNwj4yaDHYRLUcA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/donald.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El popular autor de “Tiritando”, llegó a la ciudad en enero de 1971 para presentar en el Cine Gran Sud su primera película: “En una playa junto al mar”]]>
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                                <updated>2026-10-03T21:26:24+00:00</updated>
                <published>2026-10-03T21:26:21+00:00</published>
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            El censo de 1881
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5pU1rMEUIe7C4OVQ2ikzDhcDsOE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/historia_1961.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>--</p><p>En octubre de 1881, en el pueblo de Necochea vivían apenas 18 familias, mientras que otras 458 se distribuían por el resto del partido. En total, la población urbana recién fundada alcanzaba los 139 habitantes, que ocupaban 61 casas construidas de madera, paja o ripia. No había ninguna vivienda de azotea.</p><p>En la zona rural el panorama habitacional era diferente: se registraban 27 casas de azotea y 769 construcciones de madera, paja y otros materiales. De los 3.361 habitantes que tenía entonces el partido, sabían leer y escribir 335 argentinos y 381 extranjeros. En cambio, no sabían hacerlo 1.270 argentinos y 205 extranjeros.</p><p>El mismo censo daba cuenta de la ausencia casi absoluta de actividad agrícola. Necochea no tenía tierras sembradas y tampoco contaba con plantaciones, ni siquiera de hortalizas. No poseía, además, instrumentos de agricultura.</p><p>La riqueza del distrito estaba entonces vinculada principalmente con la ganadería. Vacunos, lanares y yeguarizos abundaban en los campos. En materia industrial, el relevamiento registraba una carpintería cuyo capital ascendía a 45.000 pesos y que empleaba a siete obreros.</p><p>&nbsp;</p><p>Un plano para la nueva ciudad</p><p>Dos años después, en 1883, por disposición de Ángel Ignacio Murga se publicó un plano del pueblo de Necochea, con sus solares, quintas y chacras. El documento constituye uno de los primeros registros históricos de la ciudad y conserva numerosas referencias sobre aquellos primeros años.</p><p>Al pie del plano quedaron asentadas las inauguraciones de algunas de las instituciones y obras de la naciente población: la Iglesia del Carmen, el cementerio, los corrales de abasto y la cárcel pública, todas fechadas el 4 de septiembre de 1883, mientras que la Municipalidad figura simplemente con el año 1883.</p><p>Murga también aprovechó la publicación para ofrecer sus servicios en la compra y venta de propiedades. Invitaba a sus conocidos a encargarle operaciones sobre “fincas, quintas y chacras en los mejores parajes de este pueblo sobre la ribera del mar y puerto”.</p><p>El documento describía, además, distintos sectores destinados a actividades que acompañaban el crecimiento de la localidad. Mencionaba como “valioso terreno” el puerto de descarga de buques en la boca del Quequén, mientras que una quinta y una chacra, junto con un sobrante de tierras sobre el río Quequén, estaban destinadas a corrales de abasto y potreros municipales.</p><p>Las chacras 48 y 49 habían sido reservadas para un circo. El plano también dejaba constancia del proceso de mensura: había comenzado el 6 de septiembre y terminado el 11 de octubre de 1883.</p><p>Al día siguiente, el 12 de octubre, se inauguró la plaza con una fiesta en la que, según el documento, hubo banderas, cohetes y carne con cuero. Participaron José Maríz Muñiz, José María Benítez, Victorio de la Canal, Nicanor Duarte, Benedicto Calcagno, Segundo Murga, Abudemio Santillán, José Querencio y Julián Azúa, además de numerosos vecinos de parajes cercanos.</p><p>Los vecinos acordaron darle a la plaza el nombre de Dardo Rocha, en reconocimiento a quien había impulsado la fundación de Necochea durante su gobierno y, según consta en el propio plano, había prometido desde 1877 cooperar con ese objetivo y cumplido su promesa.Ese mismo día se otorgó la posesión de algunos solares a Nicanor Duarte Muñoz y compañía, Julián Azúa y Benedicto Calcagno.</p><p>&nbsp;</p><p>El comienzo de la agricultura</p><p>El cambio comenzó a advertirse al año siguiente. En 1884, tres años después de la fundación de Necochea, el distrito obtuvo sus primeras cosechas. Se cultivaron trigo, cebada, maíz, alfalfa y legumbres.</p><p>Los primeros ensayos demostraron que las tierras eran aptas para la actividad agrícola. En las chacras del distrito llegaron a cosecharse 300 fanegas de trigo, un volumen que comenzó a mostrar las posibilidades de una actividad que hasta poco tiempo antes prácticamente no existía.</p><p>También en 1884 comenzaron a levantarse los cimientos de un gran molino, propiedad de Julián Gámez. La iniciativa parecía responder a una necesidad evidente: contar con una infraestructura que acompañara el desarrollo de los cultivos y diera impulso a la agricultura.</p><p>Con el paso del tiempo llegaron nuevas herramientas y maquinarias. Se introdujeron en Necochea numerosas máquinas de segar y una trilladora a vapor, que permitieron ampliar la capacidad productiva.</p><p>El crecimiento fue rápido. En apenas dos años, la agricultura había tomado un impulso considerable y las cosechas alcanzaban las 18.000 fanegas de cereales.</p><p>Así, el distrito que en 1881 no tenía una sola tierra sembrada ni instrumentos para trabajarla comenzó a transformar su perfil productivo. La ganadería había sido la principal riqueza de aquellos primeros tiempos, pero los ensayos iniciados en 1884 marcarían el comienzo de una actividad que con los años se convertiría en uno de los pilares económicos de Necochea.///&nbsp;</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5pU1rMEUIe7C4OVQ2ikzDhcDsOE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/historia_1961.webp" class="type:primaryImage" /></figure>De acuerdo al primer relevamiento realizado en el año de la fundación, en el pueblo sólo vivían 18 familias y la incipiente población contaba con 139 habitantes]]>
                </summary>
                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-09-26T18:42:32+00:00</updated>
                <published>2026-09-26T18:36:30+00:00</published>
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            El Zorro en el Parque Miguel Lillo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VlI5AWSQ-QqgKY_L40ICSL1CRk8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/el_zorro.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Archivo</p><p>&nbsp;</p><p>“Primicia en la Costa. Directamente desde Estados Unidos a Necochea”, decía el aviso publicado en la página 5 de Ecos Diarios del sábado 11 de enero de 1975. Quien llegaba era nada menos que Guy Williams, el mismísimo Zorro.</p><p>Esa misma tarde y al día siguiente el Zorro se presentó en el Anfiteatro del Parque Miguel Lillo con su caballo Tornado, el Sargento García y el Capitán Monasterio. Aunque tal vez en la memoria de los niños que asistieron al espectáculo, los recuerdos no coincidan precisamente con la imagen de los personajes que aún hoy se pueden ver por la televisión.</p><p>&nbsp;</p><p>Un Zorro argentino</p><p>El Zorro se emitió en Estados Unidos entre 1957 y 1959 y recién en 1968 se pudo ver en la televisión argentina. Fue tal su éxito que en 1973 se organizó una visita promocional del actor a nuestro país.</p><p>El fanatismo de los argentinos hizo que Williams volviera ese mismo año acompañado por Henry Calvin, el actor que interpretó al entrañable Sargento García. Tras esa segunda gira por ciudades del país, el Zorro se comenzó a “argentinizar”.</p><p>Por eso, aquella visita “directamente de Estados Unidos a Necochea” en enero de 1975 era más un inocente truco de marketing que una realidad.</p><p>Tal vez para ese momento Guy Williams ya había decidido convertirse en argentino, aunque hace 50 años no existiera esa frase tan común por estos días: “un argentino nace donde quiere”.</p><p>En realidad aún faltaban tres años para que conociera a Araceli Lizaso, una joven actriz argentina que lo unió definitivamente al país. Con ella se instaló en Potrero de los Funes, San Luis.</p><p>Durante un tiempo, se presentó en funciones en vivo junto a Fernando Lúpiz, quien interpretaba al Capitán Monasterio, dentro del Circo Real Madrid, donde fue ovacionado por nuevas generaciones de fanáticos.</p><p>También intentó relanzar su carrera con una película, “El Zorro vivo o muerto”, con producción de Palito Ortega, pero el proyecto se canceló. Decepcionado, Williams regresó a los Estados Unidos brevemente, aunque poco después volvió a Buenos Aires para quedarse definitivamente.</p><p>Y fue aquí, en Argentina, donde falleció el 30 de abril de 1989.</p><p>&nbsp;</p><p>El Zorro en Necochea</p><p>En su edición del domingo 12 de enero, en su sección Hola Verano, Ecos Diarios publicó un artículo titulado: “Difícil cacería del Zorro”.</p><p>Como era habitual en esa informal sección veraniega, el cronista escribía en primera persona sus peripecias para acceder a los artistas que visitaban la ciudad. Y con Guy Williams no fue diferente.</p><p>El actor estaba alojado en el Residencial León, de la avenida 79, y dormía cuando el periodista llegó para entrevistarlo.</p><p>Por eso, cuando finalmente accedió a la nota, apareció vestido sólo con una bata y pidió que no le tomaran fotografías.</p><p>“Yo siento un profundo amor y respeto por los niños. Ellos hicieron posible que, luego de casi quince años que no personifico al Zorro, éste aún siga siendo tan popular como hace tres décadas atrás”, dijo Williams, que hablaba bien italiano, pero no tan bien el español.</p><p>Tal vez muchos no lo sabían, pero el nombre real del actor era Armando Joseph Catalano y si bien había nacido en Nueva York, su ascendencia era italiana.</p><p>Aunque todo el mundo lo vinculaba con el Zorro, para 1975 Williams ya había desarrollado toda su carrera en televisión: participó de varios capítulos de Bonanza y fue uno de los protagonistas de Perdidos en el Espacio.</p><p>“Sé montar un caballo como el mejor. Manejo con destreza la espada. Tengo algo de atleta. De no haber sido así, difícilmente hubiera podido triunfar”, le dijo a Ecos Diarios.</p><p>Luego, desfiló por las calles de Necochea disfrazado del Zorro sobre la autobomba de los Bomberos y ofreció exhibiciones de esgrima en el Anfiteatro ante una multitud de niños enardecidos por el personaje.</p><p>Con los años Williams se transformaría en un argentino más y comenzaría a tejerse una leyenda urbana de que murió solo en la Argentina, pobre y deprimido por la falta de trabajo. Araceli Lizaso, el amor de su vida, negó esa versión años más tarde: “Guy no estaba pobre, no estaba solo. Su muerte fue un accidente en una época donde no había comunicación”.</p><p>El actor falleció de un aneurisma y fue encontrado sin vida varios días después. Por las dificultades de comunicación que menciona la actriz, pocos se enteraron de su fallecimiento.</p><p>Por ello, del funeral se ocupó Fernando Lúpiz, el actor con el que realizó la exhibición de esgrima en Necochea.</p><p>Mirtha Legrand acompañó a Lúpiz al sepelio y luego recordaría en su programa: “Yo fui al entierro. Éramos dos personas. Me impresionó, porque sobre el ataúd le habían puesto la bandera de los Estados Unidos”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VlI5AWSQ-QqgKY_L40ICSL1CRk8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/el_zorro.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En enero de 1975 Guy Williams realizó dos exhibiciones en el Anfiteatro. Por aquellos días el actor ya comenzaba a considerar a la Argentina su lugar en el mundo]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
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                <published>2026-09-20T02:36:28+00:00</published>
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            El intendente que gobernó en dos siglos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YagkCavmHht87hjBDfU-InnOY0k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/fernando_gonzalez_quiroga.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSE FLORES</p><p>Redacción</p><p>&nbsp;</p><p>En octubre de 1903 culminaba el tercer período de gobierno municipal de Fernando González Quiroga, un dirigente que quedó en la historia de Necochea por una particularidad: fue el único jefe comunal que gobernó en dos siglos diferentes.</p><p>A 123 años de aquel último período al frente de la Municipalidad, su figura permite también recordar una etapa en la que los vecinos todavía no elegían directamente a sus intendentes. En las primeras décadas de la historia local, la designación de las autoridades municipales estaba vinculada a las decisiones y los intereses de los gobiernos provinciales y nacionales.</p><p>Al repasar la lista de intendentes de aquellos años aparecen numerosos comisionados, algunos de los cuales permanecieron apenas unos meses en el cargo. En esa extensa nómina sobresalen unos pocos nombres por la importancia de sus gestiones y, en particular, aquellos que llegaron a gobernar el municipio en reiteradas oportunidades.</p><p>Sólo cinco vecinos ejercieron la intendencia en tres períodos diferentes: el fundador Ángel I. Murga, Fernando González Quiroga, Alfredo Butty, Ramón Arriaga y Hugo Yelpo.</p><p>González Quiroga fue el primero de ellos en alcanzar esa marca. Pero su trayectoria tuvo además una característica que lo distingue del resto: fue intendente en el siglo XIX y volvió a ocupar el cargo en los primeros años del siglo XX.</p><p>Su primer período se extendió de septiembre de 1893 a noviembre de 1895. Luego volvió a gobernar entre diciembre de 1898 y diciembre de 1900 y, finalmente, entre marzo y octubre de 1903.</p><p>&nbsp;</p><p>Un personaje poco conocido</p><p>Es poco lo que se conoce actualmente sobre González Quiroga, de quien quedaron escasos registros en las historias de los primeros años de Necochea.</p><p>Había llegado a la ciudad en 1883 y cinco años más tarde integró la comisión municipal presidida por Adolfo Vidal. También formaban parte de ese cuerpo Roberto Somaini, Tomás Aquerreta, Ildefonso Pérez, J. Toledo y Zoilo Leiva.</p><p>Aquella comisión dispuso la realización de un censo municipal que permitió conocer algunos datos sobre la población y la producción del partido. El relevamiento estableció que Necochea contaba con unos 10.000 habitantes y registró, entre otros datos, 30.000 fanegas de trigo cosechadas, 44.700 vacunos marcados, 75.000 yeguarizos, 1.990.300 ovejas señaladas, 3.600 bueyes, 4.500 avestruces y “45 indios mansos”.</p><p>González Quiroga permaneció en aquella comisión hasta 1891, cuando entró en vigencia la Ley Orgánica de las Municipalidades y fue designado como primer intendente de la ciudad el doctor Alberto Nazarre.</p><p>Al año siguiente, González Quiroga fue designado comandante militar del partido, función que desempeñó hasta 1893.</p><p>Ese año, cuando Lucio Vicente López fue designado interventor de la provincia de Buenos Aires, González Quiroga llegó sorpresivamente a la intendencia. Así comenzó su primer período de gobierno municipal, que se prolongó desde septiembre de 1893 hasta noviembre de 1895.</p><p>Durante esos años comenzaron las plantaciones de eucaliptus en las avenidas de la ciudad, una de las intervenciones urbanas que quedaron asociadas a aquella primera etapa de su gestión.</p><p>&nbsp;</p><p>La bandera del batallón</p><p>Su nombre volvió a aparecer en la historia local pocos años después.</p><p>El 3 de julio de 1897 se dispuso la disolución del Batallón 1º de Guardias Nacionales de Necochea. En esa oportunidad, la bandera de la unidad fue entregada en custodia a la Municipalidad por los capitanes Ángel Pongibobe, Fernando González Quiroga y Domingo C. Sintas, junto con el sargento mayor Eduardo Botto.</p><p>La bandera permanece actualmente en el Museo Histórico Regional, como uno de los testimonios materiales de aquella primera etapa de la historia institucional de Necochea.</p><p>&nbsp;</p><p>Una ciudad que buscaba crecer</p><p>Durante el segundo período de gobierno de González Quiroga, en 1900, se conformó una comisión de vecinos para estudiar “el problema del ejido”. La iniciativa contemplaba el ensanche de ese espacio y derivó en la elaboración de un plano.</p><p>También durante esos años se realizaron trabajos de embellecimiento en la plaza Dardo Rocha. El espacio fue cercado con cadenas abandonadas de varios barcos náufragos, sostenidas por postes de ñandubay que pertenecían a otras embarcaciones.</p><p>En 1901, González Quiroga fue elegido diputado provincial. Desde ese lugar continuó interviniendo en cuestiones vinculadas con el desarrollo de Necochea.</p><p>De sus diferentes pasos por el gobierno municipal quedaron asociadas varias obras consideradas importantes para aquella época, entre ellas la construcción del hipódromo, la nivelación de calles y su afirmado con tosca y la refacción completa del cementerio.</p><p>Como diputado provincial patrocinó junto con sus colegas Salas, Palacios y Amadeo una ley que estableció una importante rebaja en el precio de las tierras del ejido.</p><p>La medida benefició a los pobladores en más de un millón de pesos y estableció que el 30% del excedente obtenido debía destinarse a obras de progreso local. Posteriormente, el senador López Cabanillas impulsó que ese porcentaje alcanzara al total del excedente.</p><p>Los recursos resultantes permitieron avanzar posteriormente en obras de importancia para la ciudad, entre ellas la construcción del edificio municipal y la rambla del balneario.</p><p>El último capítulo de González Quiroga como intendente comenzó en marzo de 1903 y terminó en octubre de ese mismo año. Con su salida del gobierno municipal concluyó también una trayectoria singular: había sido jefe comunal en tres oportunidades y, sobre todo, había gobernado Necochea en dos siglos distintos.</p><p>En una época en que los intendentes no eran elegidos directamente por los vecinos y en la que los gobiernos municipales podían cambiar con frecuencia, la permanencia de su nombre en tres períodos constituye uno de los capítulos particulares de los primeros años de la historia institucional de Necochea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YagkCavmHht87hjBDfU-InnOY0k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/fernando_gonzalez_quiroga.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En octubre de 1903 culminaba el tercer período de gobierno municipal de Fernando González Quiroga, el jefe comunal que gobernó tanto en el Siglo XIX como en el XX]]>
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                                <updated>2026-09-13T02:11:36+00:00</updated>
                <published>2026-09-13T02:10:16+00:00</published>
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            El largo sueño de Quequén
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A3jKlVtG5tZefFuWrsARwF9zFUM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/historia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juan José Flores</p><p>Redacción</p><p>&nbsp;</p><p>La fecha resulta significativa porque durante mucho tiempo se había tomado como referencia el 31 de diciembre de 1889, cuando comenzó la venta de los primeros lotes. Pero aquella operación inmobiliaria se produjo más de tres décadas después de que apareciera, por primera vez, la idea de establecer una población en este lugar.</p><p>Entre aquella reunión de 1854 y la venta de los primeros terrenos pasaron casi 35 años. En ese período hay menos documentación, pero sí quedaron algunos indicios de lo que se pretendía construir. El proyecto no apuntaba simplemente a crear un pequeño pueblo, sino que hablaba de una gran ciudad y puerto.</p><p>En 1889, la compañía Ciudad de Quequén encargó al agrimensor Eugenio Moy el trazado de la nueva población. La empresa estaba presidida por Hugo A. Bunge y tenía entre sus principales accionistas a Manuel J. Guerrico.</p><p>El plano mostraba una propuesta ambiciosa para aquellos años. Preveía numerosas plazas, un parque público, un hipódromo y una estación ferroviaria. También contemplaba servicios que para la época parecían propios de una ciudad mucho más desarrollada: iluminación, mercados, una red de tranvías, agua corriente y teléfono.</p><p>El proyecto de aquella ciudad ideal no llegó a concretarse tal como había sido pensado. En julio de 1932 se declaró la caducidad del expediente y con ello comenzó a cerrarse formalmente aquella iniciativa. Para entonces, sin embargo, Quequén ya tenía una vida propia y había dejado de ser solamente un proyecto sobre un plano.</p><p>En 1934, el ingeniero civil Daniel C. Gowland realizó el replanteo definitivo de la planta urbana.</p><p>&nbsp;</p><p>Los primeros pobladores</p><p>Mucho antes de que Quequén tuviera los edificios, comercios e instituciones que marcarían su crecimiento, fueron los primeros pobladores quienes comenzaron a darle forma a la localidad.</p><p>Entre ellos aparece Ezequiel Gil, quien se instaló en 1879 y abrió el comercio de ramos generales La Fundadora, en la esquina de las actuales calles 560 y 519. Su nombre quedó asociado a aquellos primeros años, cuando establecer un comercio en esta zona significaba también contribuir a formar un núcleo de población.</p><p>La memoria de Quequén conserva además los nombres de Paulino Ruiz, Bernardino Alonso, Carlos Sanota, Jorge Abásolo y Francisco Carrizo, entre otros vecinos que participaron de aquellos primeros tiempos.</p><p>Con el paso de los años comenzaron a aparecer las instituciones y los servicios que fueron dando una estructura más definida a la localidad.</p><p>El ferrocarril fue uno de los primeros grandes cambios. El 1º de agosto de 1882 llegó a la estación de Quequén el primer tren de pasajeros. La conexión ferroviaria resultaría fundamental para una población que aspiraba a convertirse en un centro vinculado al puerto y al movimiento comercial de la región.</p><p>En octubre de 1890 comenzó a funcionar la primera escuela primaria, la Escuela Nº 12. Para que pudiera abrir sus puertas fue fundamental el aporte del comerciante José Paz y Lema, quien cedió una propiedad para su funcionamiento.</p><p>Pocos años después, en 1895, abrió sus puertas el Hotel Balneario, propiedad de Larraburu y Arana. Más adelante pasó a llamarse Hotel Quequén. Su ubicación en la zona portuaria hizo que durante décadas fuera uno de los establecimientos característicos del lugar. La construcción todavía permanece como uno de los testimonios de aquella época.</p><p>La vida religiosa también fue ocupando un lugar importante. El 2 de febrero de 1902, el obispo diocesano monseñor Juan N. Terreno bendijo la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, levantada gracias a una donación de la familia Guerrico.</p><p>La presencia policial se estableció poco después. En 1903 se creó el destacamento de Quequén, que en mayo de 1911 fue elevado a la categoría de subcomisaría. Su primer jefe en esta nueva etapa fue el oficial Martín Benítez.</p><p>Para entonces, la localidad ya mostraba un crecimiento importante. El 23 de diciembre de 1913 fueron aprobados nuevos planos y, al año siguiente, Quequén superaba los 4.000 habitantes.</p><p>Las crónicas de aquellos años permiten imaginar una localidad muy distinta de la actual. Había edificios públicos de dos pisos, entre ellos la Municipalidad y la Subprefectura, una rambla, hoteles y grandes comercios. Entre estos últimos se encontraban La Euskalduna, de Bilbao y Jaca, y El Fundador, de Baltasar Herrera.</p><p>También las plazas fueron ocupando un lugar en la vida cotidiana. El 24 de septiembre de 1918, durante las fiestas patronales, se inauguró la Plaza Hipólito Yrigoyen.</p><p>El vínculo entre el ferrocarril y el puerto tuvo otro momento importante en diciembre de 1922, cuando el presidente Marcelo T. de Alvear visitó Quequén para inaugurar el ramal ferroviario que comunicaba la estación con el puerto.</p><p>Para entonces, aquella idea de convertir a Quequén en una gran ciudad y puerto ya había atravesado distintas etapas. Algunos proyectos habían quedado en el camino, pero el movimiento comercial, el crecimiento de la población y la construcción de nuevas instituciones habían dejado una realidad que iba mucho más allá de los planos originales.///&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A3jKlVtG5tZefFuWrsARwF9zFUM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/historia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Se cumplen 38 años del día en que un grupo de vecinos decidió buscarle al pueblo algo que le faltaba: una fecha de fundación]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-09-05T21:56:57+00:00</updated>
                <published>2026-09-05T21:56:55+00:00</published>
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            El partido de Necochea cumple 161 años
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/G25E7hYkP5l2foWMANdmesDBb44=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/partido_neco_161_i.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Archivo</p><p>Ecos Diarios</p><p>--</p><p>El martes el Partido de Necochea cumplirá 161 años. Fue creado el 31 de agosto de 1865 y tenía una extensión de 7.130 kilómetros cuadrados, 2.339 kilómetros cuadrados más que en la actualidad.</p><p>Sesenta y seis años después, en 1931, el partido ya tenía una población de 45.000 habitantes y unas 331.000 hectáreas sembradas de trigo, lino, avena, cebada, centeno y maíz.</p><p>Otras 260.000 hectáreas estaban pobladas por 197.517 vacunos, 381.888 lanares y 83.138 yeguarizos.</p><p>Indudablemente, aquel viejo Partido de Necochea era netamente rural. Aunque el turismo ya sentaba sus bases en la naciente Villa Díaz Vélez.</p><p>Hace 95 años el partido no solo era más extenso, también contaban con pueblos que hoy pertenecen a San Cayetano, como esa misma localidad y las estaciones de Defferrari y Cristiano Muerto.</p><p>&nbsp;</p><p>En el corazón</p><p>Hasta 1958 el límite entre Necochea y Tres Arroyos fue el arroyo Cristiano Muerto. En tanto, el arroyo Zabala, hoy límite con San Cayetano, atravesaba en aquella época nuestro distrito.</p><p>El límite con Adolfo Gonzales Chaves, hoy de unos pocos kilómetros, comprendía entonces gran parte del noroeste de nuestro distrito.</p><p>La estación Defferrari, en la actualidad dentro del territorio de San Cayetano, se encontraba hasta entonces en el centro de nuestro partido.</p><p>Pertenecía a la red del Ferrocarril Sud y era una estación de intenso movimiento. Punto de empalme de los ramales Necochea a Tres Arroyos, Tandil-Defferrari, Copetonas y Orense-Defferrari, con arribo de trenes de carga y pasajeros.</p><p>Se encontraba esta estación en una de las zonas más productivas de nuestro distrito. De acuerdo a una publicación de los años 30, la edificación del pueblo era escasa. “Está constituida por una gran casa de comercio, de los señores J. Ibarra y Cía., hotel, herrería, panadería, algunos negocios de menor cuantía, escuela, destacamento de policía y un reducido número de casitas modestas destinadas en su mayoría a viviendas del personal ferroviario”.</p><p>“La totalidad de los edificios son de material y pertenecen al doctor Luis Defferrari, hallándose ubicados en campo de su propiedad”, señalaba la nota.</p><p>“Hace buen tiempo que debería haberse creado un pueblo y a muy seguro de que de haber ocurrido eso, hoy Defferrari no sería simplemente una estación sino una localidad con vida propia y de mucho porvenir”.</p>El Partido fue creado el 31 de agosto de 1865<p>&nbsp;</p><p>San Cayetano</p><p>El pueblo más grande del interior del partido de Necochea fue, hasta que obtuvo su autonomía, San Cayetano.&nbsp;</p><p>Fue fundado en 1909 por Pedro N. Carrera, un tresarroyense que secundado por Agustín Lizardi, decidió impulsar la creación de la población junto a la estación San Cayetano, ubicada en la línea que unía Necochea y Tres Arroyos.</p><p>Según registros de la época, allá por 1913, las planchadas de la estación del Ferrocarril Sud contenían pilas de cereal que sumaban un millón de bolsas.</p><p>Las vías que pasaban por San Cayetano eran uno de los tramos férreos más extensos del distrito, ya que continuaban hacia Defferrari y luego a Lumb, Juan N. Fernández, Claraz y La Negra, todas estaciones del extenso partido de Necochea.</p><p>Lumb era entonces una próspera estación, un pueblo que creció mientras el ferrocarril existió y que luego decayó con la desaparición del tren.</p><p>Tras la autonomía de San Cayetano, Juan N. Fernández heredó el segundo puesto como la población más grande del distrito, detrás de Necochea, al menos hasta la anexión de Quequén.</p><p>Allá por los años 30 llegó a tener 6.000 habitantes, 3.279 más que en el último censo. Un reflejo de su impulso era el hecho que contaba con cines, teatro y dos periódicos: “Tribuna” y “El Independiente”.</p><p>Cerca de allí, Claraz también crecía por impulso del ferrocarril y de la producción agropecuaria. En 1916 la localidad llegó a contar con una Asociación de Fomento que fue creada por el mismo Nicasio Ocampo, fundador del pueblo.</p><p>En aquellos años La Dulce y Ramón Santamarina también eran estaciones de trenes. Las vías de Nicanor Olivera continuaban desde Defferrari hacia Lobería, mientras que Santamarina se encontraba en el tramo que unía Defferrari con Energía.</p><p>Pero la desaparición del ferrocarril llevó a muchos de esos pueblos al borde de la desaparición. Muchos redujeron notablemente su población y otros pasaron al nuevo partido de San Cayetano en 1958.</p><p>Hoy muchos vecinos nacidos en aquel viejo y extenso partido de Necochea, recuerdan con nostalgia a sus pueblos, que ya no existen o no pertenecen más al distrito.///</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/G25E7hYkP5l2foWMANdmesDBb44=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/partido_neco_161_i.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Fue creado el 31 de agosto de 1865. Tenía 2.339 kilómetros cuadrados más que en la actualidad]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-08-30T12:29:50+00:00</updated>
                <published>2026-08-29T22:47:45+00:00</published>
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        <title>
            El estreno de una película que convocaba a varios artistas
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        <link rel="alternate" href="https://elecos.com.ar/el-estreno-de-una-pelicula-que-convocaba-a-varios-artistas" type="text/html" title="El estreno de una película que convocaba a varios artistas" />
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8YstKQLm6wyC4kLSKEyadpCM2Sg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/bauleo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Archivo</p><p>Ecos Diarios</p><p>&nbsp;</p><p>El sábado 4 de mayo de 1974 se estrenó en Necochea una película que daría origen a una serie de filmes icónicos del cine nacional: la de los Superagentes.</p><p>Ese día, varias estrellas del espectáculo reconocidas en todo el país llegar a la ciudad para asistir a la premiere de la película “La gran aventura”.</p><p>Graciela Alfano, Julio de Grazia, Roberto Escalada, Gilda Lousek, Susana Fontana, Lucho Avilés, Inés Moreno, Iván Grondona, Tristán Díaz Ocampo y Juan Barbieri participaron del estreno exclusivo de la película dirigida por Emilio Vieyra.</p><p>La premiere se realizó en el Cine Ocean ante gran cantidad de público.</p><p>El evento se produjo a partir de las gestiones realizadas por la Junta Vecinal Playas de Necochea, que tenía entre sus miembros al actor Ricardo Bauleo.</p><p>Bauleo, que era uno de los protagonistas de la película de Vieyra, había realizado las dos temporadas anteriores en el Teatro 83 de la Villa Díaz Vélez y logrado un vínculo especial con los necochenses.</p><p>&nbsp;</p><p>El origen de un ícono</p><p>Aunque no pertenece a la serie de Los Superagentes, “La gran aventura” fue el antecedente, ya que tenía como protagonistas a tres agentes interpretados por Victor Bo, Ricardo Bauleo y Julio De Grazia.</p><p>En esa producción de 1974 los agentes se llamaban Apolo, Hércules y Centauro. Luego, ya con el nombre de Superagentes, se llamarían Tiburón, Delfín y Mojarrita.</p><p>Si bien “La gran aventura” no tuvo escenas filmadas en Necochea, sí existían vínculos que ligaban a Vieyra y los actores con la ciudad.</p><p>Los paisajes necochenses fueron escenario a varias producciones cinematográficas. Vieyra ya había filmado aquí algunas escenas de “Gitano”, con Sandro y “Los mochileros”, con Víctor Bo, Bauleo y Susana Giménez.</p><p>&nbsp;</p><p>Sabor necochense</p><p>Gran parte del mérito de que Vieyra filmara en Necochea la tuvo Roberto Fernández, quien a los 19 años se había hecho cargo del Cine Gran Sud, que había construido su padre Dositeo Fernández junto a Ramón Boga y el ingeniero Justino Tersoglio.</p><p>Dotado del mismo espíritu progresista que su padre, “Tito” Fernández encaró la construcción de otra moderna sala en la Villa balnearia: el Cine Gran Ocean.</p><p>Esta sala fue inaugurada el 8 de enero de 1957.</p><p>Poco después, se sumaba a la sociedad Juan José Valdettaro y el grupo expandía su operatoria, al adquirir la explotación de las salas que hasta ese momento estaban a cargo de la empresa de Alfredo Sanz: el Cine Teatro París, el Atlantic y el Gran Playa (inaugurado en 1958).</p><p>La empresa “Fernández Boga S.A”, a la que también se sumó Ramón Boga hijo, llegó a explotar salas en Tandil y Bahía Blanca, y amplió sus actividades comerciales con la distribución de películas nacionales y extranjeras en la zona sur de la Argentina.</p><p>Pronto también contrataron la sala del Auditórium Casino y las de la Galería de los Teatros, el Piso de Deportes del Club Rivadavia, el Teatro Plaza y otros recintos aptos para ofrecer espectáculos.</p><p>El prestigio de la firma ante los sellos productores, permitió que dos películas se filmaran en Necochea en el verano de 1969-1970: “Los Mochileros”, que significó el debut cinematográfico de Susana Giménez, y “Gitano”, con Sandro y Soledad Silveyra.</p><p>El 11 de diciembre de 1969, en la casa de Tito Fernández, en la calle 6 Nº 4252, Sandro recibió a la prensa y comentó que se sentía cómo durante la filmación, porque el realizador Emilio Vieyra le permitía actuar como él quería. “Lo ultimo que debemos perder es la humanidad, para lo cual no podemos colocarnos espalda con espalda”, dijo Roberto Sánchez en la entrevista.</p><p>Antes del final del verano de 1970, Vieyra regresó para filmar en nuestras playas la ya legendaria “Los Mochileros”, con Susana Giménez, Ricardo Bauleo, Víctor Bo, Soledad Silveyra y Linda Peretz, entre otros.///</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8YstKQLm6wyC4kLSKEyadpCM2Sg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/bauleo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En 1974, estrellas del espectáculo llegaban para la premiere de “La gran aventura”]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-08-23T04:34:52+00:00</updated>
                <published>2026-08-23T04:33:48+00:00</published>
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            Una década de crecimiento
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        <link rel="alternate" href="https://elecos.com.ar/una-decada-de-crecimiento-2" type="text/html" title="Una década de crecimiento" />
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8q5CBQwnFunHJ50VVpK1LigPk_U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/1930_y_1940.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Según el periódico El Baluarte, la primera publicación periodística que se publicó en la ciudad, "en 1889 aún no había edificios públicos" en Necochea.</p><p>El antiguo periódico también da testimonio de que en 1890 la Municipalidad dona al Consejo Escolar la "Manzana Escolar".</p><p>De acuerdo con la misma fuente, en 1889 los necochenses "piden incansablemente al gobierno nacional el ferrocarril, la escrituración del ejido, el puerto y un banco".</p><p>El primer paso fue el arribo del tren, en 1894, y desde entonces la ciudad comenzó a crecer lenta, pero imparable. Cincuenta años después, se produjo uno de los momentos de mayor crecimiento de la ciudad.</p><p>En 1939 se inauguró el nuevo edificio de la Municipalidad y la ampliación de la Rambla.</p><p>También comenzaba la obra de remodelación del templo parroquial, mientras que la Usina Popular Cooperativa iniciaba la prestación de servicios en nuestra comunidad.</p><p>Década de crecimiento</p><p>Dos grandes obras proyectadas y licitadas por el intendente Alejandro Calzada: la pavimentación de la villa Díaz Vélez y el empedrado del boulevard Pellegrini (parte de la actual avenida 59), fueron concluidas durante el gobierno de José Pucciarelli.</p><p>Este político, cuya firma aparece aún en el frente de muchos edificios, debido a que era constructor, gobernó la ciudad durante 10 años, entre septiembre de 1930 y 1940.</p><p>Un año antes de dejar el cargo, el intendente logró concretar una de sus obras más emblemáticas: el nuevo edificio de la Municipalidad de Necochea. Hasta entonces el gobierno municipal tenía su sede en el edificio inaugurado el 25 de mayo de 1910 en la actual esquina de avenida 58 y calle 61, al lado del templo parroquial.</p><p>El 1939 se inauguró el nuevo edificio de la Municipalidad de Necochea. Unas semanas más tarde comenzaron las tareas de ampliación del templo parroquial.</p><p>Aquel año también se producía un importante avance en las comunicaciones, ya que desde la Unión Telefónica se trabajaba poner en funcionamiento un nuevo sistema de telefonía que remplazaría el de magneto por el de batería central.</p><p>El 13 de enero de 1939, el gobernador Manuel Fresco llegó a la ciudad para inaugurar el nuevo edificio de la Municipalidad. Según la crónica periodística, en el arco del Puente Colgante se había instalado un cartel que decía "Bienvenido".</p><p>El gobernador llegó en automóvil desde Mar del Plata. Una caravana lo acompañó en el ingreso a la ciudad del Cadillac negro de la gobernación. Acompañaba a Fresco su esposa Raquel Monasterio.</p><p>Fresco y su comitiva se dirigieron hacia el Royal Hotel, donde iba a pasar el fin de semana.</p><p>Además del edificio del Palacio Municipal, Fresco inauguró la ampliación de la Rambla Municipal.</p><p>El nuevo “palacio”</p><p>Según la crónica publicada el 14 de enero de 1939 en Ecos Diarios, "Fresco llegó con su comitiva al nuevo Palacio Municipal, en cuya entrada fue recibido por las autoridades de la comuna y miembros de la comisión de recepción".</p><p>"En el hall principal, el mandatario previas las presentaciones de estilo, recibió el saludo de las delegaciones de entidades locales adheridas a la recepción", añadía el artículo. "La bienvenida estuvo a cargo del jefe de la comuna, quien leyó un discurso, hablando a continuación el señor Francisco Cortesano".</p><p>Frente al Palacio Municipal se habían congregado los abanderados de las colectividades extranjeras, 200 niños de las escuelas y 50 maestras, profesoras del Colegio de Hermanas, el cuerpo de Boy Scout, la banda de la Policía de la Provincia y el público, en total unas 700 personas.</p><p>El cura y vicario foráneo Donato Pacella ofició una misa de campaña y luego realizó un breve discurso.</p><p>Inmediatamente el gobernador y su comitiva partieron hacia la Villa balnearia, donde inauguró la obra de ampliación de la Rambla Municipal.</p><p>Allí, luego del acto, se sirvió un almuerzo para 250 personas al que asistieron algunos de los principales referentes de la sociedad necochense de la época.</p><p>El periodista Samuel M. Ortiz leyó un discurso.</p><p>Ampliación del templo</p><p>"Se han iniciado los trabajos de ampliación del templo parroquial de esta ciudad, llevándose a cabo la construcción de una nave lateral, que corresponderá al evangelio", señalaba un artículo publicado en Ecos Diarios en febrero de 1939.</p><p>La obra iba a ser encuadrada dentro del "estilo arquitectónico del templo" y comprendería una superficie de 150 metros cuadrados. "La nueva nave estará en comunicación con la nave central por medio de arcadas, con lo que se conseguirá una mayor capacidad para numerosos actos religiosos en que la iglesia resulta actualmente pequeña", agregaba el artículo.</p><p>"De esta forma se continúa la obra del templo todavía incompleta, pues para su total terminación deberán construirse las naves, prolongar el presbiterio, la cúpula y el crucero", indicaba la nota.</p><p>La ampliación se realizaba por iniciativa del sacerdote Pacella y la financiación se realizaba con el aporte de los fieles y el propio cura.</p><p>Turbulencias</p><p>A partir de los reclamos de la Cámara Comercial e Industrial de Necochea y de la Sociedad de Fomento, la Unión Telefónica anunciaba que se estaban realizando estudios a fin de realizar una importante modernización en el servicio de comunicaciones telefónicas.</p><p>En una nota firmada por el gerente comercial, A. Bugallo, se informaba que se estaban realizando estudios para efectuar el "cambio del sistema actual por el de batería central".</p><p>"Es indudable que, una vez realizados los trabajos inherentes a este cambio, estará Necochea dotada de un equipo moderno, en condiciones de brindar un servicio ampliamente satisfactorio a todos sus abonados, tanto en el servicio local como a larga distancia", precisaba el artículo.</p><p>En aquellos días también comenzaba a prestar su servicio la Usina Popular Cooperativa con un tendido que abarcaba un radio de 64 manzanas del ejido. En la oportunidad Sebastián de María realizaba una exposición sobre el tema ante un numeroso público en la avenida Alsina (59).</p><p>De esta forma, Necochea ingresaba en la década del 40 con nuevas obras y servicios. En julio de 1940 el interventor de la Provincia de Buenos Aires designaba comisionado al doctor Néstor Montangero y se iniciaba un periodo de inestabilidad política que se prolongaba varios años. En los siguientes 10 años, el mismo lapso que Pucciarelli fue intendente, se sucedieron 14 comisionados al frente del gobierno comunal.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8q5CBQwnFunHJ50VVpK1LigPk_U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/1930_y_1940.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Entre 1930 y 1940, durante el gobierno del intendente José Pucciarelli, se construyó el edificio de la municipalidad y se amplió la Rambla]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-08-15T23:31:47+00:00</updated>
                <published>2026-08-15T23:27:39+00:00</published>
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            Díaz Vélez, el primer hospital que hubo en Necochea
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        <link rel="alternate" href="https://elecos.com.ar/diaz-velez-el-primer-hospital-que-hubo-en-necochea" type="text/html" title="Díaz Vélez, el primer hospital que hubo en Necochea" />
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/aSWYRf36hJdBK4x6063Ft6qU7Go=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/10/foto-historia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juan José Flores</p><p>Ecos Diarios</p><p>&nbsp;</p><p>En 1949, una licitación efectuada por la Dirección de Arquitectura provincial anunció una obra de ampliación del Hospital Díaz Vélez por 791.707 pesos. El nosocomio había sido fundado poco después que la ciudad por iniciativa de la Sociedad Protectora de los Pobres de nuestra ciudad.</p><p>La ampliación proyectada a fines de los 40 comprendía un anexo para enfermos infecto contagiosos y fue adjudicada a la empresa constructora de Roco Tomagra.</p><p>Pero el 18 de diciembre de 1950 la Sociedad de Beneficencia decidió el abrupto cierre del nosocomio. Ese fue el último día de actividad.</p><p>Los pocos enfermos que quedaban internados fueron trasladados al Hospital Municipal, que había sido inaugurado unos años antes. En enero de 1955 en varios diarios de la zona se publicó un anuncio de remate.</p><p>Los acreedores habían demandado a la Sociedad de Beneficencia y la</p><p>Justicia dispuso el remate de todas las existencias para satisfacer el reclamo.</p><p>Finalmente, la subasta, a cargo de un martillero de Tres Arroyos, fue suspendida. La Sociedad de Beneficencia había logrado subsistir durante décadas gracias a la contribución de la gente y las subvenciones oficiales</p><p>Pero con el retiro de las subvenciones la Sociedad quedó imposibilitada de atender los servicios del hospital y afrontar los gastos de personal y materiales.</p><p>Al aprobar la subasta, la Justicia no tuvo en cuenta los 50 años que la entidad prestó servicios de asistencia social.</p><p>Finalmente, el Ministerio de Salud provincial se hizo cargo de la existencia del ex hospital y aportó los fondos para el pago de haberes adeudadas.</p><p>Un penoso final</p><p>«Libros desparramados por los pisos, pedazos de cimientos, restos de un pasado labrado en dolor y comprensión humana, ya poco y nada queda de aquello que fue fuente de salvación para muchos enfermos».</p><p>El texto era parte de un artículo publicado el miércoles 26 de diciembre de 1979 en Ecos Diarios y hacía referencia a la demolición del viejo Hospital Díaz Vélez, que en esos días aún permanecía de pie en la intersección de la avenida 42 y Jesuita Cardiel, frente a la Escuela Industrial.</p><p>«Este pedazo ya moribundo de la historia de nuestra ciudad ha sido condenado a la desaparición por el paso inexorable del tiempo, que lo ha llevado a una situación permanente de posible derrumbe, razón por la cual la Municipalidad de Necochea ha comenzado días atrás su demolición”, añadía el artículo.</p><p>Hasta principios de agosto de 1979 había funcionado en el viejo edificio del Hospital Díaz Vélez la Escuela Diferencia da N° 502.</p><p>El edificio, que cayó bajo la piqueta a fines de 1979, hace 30 años, había sido el primer hospital de nuestra ciudad y también uno de los más importantes de la región a principios del siglo XX.</p><p>&nbsp;La fundación</p><p>En 1893, por iniciativa de Mariana G. de la Moneda, se fundó en nuestra ciudad la benemérita institución denominada Sociedad Protectora de los Pobres.</p><p>«La comisión directiva del Hospital de Caridad -como rezaba la respectiva documentación- fundado en Necochea el 12 de mayo de 1895 por la Sociedad de Beneficencia protectora de los pobres, estaba integrada por la presidente Cruz P. de Murga; vice, María B. de Salcinés; tesorera, Purificación R. de Trilles; protesorera, Eustaquia D. de Olivera; inspectoras, Carmen M. de Moreno, Natalia G, de Fernández y Juana A. de Battioni; secretaria, Manuela I. Murga; prosecretaria, Estéfa Espetal; vocales, Matilde L. de Dozo, Mariana E. de Canosa, Julia Uriarte, Rosa C. de Perijo y Ramona R. de Oribe. Padrinos: Margarita V. de Pieres y Emilio Castellano».</p><p>La labor meritoria y silenciosa de la Institución no sólo fue por parte de sus fundadores o sostenedores, también tuvieron parte integral en ello sus primeros empleados.</p><p>El 12 de septiembre de 1900 ingresaron como empleados del hospital José Escobar y Teresa Iguacel de Escobar, que casi cumplieron medio siglo en la institución y cooperaron silenciosamente en la gran obra humanitaria del primer establecimiento asistencial de la ciudad.</p><p>Ecónomo y administrador, José Escobar y sus descendientes pasaron casi toda su vida entre las viejas paredes del Hospital.</p><p>Eduardo Escobar, uno de sus hijos, es por antonomasia el poeta de la ciudad y su hermoso libro «Necochea, ciudad progresista y poética» una fuente de documentación histórica sobre los primeros pasos de la ciudad.</p><p>El nombre</p><p>El nombre de «General Díaz Vélez» fue impuesto por agradecimiento a las tierras donadas por Carlos Díaz Vélez, descendiente del prócer de la Independencia argentina -nieto del mismo-.</p><p>A la entrada del Hospital existió hasta los últimos años -ignorándose su posterior paradero- un busto de la dama que hizo muchísimo por la entidad: Cruz P. de Murga. Se alzaba sobre un pedestal su blanca y marmórea y una pequeña placa decía: «Hizo el bien por el bien mismo».</p><p>Cuando Necochea cumplió 50 años, la Sociedad de Beneficencia Protectora de los Pobres era presidida por Manuela J. Murga de Rodríguez; vicepresidente, Margarita e. de Arana; tesorera Sara L. de Garré; protesorera Hermenegildo M. de Marttegu; secretaria Valeriana Setién; vocales inspectoras Joaquina L. de Vilela y Geno veva Pilón de Marine y actuaba como prosecretaria Haydée Moreno Murga.</p><p>La misma sociedad también tenía a su cargo la atención del Dispensario de Lactantes «Encarnación Hurtado de Bard» y se proponía llevar a término en esa época el Hogar de Ancianos, en construcción en el mismo perímetro.También se pretendía llevar adelante la ampliación del Hospital con un subsidio de $50.000 que había sido votado por el Congreso a iniciativa del ex diputado nacional doctor Leopoldo Bard.</p><p>En el primer año de servicios el hospital atendió siete enfermos y al siguiente nueve. у Sin embargo, con el paso de los años se convirtió en el principal centro de salud de la localidad. En 1944, en plena actividad, alcanzó un récord de 2.221 enfermos internados externos y 25.927 por consultorios</p><p>Los tres primeros médicos que prestaron servicios en el hospital fueron Fernando de la Moneda, primer director y también principal impulsor del nosocomio, Anselmo Ochoa y Alberto Nazarre. Estos tres médicos eran los únicos médicos radicados en Necochea. Luego llegaría el doctor Emilio Ferreyra.</p><p>Hacía 1937 el cuerpo médico lo formaban Carlos A. Acuña, como director y jefe de la sala general de mujeres; José García Landera, jefe de la maternidad y subdirector del Hospital; José Brun, jefe de la sala general de hombres; Francisco Mailland, garganta, nariz y oído; doctor Víctor Mercante, jefe de rayos; doctor Elizari Zabalza, enfermedades y operación de los ojos y el doctor Mauricio Serebrinski, odontólogo.</p><p>El consultorio externo era atendido por los doctores Carlos Acuña, Horacio Ayorolo, Juan Bilbao, Juan B. Flores, Néstor Montagnaro e Ismael Burdman. Masajista era la señora Zelmira Guzmán de Carinci. Según los casos, concurrían también al hospital los doctores Emilio Ferreyra y Roberto Ramovecchi.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/aSWYRf36hJdBK4x6063Ft6qU7Go=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/10/foto-historia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La Sociedad Protectora de los Pobres forjó la creación de un nosocomio para la ciudad]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-08-09T02:16:37+00:00</updated>
                <published>2026-08-09T02:09:00+00:00</published>
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            Hace 132 años llegaba por primera vez el tren a Necochea
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ePvM3Dq79b-zhgG3VLDru7cwL1g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/tren.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Archivo</p><p>Ecos Diarios</p><p>&nbsp;</p><p>Al fundarse la ciudad, los pioneros ya imaginaban que en un futuro no muy lejano la desembocadura del Quequén se podía convertir en un puerto importante, las comunicaciones con las otras nacientes ciudades del interior bonaerenses eran tan lentas como los vehículos a tracción a sangre de la época.</p><p>La nueva región pampeana carecía de ríos navegables (a diferencia del cordón del cereal en los Estados Unidos, que tuvo acceso al Mississippi) y la carretera no era un transporte económicamente idóneo para mercaderías de bajo valor por unidad de peso.</p><p>En 1883, dos años después de la fundación de Necochea, la tonelada transportada por carretera costaba $7,50 oro por cada 100 kilómetros, mientras que por barco de vela sólo costaba $1,40 oro.</p><p>En esas circunstancias, la construcción del ferrocarril (el costo de transporte era de $1,50 oro la tonelada/cien kilómetros) aparecía como condición indispensable para hacer rentable la explotación económica de vastas extensiones pampeanas.</p><p>Sendas de hierro</p><p>El ferrocarril llegó a Necochea el 1º de agosto de 1894. La línea había comenzado su tendido en la Capital Federal y llegado hasta Chascomús, para luego continuar hasta Dolores en 1857.</p><p>El tramo entre esta última población y Ayacucho se habilitó en 1863, para después concretarse los 88 kilómetros hasta Balcarce.</p><p>Las vías tardaron varios años en cubrir los 105 kilómetros que separan a esa ciudad de Quequén.</p><p>El 24 de noviembre de 1892 arribó el primer convoy hasta la estación de la vecina localidad.</p><p>Para materializar el enlace entre Quequén y Necochea -sólo 1,5 kilómetros- transcurrieron dos años más, aunque la construcción del puente ferroviario había comenzado en 1890.</p><p>Más de 500 trabajadores tomaron parte en la construcción de este paso, realizado con materiales que llegaron en 1891 a través del naciente puerto local.</p><p>La llegada del ferrocarril a Necochea significó un revolucionario avance para el transporte de la época.</p><p>La jornada del 1º de agosto de 1894 resultó una verdadera fiesta para la ciudad, cuando arribó ese primer tren con vagones de pasajeros y cargas.</p><p>Entre los viajeros ilustres y personalidades se destacaba el doctor Carlos Pellegrini, ex presidente de la Nación.</p><p>El primer jefe de la estación, Lorenzo Revol, hizo repicar 21 veces la campana y numeroso público se dio cita en el lugar para adherirse a la celebración.</p><p>Impacto en la región</p><p>Al trazar una pintura de la época, el historiador necochense Egisto Ratti escribió que “el 20 de noviembre de 1908, al inaugurarse el ramal Tamangueyú-Lobería-Tres Arroyos, el ferrocarril cruzó importantes zonas productoras de cereal, dando paso a ventas y remates de tierras en la denominada mejor región triguera del mundo”.</p><p>El tren también motivó la conformación de poblados como La Dulce, que es la localidad más antigua del interior del distrito, y el pueblo Cooper, luego Defferrari.</p><p>El 15 de octubre de 1908 se inauguró la línea Necochea-Lobería-Tandil y, en consecuencia, los trenes comenzaron a llegar a nuestra ciudad por vía Tandil y vía Ayacucho.</p><p>El ferrocarril continuó siendo el principal medio de transporte de pasajeros con el que contó la ciudad durante décadas.</p><p>Decenas de personas trabajaban en la estación. En aquella época los trenes eran a vapor y además de los guardas, se hacía necesario el empleo de maquinistas y foguistas para poder hacer funcionar los gigantes de hierro.</p><p>No obstante, la aparición de los servicios de ómnibus de larga distancia y la falta de mantenimiento del puente ferroviario comenzaron a atentar lentamente contra la continuidad del tren en Necochea.</p><p>El desgaste del puente hizo que el paso de trenes fuera cada vez más dificultoso, hasta que en diciembre de 1968 se decidió clausurarlo y Necochea se quedó definitivamente sin tren. Si bien la estación continuó funcionando durante varios meses más como expendedora de boletos.</p><p>El cierre definitivo de la&nbsp; Estación significó el fin de un ciclo que cerró en 1980, con la caída del puente ferroviario durante la inundación.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ePvM3Dq79b-zhgG3VLDru7cwL1g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/08/tren.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Ocurrió el 1º de agosto de 1894. Significó un revolucionario avance para el transporte de la época]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-08-01T23:40:42+00:00</updated>
                <published>2026-08-01T23:38:38+00:00</published>
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            Un escultor que dejó su marca en Necochea
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        <link rel="alternate" href="https://elecos.com.ar/un-escultor-que-dejo-su-marca-en-necochea" type="text/html" title="Un escultor que dejó su marca en Necochea" />
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mg32C4DVFaF_2Z08YEvCydis43k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/monumento_al_general_san_martin.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Archivo&nbsp;Ecos Diarios</p><p>En septiembre se conmemorará el 46º aniversario del fallecimiento del escultor Franco Fúrfaro.</p><p>Este hombre marcó la geografía necochense. Sus obras se encuentran en lugares estratégicos. El general San Martín que mira hacia la Villa balnearia desde el monumento de Diagonal y 59 es creación de este artista. También el Irigoyen de 46 y 59 y el busto de Murga.</p><p>El escultor también colaboró en la realización del busto al General Necochea que se encuentra en el ex Colegio Industrial.</p><p>Falleció el 23 de septiembre de 1980 y Ecos Diarios publicó en su página de sociales una nota cuyo título sintetizaba el sentir de los necochenses que habían conocido al artista: “Se fue un amigo de nuestra ciudad”.</p><p>“En su residencia de la ciudad de City Bell, cercana a La Plata, ha fallecido un notable representante de la escultura ítalo argentina y gran amigo de los necochenses”, indicaba la nota necrológica. “Fúrfaro amaba esta ciudad con entrañable cariño”, añadía.</p><p>Unos meses antes el artista había realizado una exposición en el Hotel Marino.</p><p>Una relación especial</p><p>Fúrfaro había iniciado su relación con Necochea en 1937, cuando actuó como jurado del primer Salón de Arte realizado en el Royal Hotel. Luego realizaría una serie de obras que comenzaron a definir el paisaje urbano necochense.</p><p>Fue el autor del monumento al General San Martín en la rotonda de avenida 59 y Diagonal, del busto a don Hipólito Irigoyen y también del Discóbolo, que hizo erigir el Club Rivadavia en el cementerio local en homenaje a los deportistas desaparecidos. El busto a Angel Murga también es de su creación.</p><p>Además, donó 43 obras de arte a la Municipalidad. “Antes de donarlas a otras comunas, prefiero Necochea”, manifestó Fúrfaro en febrero de 1970, en una de sus visitas. El escultor sugería que las obras donadas podían utilizarse para la fundación de un Museo Municipal como los que existían en otras ciudades turísticas.</p><p>Nacido en Italia</p><p>Fúrfaro había nacido en Calabria, Italia, el 7 de noviembre de 1901. Llegó a nuestro país en 1927 y vivió en La Plata hasta 1969, cuando se mudó a City Bell.</p><p>Fue uno de los socios fundadores de la Peña de Bellas Artes de esa ciudad y su trabajo fue distinguido con premios en distintas exposiciones de pintura y escultura.</p><p>Uno de los temas escultóricos preferidos de Fúrfaro fue la madre. Realizó una escultura de grandes dimensiones sobre este tema en el Club Atlético City Bell.</p><p>También realizó otros monumentos a la madre en la plaza central de Villa Elisa, en Los Hornos y en Berisso.</p><p>Entre los grandes monumentos hay dos inspirados en la figura del General San Martín, uno en Magdalena y el otro en nuestra ciudad.</p><p>En el Museo de Ciencias Naturales de La Plata también se encuentra una cabeza de indio toba y en la Iglesia San Ponciano de la capital provincial, una imagen de la Virgen María. En City Bell también realizó un busto de Manuel Belgrano, que años después fue destruido.</p><p>Durante años, Fúrfaro también trabajó como artista en el Museo Policial de La Plata.</p><p>Según el artículo publicado en Ecos Diarios con motivo del fallecimiento del artista, Fúrfaro fue “un escultor de escuela, muchas de sus obras alegran diversos paseos públicos de la República”.</p><p>Además de “pintor de fina sensibilidad y gran artista que trajo desde su patria toda la gama de conocimientos que plasmó en su patria adoptiva”.</p><p>Debido a su larga relación con Necochea, en 1959, cuando la Municipalidad aprobó una partida para impulsar la construcción del monumento a San Martín, Fúrfaro fue el artista elegido para esculpir la estatua del prócer. Incluso se contó con la aprobación del Instituto Nacional Sanmartiniano.</p><p>Actualmente, las obras de este artista son parte de la ciudad, pero muy pocos necochenses conocen el nombre de su creador. Sus esculturas han logrado el mayor reconocimiento al que puede aspirar un artista, son parte del entorno.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mg32C4DVFaF_2Z08YEvCydis43k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/monumento_al_general_san_martin.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Franco Fúrfaro creó el monumento al general San Martín, ubicado en Diagonal y avenida 59]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-07-26T02:47:01+00:00</updated>
                <published>2026-07-26T01:32:00+00:00</published>
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            El piloto olvidado que compitió con Fangio en Necochea
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        <link rel="alternate" href="https://elecos.com.ar/el-piloto-olvidado-que-compitio-con-fangio-en-necochea-1" type="text/html" title="El piloto olvidado que compitió con Fangio en Necochea" />
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                <![CDATA[Ecos Diarios]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WFOmtf2bcuKdUnJs_k9733fqrAE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/carlos_arzani.webp" class="type:primaryImage" /></figure>ArchivoEcos Diarios<p>Hubo una época en que Necochea fue escenario de algunas de las más grandes competencias del automovilismo. Juan Manuel Fangio, los Gálvez, Benedicto Campos y otros grandes pilotos de aquellos años corrieron en los circuitos callejeros de nuestra ciudad.</p><p>Competían en el circuito Urbano Pradera, en el camino a las Dos Hermanitas y luego en un trazado que comprendía la actual zona portuaria de nuestra ciudad y la Villa balnearia.</p><p>El circuito recorría la Diagonal San Martín, la avenida 59, el Puerto, la avenida 2 y la avenida 79.</p><p>Hasta 30.000 personas asistieron a aquellas competencias de las categorías Fuerza Limitada, Ford T y Fuerza Libre.</p><p>El Club Rivadavia, Huracán, Progresista de Quequén, Quilmes y luego el Necochea Automóvil Club organizaban aquellas legendarias pruebas.</p><p>Entre los pilotos necochenses, sólo Benedicto Campos y Domingo Alcuaz continuaron compitiendo luego del período de inactividad provocado por la Segunda Guerra Mundial.</p><p>El quequense Benedicto Campos llegó a competir en Europa, en el equipo de Juan Manuel Fangio.</p>Días de truenos<p>Algunos de aquellos automovilistas que corrieron en Necochea y obtuvieron grandes triunfos han quedado en el olvido. Es el caso de Carlos Arzani.</p><p>No sólo de nombres que alcanzaron la gloria, como Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón mundial de Fórmula 1, se nutre la historia del automovilismo.</p><p>A principios de 1938, Carlos Arzani, nacido en Río Ceballos, compitió en Necochea. En aquella carrera hizo su primera presentación oficial un joven piloto de Balcarce: "Chueco" Fangio.</p><p>Aquella tarde de marzo, en la prueba denominada Circuito Ciudad de Necochea, Carlos Arzani fue implacable con su Alfa Romeo.</p><p>Participaban figuras como Ernesto Blanco, Fermín Martín, Hugo Abramor, Plácido Ruiz y Ángel Garabato.</p><p>El circuito recorría la Diagonal San Martín, la avenida 59, el Puerto y la Costanera hasta la avenida 79.</p><p>La prueba reunió a aficionados de Tres Arroyos, Gonzales Chaves, Benito Juárez, Tandil y Bahía Blanca.</p><p>Participaban marcas como Alfa Romeo, Chrysler, Bugatti, Ford, Fiat y De Soto.</p>La previa<p>Desde varios días antes la ciudad comenzó a vivir el clima de fiesta.</p><p>En diálogo con Ecos Diarios, Carlos Arzani había manifestado: "Todos los que vienen tienen chances".</p><p>En las pruebas de clasificación, Carlos Arzani marcó el mejor tiempo, seguido por Fermín Martín, Hugo Abramor, Ernesto Blanco, Juan Manuel Fangio, Enrique Moyano, Atilio Pedrazzini y Ángel Garabato.</p>Día de carrera<p>La lluvia dejó el circuito resbaladizo antes de la largada.</p><p>En la primera serie se destacaron Fermín Martín, Enrique Moyano y Ángel Garabato.</p>Segunda serie<p>A las 15.10 se largó la segunda serie con Carlos Arzani, Hugo Abramor, Juan Manuel Fangio, Atilio Pedrazzini y otros pilotos.</p><p>Carlos Arzani dominó ampliamente la competencia y logró el mejor promedio.</p>La final<p>En la final participaron Carlos Arzani, Fermín Martín, Ernesto Blanco, Hugo Abramor, Plácido Ruiz, Ángel Garabato y Juan Manuel Fangio.</p><p>En la largada, Juan Manuel Fangio tomó momentáneamente la punta, pero Carlos Arzani recuperó rápidamente el liderazgo.</p><p>El cordobés ganó con autoridad y el público invadió la pista para saludarlo.</p><p>La excelente organización convirtió al Circuito Ciudad de Necochea en una de las competencias más importantes disputadas en la ciudad.</p><p>Al año siguiente, Carlos Arzani ganó el Campeonato Argentino de Pista.</p><p>Su desempeño le permitió ser convocado por Alfa Romeo, equipo conducido por Enzo Ferrari.</p><p>Pero la Segunda Guerra Mundial puso fin a las competencias europeas y obligó a Carlos Arzani a retirarse en el mejor momento de su carrera.//</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WFOmtf2bcuKdUnJs_k9733fqrAE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/carlos_arzani.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En marzo de 1938 Carlos Arzani se impuso en una prueba que tenía entre sus participantes a un joven de Balcarce que realizaba su primera presentación oficial.]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-07-19T02:10:08+00:00</updated>
                <published>2026-07-18T22:23:11+00:00</published>
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            La noche en que Serrat conquistó Necochea
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SQqUeyjIzeUf1e6gnAncaODDgYw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/la_noche_en_que_serrat_conquisto_necochea.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSÉ FLORES</p><p>&nbsp;</p><p>Redacción</p><p>El jueves 18 de febrero de 1971, Necochea fue escenario de una de las presentaciones musicales más recordadas de aquella temporada estival. Joan Manuel Serrat, que con apenas 27 años ya se había convertido en una de las figuras más importantes de la canción en español, ofreció un recital en la confitería Rimini ante un salón completamente colmado.</p><p>Su paso por la ciudad quedó reflejado en la edición del 20 de febrero de Ecos Diarios, a través de la sección "Tu Verano", espacio dedicado a registrar la intensa actividad turística y cultural del verano necochense y que años más tarde daría origen a la tradicional "Hola Verano".</p><p>La expectativa por la llegada del artista era enorme. Según relató el cronista, "todo Necochea dentro o fuera de Rimini" parecía resumir el clima que se vivía aquella noche. La capacidad del salón estaba colmada y cientos de personas permanecían en las inmediaciones con la esperanza de verlo de cerca.</p><p>Un fenómeno de la canción</p><p>Cuando llegó a Necochea, Serrat atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Después de iniciar su trayectoria artística en Cataluña durante la década de 1960, había logrado trascender las fronteras españolas gracias a canciones que combinaban poesía, sensibilidad y una mirada profundamente humana sobre la vida cotidiana.</p><p>Temas como "Penélope", "Tu nombre me sabe a hierba", "Poema de amor" y "Poco antes de que den las diez" ya integraban el repertorio que lo había convertido en un referente de la nueva canción en lengua española.</p><p>Su actuación en Rimini confirmó ese fenómeno. Durante unos cuarenta minutos, el silencio del público acompañó cada interpretación. El periodista de Ecos Diarios describió un ambiente inusual para una confitería: el respeto y la atención de los asistentes hacían pensar "más en un templo que en un salón de espectáculos". Al finalizar cada canción, los aplausos estallaban con intensidad.</p><p>Una entrevista de madrugada</p><p>Antes del recital, Serrat había participado de una conferencia de prensa junto a periodistas locales y enviados de distintos medios nacionales, entre ellos Radio Belgrano, Canal 9 de Buenos Aires y corresponsales de Córdoba.</p><p>Pero la conversación más extensa llegó después del espectáculo.</p><p>Ya entrada la madrugada, el cantante recibió al cronista de Ecos Diarios en la habitación del hotel donde se alojaba antes de partir rumbo a Mar del Plata. Eran las 2.15 cuando comenzó una charla que se prolongó durante más de una hora.</p><p>El periodista describió con detalle la escena: camisa bordó, pantalón vaquero, un apretón de manos cordial y un modo pausado de hablar. Lo retrató como un hombre reservado, de respuestas meditadas, voz suave y el inconfundible acento catalán que acompañaba cada frase.</p><p>"Hago lo que siento"</p><p>Durante la entrevista, Serrat repasó sus comienzos musicales. Recordó que empezó a hacer música en 1963 junto a un grupo de amigos, aunque reconoció que aquella primera experiencia no prosperó por el espíritu bohemio de sus integrantes. Más tarde comenzó a escribir canciones "por placer" y luego integró el grupo Los 16 Jueces, hasta iniciar su carrera como solista recorriendo pueblos de Cataluña.</p><p>También explicó que nunca buscó seguir una temática determinada.</p><p>"Hago lo que siento, lo que me gusta, lo que necesito transmitir", respondió cuando fue consultado sobre el contenido de sus canciones.</p><p>Esa necesidad de comunicarse aparecía como el eje de su obra. Por eso confesó que lo más importante para él no era cantar, sino sentirse escuchado.</p><p>Al recordar la actuación en Necochea, no ocultó su entusiasmo.</p><p>"La recepción fue maravillosa. Jamás pensé que en el interior se me recibiría así", afirmó. Y agregó que necesitaba al público "no por la voz, que sé que no es del todo buena, sino para poder comunicarme".</p><p>Un artista fiel a sus convicciones</p><p>La entrevista también abordó cuestiones personales. Consultado acerca de si existía un mensaje de protesta en sus canciones, Serrat respondió que prefería hablar de amor antes que de confrontación.</p><p>"Amo a la gente", aseguró. "Soy un ser humano de 27 años que todavía tiene ganas de hacer muchas cosas."</p><p>Cuando el periodista le preguntó si se consideraba un artista comercial, la respuesta fue contundente.</p><p>Dijo que nunca había pactado para obtener beneficios económicos y que su mayor interés era conservar la honestidad consigo mismo. Afirmó que prefería renunciar a ganar más dinero antes que comprometer su independencia artística y expresó su deseo de que, al final de su vida, la gente pudiera recordar que había trabajado con honestidad.</p><p>Una despedida entre admiradoras</p><p>La entrevista concluyó cerca de las 3.25 de la madrugada.</p><p>Mientras el automóvil aguardaba para trasladarlo hacia Mar del Plata, un numeroso grupo de admiradoras esperaba frente al hotel. Entre pedidos de autógrafos, saludos y besos, Serrat dejó Necochea luego de una visita que había despertado una convocatoria poco habitual incluso para una temporada repleta de espectáculos.</p><p>Aquella presentación quedó registrada en las páginas de Ecos Diarios como uno de los acontecimientos culturales más importantes del verano de 1971. Más de medio siglo después, la entrevista permite recuperar no sólo el paso de un artista que ya era una figura internacional, sino también el clima de una época en la que Necochea recibía con frecuencia a los grandes nombres de la música popular y la sección "Tu Verano" se encargaba de dejar testimonio de esos encuentros que hoy forman parte de la memoria de la ciudad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SQqUeyjIzeUf1e6gnAncaODDgYw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/la_noche_en_que_serrat_conquisto_necochea.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En febrero de 1971, el cantautor catalán actuó en la confitería Rimini, donde cautivó al público y concedió una extensa entrevista a Ecos Diarios para la sección "Tu Verano", antecesora de "Hola Verano"]]>
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                                <updated>2026-07-11T20:50:09+00:00</updated>
                <published>2026-07-11T20:48:30+00:00</published>
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            Antes de las olas y el viento
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CO31-fswDAWgMT7YMveUbpNvJZA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/donald.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSÉ FLORES</p><p>&nbsp;</p><p>El viernes 12 de febrero de 1971, Necochea recibió una visita que despertó el entusiasmo de cientos de jóvenes. Donald, uno de los cantantes más populares de la llamada Nueva Ola, llegó a la ciudad para participar de la presentación de la película En una playa junto al mar, que se proyectó en el Cine Gran Sud con una sala colmada.</p><p>La presencia del artista quedó registrada en la sección "Tu Verano" de Ecos Diarios, publicada el 15 de febrero de ese año. Aquella página, dedicada a reflejar la intensa actividad turística de la temporada, fue la antecesora de "Hola Verano", que durante décadas se convertiría en un clásico de los veranos necochenses.</p><p>La visita fue breve. Donald arribó desde Mar del Plata junto a su hermano Alex Mc Cluskey, quien por entonces era su representante, después de haber participado de la presentación del mismo filme en la ciudad vecina. Los acompañaba el empresario local Tito Fernández, quien los recibió en su residencia de la villa balnearia antes de la función nocturna en el Gran Sud.</p><p>Un ídolo de la Nueva Ola</p><p>En 1971, Donald atravesaba uno de los momentos de mayor popularidad de su carrera. Nacido como Donald Clifton McCluskey, había iniciado su trayectoria artística durante la década de 1960 y rápidamente se convirtió en una de las figuras más representativas de la música juvenil argentina.</p><p>Su repertorio incluía éxitos como Tiritando, Siempre fuimos compañeros y Scaba badabadu, tema que acababa de superar el millón de discos vendidos y que le había valido un Disco de Oro otorgado por RCA Víctor pocos días antes de su llegada a Necochea.</p><p>Años después continuaría ampliando su carrera con canciones que alcanzarían proyección internacional, entre ellas Las olas y el viento, una de las composiciones más recordadas de su trayectoria.</p><p>La película En una playa junto al mar representaba además su primera incursión como protagonista en el cine, en una etapa en la que la música juvenil y las producciones cinematográficas orientadas al público adolescente gozaban de gran éxito en la Argentina.</p><p>En la casa de Tito Fernández</p><p>La nota de Ecos Diarios relataba que el encuentro con Donald no tuvo el formato de una entrevista tradicional. El cronista fue recibido en la casa de Tito Fernández, donde el cantante descansaba antes de regresar al cine para la función de la noche.</p><p>Allí compartieron una conversación distendida junto a Alex Mc Cluskey y a los integrantes de la familia Fernández. El periodista describe el clima cordial del encuentro y hasta registra una escena cotidiana: al levantarse para saludar, Donald golpeó accidentalmente con su cabeza una lámpara del living, lo que dio pie a una charla sobre su estatura y ayudó a romper el hielo.</p><p>Más allá de las anécdotas, la visita permitió que el público local tuviera un contacto directo con uno de los artistas más convocantes del momento, que esa misma tarde recibió el afecto de los espectadores al hacerse presente en el Cine Gran Sud.</p><p>El anfitrión</p><p>La reunión tuvo como escenario la residencia de Tito Fernández, una figura muy conocida en la historia del turismo local, ya que su empresa operó los cinco cines de la ciudad. Durante décadas fue uno de los principales impulsores de espectáculos y actividades recreativas en la villa balnearia.</p><p>Su nombre quedó asociado a una época de esplendor turístico de Necochea, cuando los grandes artistas nacionales visitaban la ciudad con frecuencia y los estrenos cinematográficos, los recitales y las actividades sociales formaban parte de la agenda habitual de cada verano.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CO31-fswDAWgMT7YMveUbpNvJZA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/donald.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En febrero de 1971, el popular cantante visitó la ciudad para acompañar el estreno de “En una playa junto al mar” en el Cine Gran Sud]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-07-05T02:10:05+00:00</updated>
                <published>2026-07-05T01:11:00+00:00</published>
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            Cuando Necochea soñaba con ser la mejor playa de Sudamérica
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4nYbypSF6GuRp30njxfkJj9l2W0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/nuestra_historia_cuando_necochea_queria_ser_la_mejor_playa_de_sudamerica.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>JUAN JOSÉ FLORESRedacción</p><p>A mediados de la década de 1920, Necochea era una ciudad joven que buscaba consolidar su identidad y proyectarse hacia el resto del país. El turismo comenzaba a perfilarse como una actividad estratégica y las instituciones locales trabajaban para difundir las bondades de la villa balnearia.</p><p>En 1927, el Centro Comercial e Industrial de Necochea hizo imprimir una gran cantidad de afiches y estampillas promocionales destinadas a atraer visitantes argentinos. Los materiales publicitarios presentaban a la playa de Necochea como “la mejor de Sudamérica”, una afirmación que reflejaba las aspiraciones de una comunidad convencida del potencial de su frente marítimo.</p><p>La ciudad había obtenido oficialmente esa categoría apenas 16 años antes, en 1911, gracias a un proyecto impulsado por el ex diputado bonaerense y ex intendente local Alfredo Butty. Para entonces, el crecimiento urbano y económico comenzaba a hacerse evidente.</p><p>En el libro publicado por Antonio F. Ignacio, fundador de Ecos Diarios, con motivo del cincuentenario de Necochea, se describía el largo camino recorrido para alcanzar ese reconocimiento institucional.</p><p>“Ha sido necesario el recorrer de varios años de empeñosas gestiones y de paciente espera, para lograr la atención de los poderosos poderes públicos de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires”, señalaba la obra.</p><p>A comienzos de la década de 1930, la ciudad contaba con una población estimada en unos 20.000 habitantes. Las publicaciones de la época destacaban la transformación de su paisaje urbano y el dinamismo de su actividad económica.</p><p>“El panorama urbano ha variado visiblemente en los últimos años. Necochea se ha modernizado. El movimiento cotidiano de Necochea es el característico de las ciudades laboriosas y tranquilas”, afirmaba uno de los cronistas.</p>Los grandes comercios<p>El desarrollo de Necochea estaba estrechamente ligado al crecimiento de sus comercios históricos. Entre las firmas más importantes figuraba Emilio Castaños y Compañía, una empresa cuyos orígenes se remontaban a 1894.</p><p>La casa comercial abarcaba almacén de ramos generales, ferretería, bazar y corralón de maderas. Funcionaba en un amplio edificio inaugurado en 1922 en la esquina de las actuales calles 58 y 65, entonces identificadas como A. I. Murga y González Chaves.</p><p>El propio Emilio Castaños había comenzado como empleado habilitado antes de convertirse en socio de la firma, una trayectoria empresarial destacada en aquellos años.</p><p>La empresa también representaba a General Motors Argentina y comercializaba automóviles y camiones a través de una agencia ubicada en Díaz Vélez y Belgrano, además de contar con un salón de exposiciones en Alsina y Balcarce. A ello sumaba la representación de Shell Mex Argentina y de J. I. Case Company, dedicada a la maquinaria agrícola. Además, actuaba como corresponsal del Banco Español del Río de la Plata.</p><p>Otro establecimiento emblemático fue Euskalduna, fundado en 1889 por Tomás Bilbao. Funcionó durante décadas en la esquina de Belgrano y Díaz Vélez, actuales calles 62 y 63, y desarrolló actividades vinculadas al almacén de ramos generales, corralón de maderas y acopio de frutos.</p><p>Entre sus representaciones figuraban marcas de relevancia nacional e internacional, vinculadas tanto al sector agrícola como al de combustibles.</p><p>También quedó en la memoria de los necochenses La Nueva Perla, propiedad de Martín Luengas, quien había sido socio de la firma fundadora Jaureguizar Hermanos y Compañía.</p><p>Ubicado en la esquina de las actuales calles 57 y 70, el comercio era considerado uno de los mejores de la región. Su particularidad radicaba en que reunía bajo un mismo techo los rubros de almacén y tienda, una modalidad poco habitual para la época.</p>La ciudad que se modernizaba<p>La expansión económica también se reflejaba en otros sectores comerciales e industriales.</p><p>En 1900 había sido fundada la Gran Zapatería Roma por la firma Terrani y Compañía. El local funcionaba sobre la entonces avenida Alsina, hoy avenida 59. Posteriormente pasó a denominarse Terrani y Noseda y, desde 1921, quedó bajo la dirección de Eduardo Noseda.</p><p>Además de calzado de primeras marcas, ofrecía artículos para fútbol, tenis, playa y otros deportes, productos de goma, valijas y un taller de reparación. También aplicaba tratamientos para los pies según el método desarrollado por el especialista estadounidense William M. Scholl. Con el tiempo abrió una sucursal llamada La Ideal sobre la calle Belgrano.</p><p>Por aquellos años también funcionaba una importante fábrica de bebidas gaseosas perteneciente a Riganti y Fernández, empresa que anteriormente había sido propiedad de Antonio Gatto y Compañía.</p><p>En sus instalaciones se elaboraban soda, naranjada y otras bebidas sin alcohol. Además, la firma era concesionaria de la cerveza Quilmes y distribuía anualmente más de 25.000 docenas de botellas en hoteles, bares, almacenes y domicilios particulares del distrito.</p><p>La producción industrial local se completaba con la fábrica de hielo de Kristian F. Bork, considerada por las publicaciones de la época como uno de los establecimientos más modernos del país en su rubro.</p><p>La planta contaba con cámaras frigoríficas destinadas al enfriamiento de leche pasteurizada y a la conservación de manteca y otros productos lácteos. Su actividad estaba vinculada además a la fábrica Las Grutas, dedicada a la elaboración de quesos, manteca, caseína y a la pasteurización de leche, emprendimiento que Bork desarrollaba junto a Zabala.</p><p>Aquella Necochea de poco más de 20.000 habitantes todavía estaba lejos de alcanzar las dimensiones actuales, pero ya exhibía muchos de los rasgos que marcarían su desarrollo durante el siglo XX: el empuje comercial, la actividad industrial, la producción agropecuaria y una fuerte apuesta al turismo en Necochea. Una ciudad joven que comenzaba a construir su futuro mientras promocionaba sus playas con la ambición de convertirse en uno de los grandes destinos turísticos del país.///</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4nYbypSF6GuRp30njxfkJj9l2W0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/nuestra_historia_cuando_necochea_queria_ser_la_mejor_playa_de_sudamerica.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Hace 99 años el Centro Comercial e Industrial de Necochea hizo imprimir una gran cantidad de afiches y estampillas promocionales destinadas a atraer visitantes de todo el país]]>
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                                                <category term="19" label="Nuestra Historia" />
                                <updated>2026-06-28T03:30:06+00:00</updated>
                <published>2026-06-28T01:55:00+00:00</published>
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